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SEMIFINAL - VUELTA

Copa Libertadores. Boca Juniors defiende su orgullo pero River Plate volverá a la final | 1-0

Copa Libertadores. Boca Juniors defiende su orgullo pero River Plate volverá a la final | 1-0
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miércoles 23 de octubre de 2019, 04:49h
Un gol de Hurtado dio la victoria a los 'Xeneizes' -muy faltos de fútbol- en La Bombonera, pero el oficio del bloque entrenado por Gallardo prevaleció en el global.

El pasado 2 de octubre el planeta futbolístico se giró hacia Buenos Aires para contemplar el primer 'Superclásico' trascendental posterior a la histórica final de la Copa Libertadores de 2018. Lo que se vio fue una superioridad de River Plate con respecto a Boca Juniors que la estadística cifró en un escueto 2-0. Pues bien, era ese el resultado que habían de remontar los 'Xeneizes' este miércoles para acceder, otra vez, a la final de la máxima competición americana. En su hoja de ruta yacían subrayadas la garra, la épica y La Bombonera. De ese templo, precisamente, querían escapar clasificados los 'Millonarios', evitando la picante sed de venganza que ha quedado latente en esta rivalidad tras la legendaria afrenta de Madrid.

Gustavo Alfaro, que tiene a su equipo liderando la Superliga, hubo de superar su tendencia defensiva y deshizo la apuesta del duelo de ida para entregar las riendas a la experiencia. Incluyó a Buffarini y a Salvio para ocuparse del carril diestro, con los renqueantes Carlos Tévez y 'Wanchope' Ábila en un ataque que dependía, una vez más, del talento de Mac Allister. El enorme portero Andrada, los centrales López e Izquierdoz, el lateral Más y el mediocentro Marcone repetirían. Se ganó la titularidad el interior Almendra y esperarían turno los señalados Reynoso y Capaldo, junto a De Rossi, Zárate o Villa. Inteligencia, paciencia y ardor, marcó el técnico en la previa como su plan para conquistar semejante montaña.

Marcelo Gallardo, en su caso, se limitó a mantener el once del evento disputado en El Monumental a comienzos de mes. Su nómina característica volvía a contar con Casco y Montiel en los costados, y con Martínez Quarta y Pinola resguardando a Armani. Enzo Pérez y Exequiel Palacios mezclarían en mitad del terreno con el desborde de Nacho Fernández y De la Cruz, con Santos Borré y Matías Suárez adelante. Los recuperados Juan Fernando Quintero, Scocco, Ponzio y Lucas Pratto aguardarían en la banca. Con la incógnita sobre la actitud y ambición de su colectivo sobrevolando los pronósticos. Quizá no arriesgarían tanto con el colchón que trajeron.

El temblor del graderío y el ruido de las aspiradoras -usadas para recoger el mar de papelitos blancos que cubrían el verde- rimaron en una previa nerviosa que demoraría el arranque del combate más de quince minutos. Y cuando la pelota pudo echar a rodar Boca marcó la pauta: amontonó balones aéreos, jugó con más intensidad que su rival y le forzó a olvidarse de jugar de forma combinativa. Salvio entró conectado, regateando y desestabilizando de la mano con Buffarini. Y Mac Allister abrió fuego con un derechazo desviado desde la frontal -minuto 4-. River, más frío, sufría para aguantar en defensa y discutir el tempo por medio de la posesión. Ábila estrelló en el lateral de la red una falta lateral -minuto 10- mientras que se competía en un intercambio de pelotazos que favorecía a la morfología local. Con escaramuzas nacientes como aliño.

La anarquía de corte física penalizaba a un bloque visitante que sollozaba para recuperar la pelota y concatenar pases. Izquierdoz, en el entretanto, cabeceó fuera y sin marca otro centro -minuto 14-. Los 'Xeneizes' presionaban arriba y de forma coordinada y agresiva, ahondando en la incomodidad del sistema de la 'Franja', que quedó constreñido a contragolpear. Sólo un centro-chut de De la Cruz despertaría a Andrada, con el uruguayo tratando de sacar a los suyos de la cueva. Y de la mano del charrúa y de la transición tomaría aire el club en ventaja.

Los subordinados de Gallardo, tragado el arreón inaugural -coronado con el gol anulado a Salvio, con polémica por presunta mano de Más-, necesitaban lucir versatilidad y un error en la salida de Andrada contaminó de pavor al graderío. El arquero se rehízo atrapando el envío pícaro de Enzo Pérez -quiso sorprender chutando desde media cancha-. Y tardaría 25 minutos River en empezar a hilvanar asociaciones corales, mas cuando se atravesó la media hora habían domado las revoluciones por medio del control del cuero.

Salvio, Tévez, Buffarini y Mac Allister perdieron influencia y la ganaron Casco, Palacios, De la Cruz y Fernández. Un cañonazo muy desatinado y desde larga distancia de Almendra -minuto 32- retrataría la precipitación en la que cayeron unos locales que no recogieron fruto de la tratativa incendiaria implementada en el prólogo. Los parones nutrían la querencia contemporizadora 'Millonaria' y su armonía del fútbol colectivo devino en un disparo fuera de De la Cruz -minuto 37-. Boca batallaba para refrescar las dudas en el achique aéreo local, para recuperar la imposición del parámetro físico como factor protagónico. Y lo lograría en el respigo previo al intermedio. El balón directo e inocuo hacia Ábila se tornó en la única ruta y un lanzamiento tímido de falta de Mac Allister y un mal despeje de Enzo Pérez activarían a Armani, en la conclusión de un primer acto de timón alterno. Un testarazo arriba de Salvio, en solitario y desde el punto de penalti, decretaría el descanso. Perdonó el 'Toto'.

