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TRIBUNA

El Brexit, Cherry y Merry

martes 24 de septiembre de 2019, 20:59h

Érase una vez en la antigua Grecia, cuando se inventó la democracia y la adivinación, que vivían dos hermanas comerciantes de ultramarinos al por mayor. Cherry y Merry, que así ellas se llamaban, después de varios años haciendo negocios, según unos muchos y según otros pocos, dijeron que se volvían para su casa en la isla de Heraclión.

Al recibir el anuncio de su partida a los huéspedes de la pensión Todger´s no es que les extrañase que se fueran de El Pireo, pero se quedaron tristes y desconsolados pues tampoco les habían preguntado. Y como estaba mandado por las normas comerciales entonces en vigor, se pusieron a preparar la salida con una larga serenata de despedida, en la cual se encomendaban al oráculo de Delfos para saber lo qué de ellos sería, y de la democracia griega en general, tras la marcha de Cherry la alegre y Merry la jovial.

En esa espera estaban, llenos de ansiedad, cuando llamaron a la puerta:

“!Qué extraño¡ Cherry”, dijo Merry, “un extraño espera ahí afuera para entrar.“

“ No te extrañe, Merry”, respondió Cherry, “porque ¡mira quién es el extraño!”

El que llamaba no era otro que Tobías Dollars, un primo lejano suyo fenicio, que traía una carta de su padre (del de Cherry y Merry) para emprender un negocio comercial porque en la Fenicia occidental, al otro lado del mar, les dijeron que había que mantener la union familiar. También era un decir que estuviera fuera porque tantas posibilidades había que permaneciera en la entrada como subido al tejado o en cualquier otro lado, porque Todger´s era un zigurat y sin un mapa uno podía acabar más perdido que el Reino Unido con el Brexit, donde no se terminan de aclarar.

Apolo, dios de la belleza así como protector contra las fuerzas malignas, había fundado en un alto del Ática el oráculo y como el lugar aunque muy bonito estaba lleno de serpientes, primero las mató a todas y luego, como entre ellas había una descomunal, le puso el nombre de Monte Pitón. El oráculo era en aquella era muy visitado, lo mismo que es ahora Bruselas y el Mont des Arts, donde no hay serpientes pero hay tiburones y donde también hacen adivinaciones. El caso es que se convirtió en el patrón de las empresas coloniales, quienes recurrían a él como medio de rebajar el riesgo empresarial.

El procedimiento de consulta era el siguiente: Ibas donde Mrs Todger, que era la pitonisa, pagabas la tasa correspondiente, preguntabas oralmente y la respuesta te la daban al día siguiente por escrito y en verso. Pero como eran muy malos normalmente, los clientes protestaron y pronto comenzó a predecir en prosa y en términos económicos que eran mas crípticos y les gustaban más. Sorprende hoy el gran número de aciertos que tenía el oráculo, quien como si dijéramos lo clavaba y como la fe en él era total, cuando se equivocaba se decía que era un fallo de interpretación y no oracular. Pero qué mejor que ver un ejemplo de consulta popular:

Craso, digo Creso, rey de Turquía, que por entonces ya estaba esperando para entrar en la Unión Europea, era el hombre más rico del mundo y se preparaba para invadir Europa, o sea perdón, quiero decir para invertir en Europa y quería saber si el momento era propicio y el oráculo no le respondió ni si ni no, sino así:

Si cruzas la frontera del río Kizilirmak (que en turco quiere decir el rio rojo), un gran imperio destruirás.”

Dando por hecho que el gran imperio que iba destruir era el europeo y no el suyo, tiró para adelante y solicito la adhesión. Pero, en realidad, el oráculo no adivinaba nada sino que solo daba consejos macroeconómicos, como el BCE cuando dice cuál va ser el crecimiento del PIB en la zona euro.

Mrs. Todger decía que presidir el oráculo le producía una enorme tensión y estaba muy desmejorada y lo que más la estresaba era que todo el mundo quería un chollo “y eso no sabes lo que aventaja, quiero decir avejenta” decía ella. El chollo es como la salsa en el pollo, no hay pasión en la naturaleza humana que se le pueda comparar a la pasión por el chollo en el agente comercial. No les vale con un hueso cualquiera, de coja o de cadera, ni un toro entero siquiera. Ni el toro que abdujo a la joven Europa en una playa de oriente, que ahora está en occidente, seria suficiente y eso que se llama Brexit.

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