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JORNADA 31

El orgullo del Atlético no frena el camino al 'alirón' del Barcelona | 2-0

El orgullo del Atlético no frena el camino al 'alirón' del Barcelona | 2-0
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sábado 06 de abril de 2019, 22:38h
Diego Costa hipotecó a los suyos con su expusión. Aunque los de Simeone se rehicieron anulando a los catalanes, caerían. Por Diego García

LaLiga vivió su final particular este sábado. El Camp Nou acogía la batalla entre los dos primeros clasificados, Barcelona y Atlético. Ambos escuadrones empezaban la trigésimo primera jornada separados por ocho puntos, toda vez que los catalanes pincharon en el duelo precedente ante el Villarreal. Esta brecha conllevaba que las urgencias recaían sobre los madrileños, pues si no lograban arrancar al menos un empate de Can Barça tendrían muy complicado remontar hacia el título. Los focos del balompié mundial se giraron de nuevo hacia España, por tanto.

Ernesto Valverde sólo hubo de lidiar con las bajas de Arturo Vidal -sancionado- y Ousmane Dembèlè -lesionado-. El técnico, por ende, prefirió apostar por su once de gala, soslayando que en unos días darán apertura a sus cuartos de final de Liga de Campeones ante el Manchester United. Arthur y Rakitic arroparían a Busquets, con Coutinho acompañando a Messi y Suárez en punta. Jordi Alba y Sergi Roberto ejercerían de laterales largos, con Piqué y Lenglet ejecutando la labor de última frontera antes de Ter Stegen.

Diego Pablo Simeone, que no cuenta en su calendario con más objetivo que la competición doméstica de la regularidad, deshizo su tridente ofensivo para desplegar un 4-4-2 en el que Griezmann y Diego Costa eran referencia atacante y Morata esperaría turno. También lo harían los extremos regateadores, pues amontonaría centrocampistas de trabajo el 'Cholo' -Rodri, Thomas, Koke y Saúl-. Arias, que le ganó la partida a Juanfran, conformaba la pareja de carrileros con Filipe Luis. Y Oblak sería protegido por Godín y Giménez. Pretendían discutir la posesión y no tender tanto a la verticalidad.

El respeto, la intensidad y el rigor táctico gobernarían el prólogo del guión. El peso del enfrentamiento aplacaría la soltura e improvisación de los creativos en el verde, quedando subrayado el esfuerzo sin pelota. El favorito implementaría una presión adelantada, desde el pitido inicial, que le depararía recuperaciones sistemáticas y le granjeó el tempranero timón del envite. Y los visitantes se atrincherarían, colapsando la parcela central con una notable superpoblación de piezas. Las ayudas en los costados de Koke y Saúl, además, trompicarían la circulación coral azulgrana. Por todo ello, el paisaje se confirmaría comprimido y denso. Antes del minuto 15 sólo se registraron tres llegadas: un chut desde larga distancia y desatinado de Giménez, un testarazo arriba de Costa a centro de Filipe y un pase quirúrgico de Messi que Alba tradujo en remate al poste.

La personalidad de los rojiblancos se evidenciaría con el paso del minutaje. Rachearían el ascenso de sus líneas antes de acaparar un trecho de posesión que les descubrió con el mando del tempo en el minuto 20. Creció Griezmann entre líneas y forzaron a recluir el dibujo de los barceloneses a campo propio. Arias y Filipe se incorporaban y dificultaban la labor coordinada de achique culé. Los atléticos competían más ambiciosos y sin rastro de la ortodoxia a la expectativa vista en otros capítulos de esta rivalidad. Esa hoja de ruta asumía riesgos y lo comprobarían en el 21 de juego.

