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MMA

UFC. Convertir al estelar fanfarrón Askren en la víctima del K.O. más rápido de la historia

lunes 08 de julio de 2019, 22:06h
Jorge Masvidal, Jon Jones y Amanda Nunes inscribieron sus nombres en la leyenda.

La UFC 239 es, sin duda, el evento más potente de los vistos en 2019. La compañía estadounidense del Artes Marciales Mixtas (MMA, por sus siglas en inglés), preparó para el pasado domingo una cartelera en la que dos cinturones estaban en juego y en la que volvía a escena tres de los luchadores más famosos del mundillo. Jon 'Bones' Jones iba a ejercer de protagonista, según los pronósticos, mientras que Amanda Nunes ejercería de segundo evento en importancia, con el retorno a la actividad de Ben Askren como guinda.

Un cartel sin par que correspondería con las expectativas. En primer lugar porque Jones, uno de los luchadores legendarios de la escena de la UFC, pudo defender su reinado en el título semipesado con mucha polémica y en un desenlace muy ajustado. Thiago Santos se lo pudo tan complicado que fueron los jueces los que decidieron al final de los cinco asaltos tácticos. Y la tarjeta mostró el siguiente resultado: 48-47, 47-48 y 48-47. 'Bones', campeón más joven cuando tenía 23 años, defendía su corona entre abucheos.

El T-Mobile Arena de Las Vegas explicitó su desacuerdo. Y el ganador, que confesó en sala de prensa que la de este domingo fue la pelea que más problemas le ha causado en su brillante -y turbulenta- trayectoria deportiva, expuso ante la mencionada reacción del público lo siguiente: "Lo siento. Sé que algunos me abucheasteis, pero Thiago (Santos) tenía muchas posibilidades de ganar por KO y yo debía tener cuidado". Se excusaba el favorito por su estrategia defensiva y no tan espectacular como de costumbre. Santos se mostró satisfecho al verse al nivel de Jones y prometió volver a intentarlo. Ambos acabaron lesionados en sus piernas. 'Bones' se fue con la gloria a cuestas: empató con Georges St-Pierre como los peleadores con más victorias en peleas por el título (13).

Pero la cita llamada a retener todos los focos pasó a un tercer plano. Porque el primero lo asumió el pronosticado por la organización como una de las peleas preliminares. Cinco segundos tardó Jorge Masvidal en tumbar al coloso Askren. El luchador secundario se replegó contra la jaula, emprendió un sprint directo y conectó un rodillado entre la cara y el cuello del estadounidense afamado. Un K.O. soberbio que excedió a la fecha, pues es el más rápido que ha visto nunca la organización gestionada por Dana White.

Había avisado Masvidal, un contendiente no tan brillante de la división peso welter, nacido en Miami pero de padres cubanos y peruanos. Dijo en la previa que Askren no podía pretender llegar a la élite de las MMA, a la UFC, pretendiendo combatir sólo desde el agarre y el wrestling, que tanto domina. Dijo, textualmente, que "en la UFC no puedes mantenerte esperando de pie, sin moverte, como un zombie". Pero Askren, fichaje estrella tras la marcha de Demetrious Johnson, campeón en Bellator y en One, no hizo casoo. Y eso le costó su primera derrota. Porque llegaba con un récord de 19-0.

Su estilo similar al de Conor McGregor en la relación con los medios le convirtió con rapidez en la diana de los competidores de su división, que se sintieron desatendidos ante la contratación del afamado Askren. Desde entonces, la dinámica de desafíos e insultos cruzados reafirmó el carácter chulesco del estadounidense, que creía ser insuperable también en la UFC. Hasta que pasó a ser el sujeto pasivo del K.O. más rápido de la historia de la competición. Y en víctima de una de las imágenes más relevantes y virales del año de las MMA.

Por último, Amanda Nunes se legitimó como una de las mejores luchadoras de siempre. Puso en cuestión su título en el peso gallo, cinturón que defendió por vez primera ante una tal Ronda Rousey. La noqueó. Después, se le cruzaron otra señora llamada Chris Cyborg, a la que tumbó en el primer asalto. Y le faltaba, para resaltarse como la mejor de esa división, examinarse ante Holly Holm. Sólo le faltaba ella. Y dejó pasar 4 minutos y 10 segundos hasta conectarle una patada que la mandó a dormir. En otra exhibición de competitividad.

Tras exultar en el peso gallo, Nunes ya avisó que quiere atender su otro negociado: el cinturón que posee del peso pluma. "Ahora voy a defender mi título pluma. Mañana hablaré con Dana (White)", proclamó, todavía en la jaula. Nunes tiene tal confianza, que se ha ido alimentando doblegando a las mujeres más potentes de las dos divisiones que domina, que no se ve techo. La brasileña lució aplomo y paciencia para eludir la pegada de Holm y aguardar a su momento. Ahora sólo le queda ganar una vez más para ser la luchadora con más victorias en peleas por el título -está empatada con Rousey y Joanna Jedrzejczyk-.

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