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DESDE ULTRAMAR

México-EEUU: el papelón del papelito

jueves 13 de junio de 2019, 20:24h

Continuando con la truculenta entrega de la semana anterior y una vez resuelto, de manera momentánea, el trance de la negociación entre México y Estados Unidos por un tema migratorio, que oculta rivalidades comerciales por ambiciones irredentas de los yanquis, queda claro que en 45 días México deberá demostrarle a Trump que pudo frenar el flujo migratorio desplegando su propia guardia nacional en su frontera sur, y que para ello también albergará migrantes en espera de recibir o no el acceso a EE.UU.. Es una ley fuga que difícilmente México atenderá satisfactoriamente, pues carece de estrategia, medios y dinero en concreto para apaciguar las exigencias del yanqui, sin un claro compromiso de aquel para participar de la financiación de un problema de logística, absoluto. Y reitero: la migración es el pretexto para imponer nuevas reglas comerciales ante un posible y aún no verificado fracaso de México en esta misión, incapacitado para recibir eternamente a todo el que se le antoje plantarse en Estados Unidos.

Pese a todo es una negociación, un dando y dando y Trump obtuvo lo que pudo y no lo que quiso, pues no ganará con su abusivos aranceles suspendidos ­–lo único ganado por México y poco más– aunque alardee el yanqui mostrando un papelito que dice, contiene un acuerdo secreto en paralelo y en el cual se entrelee gracias a las amplificaciones fotográficas facilitadas por la tecnología, que México acepta lo indecible, y al que sancocha con tuits aseverando además, que México comprará más productos agrícolas de allá (eso confirma mi hipótesis) y que el Congreso mexicano votará algo referente al plan de seguridad y migración que por años ha buscado imponer EE.UU. o sino, habrá más aranceles que hoy se reconoce que sí reventarían la economía de México de manera bestial.

La frivolidad de Trump es alucinante, pues el papelito mostrado de ser falso, será un papelón de Trump y de ser cierto, o revela una mezquindad por no haberse tratado, como que lo niega el secretario de exteriores mexicano, Marcelo Ebrard; y será trágico que sea cierto y sentaría fatal en México representándole un papelón, no obstante que afirme Ebrard que no hay más cera que la que arde –la declaración conjunta bilateral– que selló los términos de estas negociaciones, que es un documento desventajoso para México, sin lugar a dudas. Solo resta esperar.

El acuerdo existente supone la menuda tarea de frenar migrantes, porque el migrante sigue pensando que en Estados Unidos barren el dinero con la escoba. Su paso y tránsito ilegal existe porque es un negocio y porque hay redes de traficantes a quienes tal reditúa y mucho, en muchos países. Ser tercer país seguro no es el camino para México, pero el riesgo de serlo y hasta cierto punto de ya serlo, ahí está ya acordado. México ha aceptado retener al solicitante de asilo, aunque no se habla de qué hará con tal si lo rechaza Estados Unidos. Ni tampoco queda claro qué pasará si el migrante no es centroamericano. Y cómo los devolvería a sus países. Y la migración es un tema global, regional y no es problema de un solo país y México hoy, es más un país de paso y no se le puede exigir que siga solo en tal asunto, un papel indigno que no merece como no merece quedar a dos fuegos o ser satanizado como simple camino inseguro que lo es, para tales migrantes.

Por otra parte, yo no puedo asegurar que existe tal alardeado plan secreto, por venderle humo a usted, apreciado lector. Debemos ser responsables. No como Trump que pasó de decir que tal supuesto acuerdo secreto lo daría a conocer en su momento y luego reculó diciendo que los mexicanos lo comuniquen. Ya se le respondió. A saber quién diga la verdad y yo no me atrevo a definirlo.

