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SEMIFINALES

Wimbledon. Bautista aprieta a Djokovic pero no es suficiente para tumbar al serbio

viernes 12 de julio de 2019, 17:00h
El favorito sufrió ante la confianza del español, que cayó de pie en el desenlace de su sueño británico (6-2, 4-6, 6-3 y 6-2).

España logró disfrutar este viernes de una jornada histórica. Nunca antes había logrado colocar a dos representantes en las semifinales de Wimbledon. Así las cosas, a la espera del plato fuerte del día -el que iba a enfrentar a Rafael Nadal y a Roger Federer- salieron a la pista central del Grand Slam británico Roberto Bautista y Novak Djokovic. Uno, el español, era la primera vez que se encontraba en semejante altura, mientras que el otro, el serbio, aspiraba a ampliar su reinado como número 1 de la ATP.

Y vencería con claridad este último. A pesar del orgullo y el tesón del jugador nacional. Ganó el favorito por 6-2, 4-6, 6-3 y 6-2, accediendo a su sexta final en Londres y a la segunda de manera consecutiva. Igualó el balcánico la plusmarca de apariciones en la lucha por el trofeo inglés del sueco Bjorn Borg, el estadounidense Jimmy Connors y el australiano Rod Laver. Una barbaridad que, sin embargo, no resultó de un ejercicio de superioridad tan claro como podría sugerir el marcador.

Venía 'Nole' de perder dos veces con Bautista en 2019. La primera, en las semis de Doha -allí perdió sin conseguir un set-; y la segunda, en la tercera ronda del Masters 1.000 de Miami. Con esos antecedentes, Djokovic se mentalizó para eludir la relajación y salió con el ardor que le es característico, imponiendo su estilo y escapándose con celeridad. Para empezar con todo un esfuerzo que se extendería por más de dos horas y 49 minutos. Y que le forzaría a jugar cinco bolas de partido.

El representante patrio vivía un sueño. Clasificado al borde del Top-10 tras el excelente torneo que ha dibujado en estas semanas, anhelaba replicar las hazañas de nombres como Federer, Nadal, el checo Tomas Berdych, el japonés Kei Nishikori y el austríaco Dominic Thiem. Todos ellos fueron capaces de batir al jugador de Belgrado en las semis de un Grand Slam. Mas la dinámica, como se ha dicho, se inauguraría con dos breaks en contra y un 6-2 precoz. Un total de 37 minutos bastó al serbio para zanjar el primer set y marcar territorio.

Sin embargo, no iba a resultar un paseo su clasificación al duelo del domingo. Ni mucho menos. Bautista, con poco que perder, se soltó los nervios, redujo sus errores y fue creciendo bajo sus parámetros de tenis hasta el punto de ir filtrando dudas en el rendimiento del serbio. Tras sacudirse el pánico escénico desparramó sus golpeos tendidos, el nacido en Castellón no cedería su saque en la segunda manga, trecho en el que arrancó un break y empató la semifinal (4-6).

Las espadas quedaron en el aire y Djokovic quedó constreñido a combatir contra su mente. No esperaba estar tanto tiempo en el estadio. La exigencia física a la que estaba siendo sometido, teniendo que ganar los puntos varias veces, le hacía asomar síntomas de contrariedad. Y ahí trató de colarse el levantino. El nivel de juego harías las delicias de espectadores de la talla del exfutbolista inglés David Beckham, el primer español que ganó Wimbledon, en 1966, Manolo Santana, o el bicampeón del Grand Slam Rod Laver.

No le había funcionado la actitud agresiva y en la red al serbio ante la consistencia de Roberto, con lo que hubo de repensar la táctica. Pero en el peor momento brotó la solvencia competitiva de 'Nole'. Entre gestos de indignación por sus errores, conectó unos cuantos golpes certeros para firmar un break en el sexto juego del tercer set. Asestando a Bautista un golpe moral sobresaliente (4-2). Se aferró el castellonense a su gen guerrero, llegando a rubricar un intercambio de 45 golpes en el juego siguiente. Pero el favorito escapó con su saque intacto y arribó al 6-3 que le puso en franquía.

La presión se instaló, en esa altura, sobre los hombros del novato. No tenía margen de maniobra. Sólo le valía ganar el cuarto set. Y le pesaría demasiado esa responsabilidad, germinando un respingo del balcánico que confluyó en el 5-1 inamovible. La mezcla de dejadas y de subidas a la red abrasaron al español, que cedería su servicio dos veces más. 'Nole' llevó a buen término su condición, a pesar de bordear el descarrilar por la rocosa actitud de Bautista, quien murió de pie. Ahora, uno tratará de ganar su quinto Wimbledon y el otro irá a Ibiza, a la despedida de soltero, con la sensación de haber flotado en Londres.

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