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JORNADA 2 - GRUPO A

El Real Madrid sólo puede disimular su peor cara ante el Brujas | 2-2

El Real Madrid sólo puede disimular su peor cara ante el Brujas | 2-2
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martes 01 de octubre de 2019, 20:49h
Se estrelló el conjunto de Zidane, deshecho como equipo en el primer acto. En dos jornadas europeas suman un punto y volvieron a pinchar en el Bernabéu. Por Diego García.

El Real Madrid compareció este martes en el Santiago Bernabéu con la obligación de ganar al Brujas. La dolorosa goleada encajada ante el París Saint-Germáin en el estreno de la Liga de Campeones convirtió a esta segunda jornada en trascendental en la batalla por la clasificación a octavos y, además, en la pugna por el primer puesto del Grupo A. Por ello, no cabía margen de error frente a un bloque de estilo irreverente y que anhelaba pescar en las aguas revueltas merengues. En su primera participación en Chamartín 43 años después.

Zinedine Zidane eligió dejar fuera de la convocatoria a Gareth Bale y a James Rodríguez -tocado-, repartiendo resuello toda vez que han pasado los exámenes de Sevilla y el Metropolitano. Asimismo, no pudieron participar los lesionados Asensio y Mendy. En cambio, volvían Marcelo e Isco, pero ninguno de ellos conformarían el once inicial. Modric, Kroos y Casemiro capitanearían un 4-3-3 que vio a Benzema, Hazard y Lucas Vázquez ejercer de tridente. Recurría el entrenador a la vieja guardia, con Nacho y Carvajal en los carrilles y Varane y Sergio Ramos protegiendo a Courtois. Esperando sacar tajada de la consistencia renacida.

Por su parte, Philippe Clement recuperó a Ricca y padecía como única baja la de Éder Balanta. Con ello, pudo reproducir al dibujo preferido para actuar como visitante en semejante escenario. Desplegó a la velocidad de Diatta -pegado a la cal-, Tau y Bonaventure en punta. Se desplegaba una línea de tres centrales en defensa que se convertía en un 5-3-2 en repliegue, con la potencia física de Sobol y la técnica de Vanaken y Vormer distribuyendo. Venían los belgas de empatar ante el Galatasaray -dominando- y con un balance de 21 goles a favor y 3 en contra en ocho partidos.

Y se encontraría el gigante español con un contendiente respondón, que en el prólogo estiraría sus presiones altas, trompicando el fluir combinativo local. Y, asimismo, detectaron con celeridad un aviso nítido: si no lucían rigor táctico tras pérdida o las líneas no se juntaban en defensa, sufrirían de lo lindo. Una imprecisión puso en ignición a Tau, que acribilló corriendo a tres peones madridistas antes de ser frenado en falta, in extremis. La diferencia de ritmo entre los atacantes belgas y los centrales capitalinos se desnudaría con mucha rapidez. Por eso, se subrayaba la urgencia por ajustar el equilibrio en las coberturas.

En el entretanto, el ida y vuelta inicial depararía un córner botado por Kroos y el cabezazo sin tino de Benzema -minuto 5-. Y también inyectó un cataclismo a la tribuna. En el décimo minuto, Vanaken ganó la espalda a Carvajal tras una presión descoordinada madridista. Metió en profundidad el centrocampista para la carrera de Tau, que, sin marca, asistió para el gol de Bonaventure. El delantero ejecutó un control horroroso que despistó a Courtois y se coló en las redes locales. Y a esta cornada le seguirían dos contragolpes claros en los que Tau y Bonaventure se iban en mano a mano con el portero, sólo frenados por el fuera de juego.

El tapete sobre el que se competía era el peor imaginable para un Madrid que era presa de los fantasmas previos al respingo liguero. Cada imprecisión se transformaba en una contra y llegada clara ajena, con lo que el cuidado de la pelota pasó a ser nuclear. Y la posesión pasó a ser jurisdicción española, por estrategia centroeuropea -asumieron el modelo de trinchera y salida- y mandato de Zidane. Si el equipo se rompía en el repliegue acelerado al que estaba siendo constreñido, la redonda debía ser su ancla. Y el arco de Mignolet sería circundado desde que se asentó el monopolio madridista de la iniciativa.

Le costaba cerrar los pasillos centrales al Brujas y por ahí crecería la influencia de Kroos y Modric. En el 17 Hazard abrió la espita con un regate y cesión atrás para el remate fuera de Varane y, de inmediato, Lucas Vázquez y Carvajal combinaron para el derechazo del croata que cayó en el lateral de la red. Proseguiría el asedio con el fichaje estrella, ex del Chelsea, perfilándose en la izquierda y asistiendo a la volea de Kroos que lamió el poste tras ser desviada por la zaga. Y en un saque de esquina lanzado por el alemán Varane cabecearía y Mignolet salvó a los suyos con una lección de reflejos -minuto 28-.

La media hora se atravesó con la evolución positiva de la elaboración atacante merengue. Sin embargo, era latente su fragilidad y desequilibrio. Y en el minuto 35, Diatta ganó la espalda a un Nacho transparente en ambos lados del campo, apuró hasta línea de fondo y asistió para que Tau marrara el remate angulado -repelió Courtois-. Este susto se detonó en un saque rápido de falta que retrató el despiste colectivo y la merma de concentración coral en los desafíos que planteaba este presunto trámite.