Si bien EE.UU. admite apoyar el programa de inversiones para Centroamérica con el cual se construirá una “próspera y segura” disminuyendo la migración, afirman, amenaza con evaluar los esfuerzos mexicanos antimigrantes y si no le parecen –y pese a que no hay parámetros fijados de medición o valoración de tales acciones mexicanas– regresará a su amenaza de aranceles o a algo más, eso sí, insondable. Y debería de preocuparnos más saber qué obtendremos a cambio, porque Trump no retiró aranceles previos ilegales en vez de lo acordado y qué conseguiremos de los países centroamericanos para frenar su migración. Sobre todo por su poca colaboración para frenarla y porque los sancionados directos seremos los mexicanos si no sucediera esa cooperación necesaria con aquellos. Amén de las reducciones de ayuda yanqui para su desarrollo, que ya han recibido esos países por no frenar a sus migrantes. Las causas para migrar, persisten.

En este marco expuesto, se han podido leer expresiones para mi gusto exageradas, disparatadas y de difícil fundamento, que dan para maniqueos artículos y para catapultar a la palestra a opinólogos y periodistas, sí, pero que distan de la necesaria objetividad. Lo diré pronto y rápido de nuevo: Trump obtuvo de su confrontación con México lo que pudo y no lo que quiso; y suena distinto porque es diferente, no es lo mismo. En ese orden de cosas, no tengo ni idea de si el resultado de esta siniestra negociación con México lo impulse y le garantice reelegirse cuando no ha cumplido a sus electores, que serían muy bobos si se tragan este acuerdo con México, cual si fuera el gran acuerdo del presunto candidato; ni tampoco me supone ni poner a México de rodillas ni definir ganadores y perdedores, como ensalzó un diario español que adelantada diciendo que pierde Centroamérica, un criterio de análisis muy burdo. Y no perderá aquella si cada país asume su responsabilidad y se logra un plan de desarrollo económico regional, muy lejos de ser un Marshall como algún aturdido lo calificó; o que México todo será un muro antimigrante. Eso para tragar propaganda, vale, pero solo es adelantar muchas conjeturas vociferantes, no verificadas.

Le diré lo que sí es verdad: nos ha costado mucho ser timoratos usando un lenguaje envenenado de corrección política en el problema migratorio, con ilegales cruzando fronteras de todos y la lógica burda del derecho a una vida mejor y disque en este planeta no hay fronteras. México se tragó esa historia y nuestra permisiva ley migratoria panista de 2011 –haciéndose eco de las presiones de grupos defensores de migrantes que edulcoran el lenguaje– la avala, dejándonos como consecuencia este baturrillo y una bomba en las manos. Y encima da pie a tildar a México de xenófobo cuando su tradición de acogida desmiente tal y sus calles se llenaron de migrantes ante el irresponsable descuido priista del sexenio pasado, estallándole en la cara al nuevo gobierno mexicano, que tampoco la gestionó mejor, pues sume usted la invitación a venir a todos por parte del actual mandatario. La culpa interna es compartida. México no está en condiciones de recibir y alimentar a los migrantes como se lo está obligando mientras EE.UU. decide si los admite y esto se ha dicho por años. México no es el país que más expulsa ciudadanos en estos momentos y hoy registra una mayor presencia de migrantes provenientes de África, India, Irán…un descontrol y un camino fácil por décadas de dejadez de todos los países que permiten que eso suceda.


No podía derivar nada bueno de la confrontación México-Estados Unidos propiciada en su fase final por una política de puertas abiertas a la migración sostenida por el presidente López Obrador, bajo un discursillo de conmiseración y que es tan espontánea como planificada, financiada por intereses lejanos a ser loables, refrendando que el negociazo del tráfico de personas es multimillonario, frente a Trump que desea, con el pretexto migratorio, sacar raja de una relación comercial que le es ya por demás ventajosa en términos del mal negociado T-MEC, que López Obrador ha adelantado que se aprobará, lo que supone jugar mal una carta de presión. Al final lo sabemos: donde comen 2 no comen 1569, le guste a quien le guste. Y eso sí: todo lo expresado fue negociado en un tono de ultimátum a México. El papelito agitado por Trump es un papelón binacional y México sale muy mal parado, lo que no es ninguna novedad. Lo que sí lo es, es que lo sea con el actual gobierno, que es lo trágico. Y esto no ha terminado…

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