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PABLO IGLESIAS, 9; PABLO CASADO, 8; ALBERT RIVERA, 8; PEDRO SÁNCHEZ, 6

martes 23 de abril de 2019, 00:03h
Me parece que Pablo Iglesias se ha ganado el sobresaliente en el debate preparado con profesionalidad por Televisión Española...

Me parece que Pablo Iglesias se ha ganado el sobresaliente en el debate preparado con profesionalidad por Televisión Española. Ha defendido su programa, del que me siento muy lejos, con coherencia, con moderación y sin provocaciones. Y ha tenido, además, el acierto de apelar a la Constitución poniendo en evidencia varios artículos de la Carta Magna que no se cumplen. No consiguió que Pedro Sánchez aclarara si pactará o no con Ciudadanos, que es, por cierto, lo que desea una parte cualificada del empresariado español.

Pablo Casado ha hablado con fluidez, ha presentado inteligentemente un Partido Popular regenerado y ha sabido poner en evidencia a Pedro Sánchez con datos y gráficos incontrovertibles.

Albert Rivera se ha mostrado contundente, a veces agresivo, siempre certero. Ha desmontado de forma rotunda la argumentación de Pedro Sánchez y ha propuesto un Gobierno constitucionalista, tendiendo la mano al líder del Partido Popular.

Ni Pablo Casado ni Albert Rivera consiguieron que Pedro Sánchez se pronunciara sobre el indulto, si bien la impresión del espectador medio es que, efectivamente, tiene pactado indultar a los presuntos golpistas si resultaran condenados por el Tribunal Supremo.

Finalmente, Pedro Sánchez fue el perdedor del debate. Se sintió acosado, se puso nervioso, interrumpió a los que hablaban, argumentó con habilidad, pero sin convencer, y su expresión corporal no dejó lugar a dudas sobre la incomodidad en que se encontraba. Sería injusto afirmar, sin embargo, que fue arrollado. No lo fue. No se produjo la catástrofe que algunos esperaban y otros temían. Salió vivo del debate. Deteriorado, pero vivo.

No me parece, en contra de tantas expectativas levantadas, que este debate vaya a tener una incidencia decisiva en ese 32% de ciudadanos que permanecen indecisos. Tal vez el próximo debate, hoy, en Atresmedia, resulte más clarificador. Y, salvo algunas excepciones, leeremos, oiremos o veremos comentarios en los periódicos impresos, hablados, audiovisuales y digitales en los que prevalecerá el color del cristal con que se mira y cada cual elogiará al candidato de sus preferencias y devastará al de sus discrepancias.