Una imprecisión de Diego Costa desataría una transición fugaz que deparó un dos para dos entre Messi-Suárez y Giménez-Godín. El uruguayo zanjaría la maniobra con una volea a las nubes. Y responderían los capitalinos con un pase filtrado a la espalda de Lenglet que Griezmann engatilló con un derechazo cruzado. Stegen atraparía el cuero. Y en el 24 'La Pulga' volvió a captar el cuero en vuelo para provocar un lanzamiento de falta en la frontal que él mismo embocaría, por encima del travesaño. Los subordinados del 'Txingurri' reclamaban el monopolio de la pelota, mas les costaría sostener esa querencia con superioridad posicional.

Y, en medio de ese ajedrez tensionado, sobrevino el inesperado punto de inflexión. En el 28 Coutinho zigzagueó en diagonal y perdonó ante la maravillosa mano sacada por Oblak e, instantes después, Diego Costa fue expulsado por roja directa. Por insultar al colegiado sin jugada polémica alguna sobre la que argumentar. El error garrafal del hispano-brasileño arrastraría a Giménez a ver la amarilla por las protestas consiguientes y con celeridad se corroboraría la metamorfosis del aspecto equilibrado de los planteamientos. El duelo de estilos, con el Atlético constreñido al rol pasivo, es impondría de inmediato. Se inauguraba para los colchoneros una carrera de 60 minutos por sobrevivir. Nada más.

Simeone reaccionaría sentando a Arias para dar entrada a Correa. Thomas se desplazó al lateral diestro y los visitantes añadían velocidad para salir a la contra -Griezmann yacía como delantero único-. Mas, aunque se aclararía la disposición del dominio de la iniciativa azulgrana, el Barça rebajaría sus revoluciones en lugar de acelerar y amortizar el brete. Su juego se contaminaría de lentitud y cierto desconcierto ante el muro que se le presentaba enfrente. No obstante, la eterna asociación horizontal local no germinaría en peligro más allá del fallo en la cesión de Godín a Oblak que detectó Suárez. El charrúa, cerrado, quiso combinar con Rakitic de tacón sin éxito y la oportunidad se diluiría. Arthur, el croata y los laterales no podrían conectar el ecuador de su esquema con Messi y Suárez. En consecuencia, los rojiblancos ganaron el descanso desprovistos de inquietud -salvo por el zurdazo centrado del argentino, en el 45, y el cabezazo tímido de Coutinho, en el 48-.

Con la llegada de la reanudación se extremaría el abrazo colchonero al modelo de repliegue y salida. Con Griezmann actuando como sombra de Busquets en el intensivo y colectivo cierre. Precisamente el mediocentro español abrió las hostilidades en el segundo acto con un lanzamiento fuera de palos desde la frontal -minuto 52-. Se jugaba, de banda a banda, en la frontal rojiblanca. El gigante combinaba con absoluto control del territorio y la redonda, pero sin profundidad ni finura para escudriñar huecos entre líneas. Y Messi probó suerte con un control punzante y un disparo que desperezó a Oblak -minuto 57-.

A falta de media hora el Barcelona se manejaba sin ardor en la presión. Esta indolencia tras pérdida desnudó una ventana de sosiego para una escuadra madrileña astuta, que fue salpicando el devenir de asociaciones controladoras, con Griezmann como distribuidor. Las maniobras rebosantes de carácter, que les contemplaba discutiendo la posesión con 10 hombres, susurrrían al 'Cholo' la entrada de Morata por Filipe -Saúl bajaba al lateral zurdo y recobraban los dos delanteros-. Volvían a asumir riesgos, pasándose el balón en campo catalán. Y, como en el primer tiempo, concederían aproximaciones a la meta del arquero esloveno cuando habían ascendido en iniciativa.

Desde el minuto 60 hasta el 65 rozaría el gol el sistema local. Siempre en torno a la individualidad genial de Messi. El argentino trazaría un slalom desde el pico del área para chutar débil; a continuación, aglutinó rivales al galope y cedió a Suárez un tú a tú con Oblak ganado por el portero; y clausuraría este fogonazo con otra montonera de regates finalizada con un zurdazo que neutralizaría el guardameta. Valverde leería la necesidad de encontrar un revulsivo y metió a Malcom por Arthur -intrascendente-. El balón parado rescataría la sensación de amenaza madrileña por medio de un cañonazo en falta directa de Griezmann que detuvo Stegen -minuto 69-.

