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DESDE ULTRAMAR

Impase informativo. Ansiedad y tedio

jueves 26 de septiembre de 2019, 20:30h

Desde ultramar, evocando el nombre de esta columna que agradezco siempre que la aguarde y revise ávido, usted amigo lector en ambas orillas del Atlántico …y del Pacífico, esta semana padece una suerte de insólito impase, una pasmosa tregua informativa que mata, que hiere.

Se lo digo aquí entre nos, porque oteando la prensa nacional e internacional de arriba a abajo, una y otra vez, no cabiendo yo en mi asombro y no concediendo crédito a lo que ven estos hermosos ojos verdes que se han de comer los gusanos, solo hallo procesos a medias, nada concretado, nada concluido que catapulte a mi flamígero señalamiento, provocándolo. Mi implacable juicio acompañado con la acidez acostumbrada, sencillamente no pudo aflorar estos últimos siete días. Qué más quisiera yo.

Cosa que dificulta profundamente una ardua tarea reflexiva, pero es que todo está inconcluso. Hallarme en tal postración me fastidia, me incomoda y sobre todo, me apena mucho con usted, quien es fiel a este espacio.

Porque…mire: el brexit ni para atrás ni para adelante. Mas liados en vez de ponderar su desenlace, parecen los políticos de Londres preocupados en saber si fue legal o no disolver el parlamente británico para convocar a elecciones de las que resulte ganador alguien que sí sepa hacia dónde dirigirse. Máxime que Boris Johnson no resultó ser la maravilla. No hay nada nuevo qué reportar.

Giro hacia Maduro y constato que no cae. Guaidó no gobierna nada. La cosa va detenida. Meses van y meses vienen y nada. ¿Bloqueo yanqui? Eso ya no es novedad. ¿Invasión a Venezuela? Pues tampoco acaba de cuajar. Nada nuevo qué reportar.

España no acaba de decidirse. Yo ya me perdí en la trama de un culebrón estancado. El intríngulis de Sánchez apenas nos da para rellenar el desayuno con episodios chuscos como la peculiar novedad de haberlo dejado callado preguntándole si ya se marcharía ante los nulos resultados de tanta negociación estéril, que tuvo a propios y a extraños en vilo todo el verano, mientras las urnas se niegan a respaldarlo de manera contundente. Nada nuevo qué reportar en ese asunto. Sánchez ni se consolida ni se va.

El sopor crece cuando en México no acaban de decidirse por proseguir el nuevo aeropuerto que tiene a media clase política enfrascada en los pros y los contras, ni se resuelve por la vía judicial en definitiva quedarse con un proyecto anterior. Semanas van y semanas vienen y nada, puro estancamiento informativo. Recursos judiciales de ambos bandos refrendan las necias posiciones de todos. Estancamiento vil, como estancamiento es el saber que el líder del putrefacto PRI nos salió con riqueza inexplicable. Un priista más. Lo normal. Ya se sabe que hablando de priistas, no hay cabeza que uno peine, que no salga piojosa. Nada nuevo entre priistas. Nada nuevo qué reportar.

La fama de la Greta se agrieta cuando a la par de su denodado esfuerzo ambientalista, salen a la luz posibles nexos non sanctos con intereses menos loables de lo que fue su comparecencia en Naciones Unidas. Esa pasarela interminable de discursos, cuya novedad este año es la petición a manera regaño, de que a Nueva York los mandatarios lleven soluciones y no solo peroratas. Nada nuevo qué añadir al ver que el requerimiento del secretario general Guterres, no se cumplió.

Que Trump fue a sostener sandeces al nunca del todo bien ponderado organismo, o que la selva amazónica solo es brasileña y no patrimonio y pulmón de toda la humanidad, según el locuaz y desencajado Bolsonaro, ya lo sabíamos. No olvidemos que en su día Lula también espetó al mundo que no interfiriera en el destino que Brasil concedía a la Amazonía. Y mientras…a menguar todo el Amazonas. En consecuencia, no hay nada nuevo qué reportar de esa Asamblea General que mueve al tedio. ¿Qué en Washington anuncian por enésima vez que se enjuiciará a Trump y ahí sigue el tema? Tampoco hay nada nuevo qué aportar ni reportar.

La tensión en el Golfo Pérsico nos desamodorra apenas, porque ya se saben los dimes y diretes entre Teherán y Washington, pero al final Irán se mueve con astucia y no parece dispuesto a soltar su petróleo a los yanquis, no hartos de saquear el crudo iraquí, que conforma una mancha que rebasa esas fronteras para extenderse en Irán, como la segunda reserva petrolera del mundo que resulta ser; la clave del conflicto después de todo. Nada nuevo qué reportar.

Las petulantes consejas al Papa desde los obispos alemanes –que parecen jugar fuerzas con el Santo Padre– de consuno ya tradicionales y poco novedosas, me saben a luteranismo retador más que a supuesta sapiencia de la que presumen los prelados, que juegan con fuego, después de todo. Ni avanzan aquellos ni Roma se impone. Nada nuevo qué reportar.

¿Qué torturan a Julian Assange, o que Evo Morales insiste en reelegirse o que Israel persiste en su necia postura de anexarse Cisjordania? no son cosa nueva. Levantan ciertos bostezos y nada concretan, todavía. Nada nuevo qué reportar, pues. Haga de cuenta que se detienen los acontecimientos.

Es que a uno se la ponen a veces difícil. Pero aquí seguimos, estoicos, incólumes, dispuestos a atender lo que haga menester y agradeciendo siempre su invaluable atención a estas sufridas líneas.

Y eso sí, la semana próxima sí viene un plato suculento. Hasta entonces.

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