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SÁNCHEZ, ELIMINATORIA A DOBLE PARTIDO

sábado 20 de abril de 2019, 11:56h
Pedro Sánchez ha utilizado todas las malas artes en las que es indiscutido maestro para cegar el debate...

Pedro Sánchez ha utilizado todas las malas artes en las que es indiscutido maestro para cegar el debate político ante las cámaras de televisión y la opinión pública. Ha fracasado. La democracia se ha impuesto. El Presidente deberá debatir y además a doble partido. Pablo Iglesias ha sido clave al exigir públicamente al líder socialista que se someta al debate. Sus partidarios creen que sabrá defenderse. Sus rivales piensan que resultará vapuleado. Lo importante, en todo caso, es que la ciudadanía tendrá ocasión de comparar la calidad de los líderes políticos y de escuchar sus programas y argumentos. Si Casado y Rivera dialécticamente aciertan, obligarán a Pedro Sánchez a reconocer que tiene pactado el indulto en favor de los secesionistas y presuntos golpistas catalanes en caso de que el Tribunal Supremo los condene.

Con cerca del 40 por ciento de la población indecisa, el debate, ahora el doble debate, era imprescindible. Pedro Sánchez lidera las encuestas y por eso huía de la confrontación. El centro derecha ha cometido la insensatez de no unirse y, aunque supere el 50 por ciento de los votos, puede perder la mayoría en diputados, en favor del PSOE y los apoyos que Sánchez tuvo en la moción de censura. También podría darse el caso de una tercera vía: un Gobierno PSOE-Ciudadanos, que es lo que desea una parte sustancial del empresariado.

La democracia española ha funcionado, en fin, en asunto tan vidrioso como el debate político en las alturas y en televisión. Sánchez se ha visto obligado a someterse. Y bueno será recordar que la democracia española también está funcionando de forma intachable en el juicio a los presuntos autores de un intento de golpe de Estado. El Tribunal Supremo, luz y taquígrafos, esta abierto a los cuatro vientos de las cámaras de televisión en directo.