Visto lo visto, aparentó mucha más complicidad con el resultado Gallardo. Alfaro aplaudiría la actitud de sus jugadores pero no la inconsistencia en la ejecución de la fórmula ordenada -dañar por arriba-. El acostumbrado duelo de estilos no acontecería por la intermitencia elegida del ADN de un River que calculó los riesgos y evitó cometer pérdidas venenosas. Con todo, la contrarreloj local se agudizaría y un centro de Buffarini dejó a Ábila en mano a mano con Martínez Quarta en el minuto 46.

Esa primera acción de la reanudación, resuelta sin éxito por el atacante, sintetizó el gran problema 'bostero': habían adolecido de imprecisión en la construcción y en la concreción, hecho que asentó la supervivencia oponente y mutiló el hambre de remontada propia. Sin embargo, el 'Xeneize', de convicción renovada, volvió a encerrar a sus enemigos íntimos, sembrando titubeos en Pinola y Armani con cada centro parabólico. Faltaba talento, pero sobraba empuje.

A falta de 30 minutos para llegar al 90 se la jugó el técnico local: dio entrada a Mauro Zárate y al joven venezolano Jan Hurtado -por Almendra y el tocado, y base del guión, Ábila-. Metía a otros dos atacantes y el recién ingresado ex de Lazio e Inter probó a Armani dos veces en dos minutos. Alfaro ansiaba convulsionar el compás ante la voluntad pausada contrincante, más el oficio de la 'Franja' amanecería provocando interrupciones. Y el 'Muñeco' movió sus fichas dando la alternativa a Pratto y a Paulo Díaz -por los vaciados obreros Santos Borré y Casco-. En medio de un decantar en el que los locales corrían con semblante cansado y bloqueado, y los visitantes contragolpeaban con más soltura -aunque desacertados en el toque determinante-. Un derechazo de Palacios a los guantes de Andrada reafirmó el escenario sobrevenido -minuto 73-. La posesión, al fin, se acercó al escuadrón que más la cuida, para desespero de un Boca impotente.

El desenlace rubricaría el elogiable derroche local y su ausencia de fútbol e ideas. El sudor y la actitud no bastarían. La combinación entre líneas se vistió de utopía por el pegajoso fallo en la entrega que arrastraron Tévez, Mac Allister y Salvio. Eso sí, el balón parado les regalaría vida: en el 81 Mac Allister sacó una falta que ganó López y que embocó en el 1-0 Hurtado. La debilidad aérea en jugadas de pizarra del 'Millonario' aportaría la subida de varios grados de temperatura a la clausura de la eliminatoria. Y comparecerían Scocco y Sebastián Villa -por un apagado Matías Suárez y por el decepcionante Mac Allister-, disponiendo el colombiano de un disparo angulado que detuvo Armani -minuto 84-.

Moriría de pie, como corresponde, el esquema local (21 tiros, cinco entre palos). Con un cabezazo que lamió la madera -minuto 89- y otro detenido por el arquero titular de Argentina -minuto 95-. Persiguió a la circulación de balón rival exhibiendo capacidad de agonía y orgullo. Pero el billete para la final de Santiago de Chile sería facturado por un River Plate industrial, astuto en su experiencia acumulada y humano. Que perdió frente a Boca por primera ocasión en las últimas siete citas, entre ambos, correspondientes a la Libertadores. Se clasificó el mejor en el global, no en la densa maraña de esta madrugada española.

- Ficha técnica:

1. Boca Juniors: Esteban Andrada; Marcelo Weigandt, Lisandro López, Carlos Izquierdoz, Emmanuel Mas, Eduardo Salvio, Iván Marcone, Agustín Almendra (m.61, Mauro Zárate), Alexis Mac Allister (m.81, Sebastián Villa), Carlos Tevez y Ramón 'Wanchope' Ábila (m.61, Jan Hurtado).

0. River Plate: Franco Armani; Gonzalo Montiel, Javier Pinola, Lucas Martínez Quarta, Milton Casco (m.71, Paulo Díaz), Ignacio Fernández, Enzo Pérez, Exequiel Palacios, Nicolás de la Cruz, Matías Suárez (m.81, Ignacio Scocco) y Rafael Borré (m.67, Lucas Pratto).

Gol: 1-0, m.80: Jan Hurtado.

Árbitro: el brasileño Wilson Sampaio amonestó a Mac Allister, Marcone y Tevez, de Boca Juniors, y a Enzo Pérez, Ignacio Fernández, Scocco, Martínez Quarta y Paulo Díaz, de River Plate.

Incidencias: partido de vuelta de las semifinales de la Copa Libertadores jugado en el estadio Alberto J. Armando 'La Bombonera', ante unos 48.000 espectadores.

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