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¡QUÉ VERGÜENZA DE DEBATE!

miércoles 24 de abril de 2019, 00:24h
Sí, qué vergüenza. Al más cutre estilo de algunas tertulias del corazón, los líderes de los partidos políticos nacionales se han quitado la palabra...

Sí, qué vergüenza. Al más cutre estilo de algunas tertulias del corazón, los líderes de los partidos políticos nacionales se han quitado la palabra unos a otros, con la excepción de Pablo Iglesias. A diferencia del debate de Televisión Española, la falta de regulación adecuada contribuyó al lamentable espectáculo que presenció una audiencia atónita.

Los presentadores han demostrado su eficacia profesional en muy numerosas ocasiones, pero perdieron hoy las riendas del programa y carecieron de autoridad para imponer la necesaria educación. De forma especial, Pedro Sánchez ha interrumpido una y otra vez a Rivera y Casado para impedir el debate, haciendo muy difícil que los espectadores entendieran a los contendientes.

No vale la pena dedicar tiempo a valorar a unos líderes que, salvo Pablo Iglesias, no podían expresarse porque el presidente del Gobierno les interrumpía una y otra vez y los presentadores se mostraban incapaces de restablecer el orden del debate.

Ayer, valoré a Pablo Iglesias con un 9; a Casado y Rivera con un 8 cada uno; y a Pedro Sánchez con un 6. En el debate de Atresmedia pocas valoraciones serias se pueden hacer. Las encuestas que publicarán los periódicos impresos, hablados, audiovisuales y digitales reflejarán los resultados voluntaristas que complacen a cada medio de comunicación, salvo excepciones, claro. Hay que reconocer que el diario El País hizo su encuesta ayer entre politólogos y expertos, y el resultado dio como claro vencedor a Pablo Iglesias. Estoy en las antípodas ideológicas del líder de Podemos, pero la encuesta de El País respondía a la realidad y así hay que reconocerlo.

Eso fue ayer. El debate de Atresmedia, en el que, por cierto, no se habló de política internacional en un mundo globalizado, constituyó una auténtica vergüenza. Se comprende que la clase política española figure como el segundo o tercer problema que más agobia a los españoles.

Pedro Sánchez fue el perdedor, pero salió vivo de los dos debates. En el de Televisión Española, los políticos dieron la talla; en el de Atresmedia, no, en gran parte porque el formato ha sido muy torpe y los presentadores no supieron en ningún momento imponer la moderación y el respeto.