Para más inri, una buena pared tejida por Benzema y Kroos, a la contra, que culminó el alemán con un zurdazo desviado -minuto 37- ejerció de prolegómeno del punto de inflexión. En el 39 Luka Modric cometió un fallo grosero que costó el 0-2. El balcánico la perdió en la salida de juego, con Ramos y Varane descolocados, y Bonaventure emitió una vaselina, trompicándose, que desorientó a Courtois. La delegación de Concha Espina se había asomado al abismo y el intento postrero de Kroos, tras asociación entre Modric y Carvajal, desembocó en un descanso y camino a vestuarios desconcertante. Los déficits del centro de campo -físicos- y los desajustes entre líneas hicieron saltar por los aires la calma.

Zidane, urgido, efectuaría dos cambios, pero por lesión. Entraron Areola y Marcelo por Courtois y Nacho, y, además, entraron en la formula una intensidad y un compás en mayor ratio de revoluciones por parte de sus subordinados. No les quedaba otra. Se habían granjeado una situación límite y ellos mismos debían germinar la cohesión y convicción arrinconadas en el primer acto. Y se afanaron a cumplir tal empresa, asediando, ahora sí, a los belgas.

Una internada individual de Carvajal, con centro y despeje de Mignolet, inauguraría la tratativa épica -minuto 48- y Hazard le dio continuidad traduciendo en peligro una larga sucesión de pases en la frontal. Su intento lo sacó el meta en el primer poste -minuto 49-. Y en el 52 Areola se ganó el respeto: una pérdida de Ramos en su campo devino en el cambio de ritmo de Boaventure, regate a Varane y cara a cara ante el exitoso arquero francés. Acto y seguido, el central sevillano se rehízo cabeceando picado y cruzado un centro de Benzema, en una acción a balón parado. VAR mediante, Ramos acortó distancias -minuto 55-.

La atmósfera del Bernabéu mutó y el escuadrón español volaba ante un Brujas encerrado. El golpe anímico y energético multiplicaría las aproximaciones al arco belga. Casemiro dispararía desde la frontal para el vuelo de Mignolet, Benzema conectaría una volea mal dirigida, Lucas Vázquez trazaría una diagonal con zurdazo angulado y Hazard condujo desde el vértigo para lanzar rozando el poste. El allegro creativo madridista y el compromiso en el cuidado de su espalda reduciría la amenaza de un bloque visitante que limitó su producción a una falta lateral botada por Vormer y rematada con la testa, fuera, por Rits.

A falta de 20 minutos entraron al verde Vinicius -por un Lucas Vázquez desfondado- y Openda -en sustitución de Bonaventure-. Se trataba de un cambio de piezas, que no de posiciones, para que unos mantuvieran el asalto y los otros, su espera y anhelo por pescar una contra definitiva. Y Modric se coló en la mediapunta para descerrajar un derechazo lejos de diana. Defender durante un largo minutaje no pertenece al acervo favorito de los brujenses y los locales lo sabían, mas el fuelle español estaba parpadeando ante el derroche anatómico desarrollado en la reanudación. Los de Philippe Clement endurecían su resistencia, salpicando de interrupciones el devenir. Con dos sustituciones en la recámara.

El desenlace asistiría a un cauce deslavazado. La posesión no rompía la horizontalidad y el cansancio redujo la precisión y velocidad de los pases arriesgados, facilitando la supervivencia belga. Eso sí, su monto de transiciones tras robo fueron domadas casi por completo. Y en el 84 Vormer derribó al voluntarioso Vinicius, ganándose la roja -por doble amonestación-. En esa infracción Kroos lanzó una falta central templada para el testarazo portentoso de Casemiro. El 2-2 y la tesitura sentaron al recién entrado Openda y dejaron paso a Cools, con el Real Madrid volcado. Vinicius asumió las riendas, pero fue Schrijvers -último cambio visitante- el que dispuso del gol. No embocó bien su remate y la montonera de centros laterales merengues extinguiría la paz en Valdebebas. La épica no les funciona desde mayo de 2018. Ya no hay quien tape las lagunas de mentalización y una planificación de plantilla demasiado respetuosa con los talentos veteranos y poco realista.

- Ficha técnica:

2 - Real Madrid: Courtois (Areola, m.46); Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Nacho (Marcelo, m.46); Casemiro, Kroos, Modric; Lucas Vázquez (Vinicius, m.67), Hazard y Benzema.

2 - Brujas: Mignolet; Mata, Mechele, Deli, Diatta, Sobol; Vormer, Rits, Vanaken; Tau (Schrijvers, m.93) y Dennis (Openda, m.71 (Cools, m.87)).

Goles: 0-1, m.9: Dennis. 0-2, m.39: Dennis. 1-2, m.55: Ramos. 2-2, m.86: Casemiro.

Árbitro: Georgi Kabakov (BUL). Amonestó a Hazard (92) por el Real Madrid; y a Mignolet (69) y Openda (77) por el Brujas. Expulsó por doble cartulina a Vormer (78 y 84).

Incidencias: encuentro correspondiente a la segunda jornada de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 65.112 espectadores.

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