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DESDE ULTRAMAR

Aranceles leoninos e ilegales a México

jueves 06 de junio de 2019, 20:22h

Trump ha exigido a México que frene el paso de inmigrantes ilegales por su territorio, impidiendo que alcancen Estados Unidos, o impondrá aranceles a todos los productos mexicanos que ingresen a su país, en un escalonado plan que, iniciando el 10 de junio, pase de una tasa del 5 % al 25 % al arribar octubre. La media asaz ilegal que violenta el vigente Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y fractura inevitablemente el T-MEC (Tratado México-Estados Unidos Canadá) que lo reemplazará de aprobarse, asesina la idea del libre comercio que proclama el vecino del norte y confirma su burdo proteccionismo desmesurado, consecuencia de estar en declive su economía y ser cada vez más un país menos competitivo.

El lector debe de tener muy claro que la migración aludida que es permanente bandera de campaña del yanqui, es solo un burdo pretexto, es solo el vil pretexto; que la medida anunciada es abusiva y tramposa y que solo busca obtener los márgenes de beneficio para Estados Unidos aún faltantes con el mal negociado T-MEC por parte de los priistas vendepatrias que lo abordaron y desde luego, que reventará la economía mexicana. Una situación crítica hacia un país que depende en un 80 % del comercio estadounidense, no le augura éxitos y desde luego que compromete su desarrollo y si esto desembocara en un caos y en una revuelta social, abriría las puertas a una deseada invasión que, lo he denunciado en más de una ocasión, no hayan los yanquis cómo perpetrarla cuidando las formas y les vendría estupenda para su modelo de seguridad y blindaje que ante sus enemigos bien ganados, no han podido construir desde el 11 de septiembre, porque sus vecinos, Canadá y México, se han negado a secundar pleitos ajenos. Que estos aranceles le ponen el pie en el cuello a México, es verdad.

Y todavía el botarate yanqui dice que México les ha robado. Como si no supiéramos de los sinvergüenzas empresarios de su país que sacan ingentes ganancias ilegales de un mercado como el mexicano.

Sí, la medida del desquiciado mandatario yanqui tiene consecuencias de muy largo alcance. Sortearla no es sencillo y el callejón sin salida en que nos coloca, es de muy compleja resolución, ya que este gobierno mexicano de López Obrador, mal que les pese a los priistas desmemoriados y desvergonzados en grado sumo, se coloca en tal tesitura por ellos, ya que lo expresé en su momento: el T-MEC no debió negociarlo el priista Peña Nieto, pues debió aguantar la presión o aceptar el arrebato retador de Trump de cancelar el TLCAN y entonces someter el comercio bilateral a las reglas del libre comercio de la OMC, por las cuales ambos países pagarían aranceles que rondaban entre el 20 y el 25% y Santas Pascuas. Pero el priistas amante del protagonismo barato y entregado a la frivolidad y aturdimiento tan característico de los priistas apoyados en su incorregible corrupción, optó por una pésima negociación que cerró los márgenes de acción e hipotecó de manera irresponsable como gobierno saliente, al entrante ¡y a México!

Ya sabrá usted que decirlo le jode mucho a los priistas, pero por eso se los repito: para que no se les olvide cómo hipotecaron a México. Y cuántas veces haya que repetírselos. Solo expresarle lo que ya he mencionado en ocasiones anteriores: el equipo del nuevo gobierno encontró en la pésima negociación del T-MEC unos entreguismos desorbitados que vendían la soberanía nacional de una manera brutal y debieron corregirlos, evidenciando a los timoratos priistas. El nuevo gobierno mexicano no negoció el tratado, no nos equivoquemos. Fue un tratado negociado por priistas, firmado en Buenos Aires por el priista Peña Nieto y dejado por los priistas para ser atendido por el nuevo gobierno.

El equipo entrante encontró que los priistas entregaban los hidrocarburos sin más, se plegaban a no comerciar con China, admitían la cláusula ridícula de cancelación forzada de Trump a 5 años y otras lindezas que nos ponían de rodillas y los morenistas debieron ir renegociando, ayudando a destrabar los temas, porque el equipo de Peña al final, fue incapaz de resolver su propia negociación. Y que no se les olvide a los priistas lo que hizo su partido en el gobierno: admitió de Trump aranceles al acero y al aluminio a cambio de aceptarles todo lo que enlisté, a cambio de la vaga promesa de que desaparecerían tales aranceles ilegales si se hacía como ellos querían, y de todas formas los padecemos, pues incumplieron su promesa de retirarlos. ¿Ve cómo fueron imbéciles los priistas? Desde luego que sí.

No ha faltado quien me rechistara cual priista, diciendo que no, que todo eso es falso. Qué pena que la prensa dio cuenta en su día de todo con lujo de detalle, para confirmar mi dicho y lo refrendo.

¿Cartas a jugar en este dramático momento? Pocas. La esperanza de que en una negociación se resolviera el tema planteado por Trump, contaminando dos materias distintas, migración y comercio, fracasó en la primera reunión entre ambos gobiernos en Washington, del 5 de junio. Trump sabe que la migración en una frontera selvática, no se detiene así nada más. Pero usted ya sabe que eso es el vil pretexto. No es la migración, sino obtener ventajas leoninas, lo que mueve al yanqui.

El T-MEC está aguardando su aprobación en el senado mexicano y es, pues, el momento de rechazarlo. No de postergar su aprobación, sino de mandarlo al Diablo. Y la razón es muy sencilla: no se puede predicar el libre comercio ocultando el pestilente proteccionismo yanqui, mientras se imponen aranceles leoninos al comercio. Es la única carta que tiene México. No hay más. O, acaso sí: siendo el segundo mercado estadounidense, imponerles aranceles iguales a sus productos sensibles ligados a votantes de Trump y a legisladores empresarios. México ha anunciado que lo hará, pero no se ve claro de qué manera y hacia dónde. Merece repudiarse y responderse la medida de Trump. El problema es grave y la estrategia de López de no atender a Trump mes a mes a ver si solito se marchaba, está fracasando. Ya es ineludible.

Si volteamos al tema migratorio, a este paso solo resta expulsar gente al ton ni son. Ya los yanquis se han posicionado como gendarme en la frontera con Guatemala, porque ese país cedió a sus presiones. Para el caso mexicano incrementa ya las medidas de represión a los migrantes, considerando que no es en estos momentos el país que más envía nacionales a su vecino, y de cualquier manera queda mal. Y México difícilmente no impedirá más migración, porque la frontera sur es selvática.

Ahora que López Obrador afirma que no acudirá a la Cumbre del G-20 es un error y lo es porque es justo en escenarios así, donde el diálogo puede primar y las otras potencias interesadas en México podrían dar el respiro que no estamos teniendo en la economía.

Termino: cuando se produjo el incidente de la carta de López Obrador al rey de España conminándole a que se disculpara por los atropellos de la Conquista española, leí en las redes sociales a un ciudadano español que increpaba a López diciéndole que porqué mejor México no exigía disculpas por los saqueos estadounidenses a su país. Mi respuesta es la misma. Por la misma razón que España jamás reclamó la devolución de Cuba. Tómelo en cuenta: es el mismo destinatario que proponía aquel sujeto y eso explica muchas cosas, salvo una extra: la vecindad que no la tiene España, sino México. Para bien y para mal.

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