El esloveno se agrandaría en paralelo con el envés de la estrategia orgullosa de Simeone. Los espacios se multiplicaban para la habilidad de Messi tras robo y el cinco veces ganador del Balón de Oro se estrellaría en Oblak en el 71. Entró en ignición en su enésima carrera contra varios zagueros y concluyó con un chut angulado. El rechace del arquero sería ejecutado por Malcom a las manos del resistente cancerbero. Se trataba del peor momento de un Atlético que no se cerraba de manera granítica ni sostenía sus salidas jugadas. Griezmann pasó a actuar como extremo zurdo y se vació para resultar un escapista válido que oxigenara a sus compañeros. Y en el 75 un testarazo de Rodri, a centro del francés en falta lateral, lamería la madera. Recordando la capacidad agonística visitante.

El desenlace nació con incertidumbre. No funcionaba la circulación azulgrana y los capitalinos cosechaban lanzamientos de falta que cabeceaban Godín y Giménez. No había soliloquio culé ni debacle del fuelle rojiblanco. Quiso asegurar Valverde más dominio de la dinámica inyectando a Aleñá por Coutinho -gris-. La modificación defensiva del líder alimentaría la convicción y el coraje de unos atléticos que morirían de pie. Saúl chutaría como guinda a una larga y profunda asociación coral de su camarín en el 81, constatando el oficio de su delegación. Incluso lanzarían presiones adelantadas. Si vigilaban a Messi estaban en condiciones de nutrir el épico abordaje de los tres puntos en el recinto culé.

Participarían Semedo y Juanfran -por Sergi Roberto y Rodri- en una desembocadura del evento que explosionaría por la pegada local. En el 85 anotaría Suárez -tras un rendimiento flojo- y en el 86 sentenciaría Messi. El 1-0 arribó tras una incorporación y centro de Alba que pescó el uruguayo en la frontal. Se inventaría el 9 un derechazo puntiaguado al que no llegó Oblak. El cuero entró por la cepa del segundo poste. Y, en el siguiente pestañeo, el argentino se escapó, a la espalda de la zaga rojiblanca, para resolver con un remate inteligente hasta el empacho. La fiesta del Barça concluyó con 11 puntos de colchón -a falta de siete partidos-. Debería perder cuatro duelos y que los madrileños ganen todo para no defender el título. Sin brillo pero con resultados, como en todo el curso, ya pueden enfocarse en Champions. Y los visitantes se qudaron en la orilla. Con la honra bien defendida.

- Ficha técnica:

2 - FC Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto (Semedo, min. 84), Piqué, Lenglet, Jordi Alba; Sergio Busquets, Rakitic, Arthur (Malcom, min. 63); Messi, Coutinho (Aleñá, min. 80) y Suárez.

0 - Atlético de Madrid: Oblak; Arias (Correa, min. 34), Godín, Giménez, Filipe Luis (Morata, min. 58); Sául, Rodrigo (Juanfran, min. 88), Thomas, Koke; Griezmann y Diego Costa.

Gol: 1-0, min. 85: Luis Suárez. 2-0, min. 86: Messi.

Árbitro: Gil Manzano (Comité extremeño). Mostró cartulina amarilla a Thomas (min. 27), Jiménez (min. 28), Godín (min. 28), Saúl (min. 71), Piqué (min.74), Lenglet (min. 78) y a Luis Suárez (min. 86). Expulsó con roja directa a Diego Costa (min.28).

Incidencias: 92.453 espectadores asistieron al encuentro en el Camp Nou. Partido de la trigésimo primera jornada de LaLiga.

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