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COP25

La Cumbre del Clima salva in extremis un acuerdo de mínimos

La ministra de Medio Ambiente de Chile y presidenta de la COP25, Carolina Schmidt bebe agua durante la reunión de la Cumbre del Clima de Madrid.
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La ministra de Medio Ambiente de Chile y presidenta de la COP25, Carolina Schmidt bebe agua durante la reunión de la Cumbre del Clima de Madrid. (Foto: EFE)
domingo 15 de diciembre de 2019, 11:17h
Las naciones firmantes se comprometen a presentar planes "más ambiciosos".

La cumbre del clima más larga de la historia ha logrado al fin cerrar un acuerdo de compromiso por parte de los 197 países que durante las últimas dos semanas han debatido en Madrid cómo afrontar el mayor esfuerzo conjunto de la humanidad para dar respuesta a la emergencia climática. El acuerdo, titulado "Chile-Madrid, tiempo de actuar", se ha logrado casi dos días después de la jornada prevista para la clausura de la Conferencia y tras unas maratonianas negociaciones que se han prolongado durante toda la madrugada.

Pese a que desde la ONU hacen ver que este nuevo pacto climático supone un paso adelante, lo cierto es que se ha quedado muy lejos de las expectativas. El acuerdo final establece que los países deberán presentar en 2020 unos compromisos más ambiciosos de reducción de emisiones (las llamadas Contribuciones Nacionales Determinadas) para hacer fente a la emergencia climática. Sin embargo, al no establecerse cifras concretas, es imposible ponderar correctamente esa "ambición". El texto se limita a instar a las partes a "abordar la brecha" existente entre los planes presentados hasta ahora y el objetivo de que la temperatura global no supere el 1,5 ºC, pero nada más.

El acuerdo enumera otras generalidades sin efectos significativos, como el compromiso político con la ciencia, "eje principal" que debe orientar las decisiones climáticas de los países para aumentar su ambición. El texto también recoge "el imperativo" de que la transición hacia un mundo sin emisiones sea justa e impulse la creación de empleo decente. Reconoce además la acción climática de los actores no gubernamentales, a quienes invita a que la incrementen y generalicen estrategias compatibles con el clima.

El acuerdo contempla también dar directrices al Fondo Verde del Clima para que, por primera vez, destine recursos frente a las pérdidas y daños que sufren los países más vulnerables a los fenómenos climáticos extremos. Esta era una de las cuestiones más solicitadas por los pequeños estados insulares que padecen de manera más directa estos efectos.

Brasil, a punto de bloquear el acuerdo

Brasil ha estado a punto de bloquear el acuerdo. Después de que la presidenta de la cumbre, la ministra chilena Carolina Schmidt, sometiese esta mañana a votación el acuerdo político y principal de la Conferencia (llegando a darlo por aprobado con el tradicional "mazazo"), la delegación brasileña tomó la palabra para expresar sus reticencias a aprobar un texto en el que se incluían referencias expresas en dos párrafos (los 30 y 31 del Acuerdo) al papel de los océanos y del uso de la tierra (plasmado en varios informes científicos durante los últimos meses) en el clima global.

La intervención del representante brasileño provocó una cascada de declaraciones de rechazo y de reivindicación de la importancia de los océanos y de la tierra en el clima. Entre los países que tomaron la palabra para defender ese papel de los océanos y de la tierra figuró España, y la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, incidió en la relevancia de mantener esos párrafos y el mensaje al mundo de la importancia que tienen los océanos.

La presidenta de la COP pidió en dos ocasiones a la delegación brasileña que no bloqueara el acuerdo con su posición; "se trata de algo muy importante y les agradecería que nos permitieran aprobar ese documento", aseveró. En una primera intervención, el representante brasileño dijo que no podían aceptar esos párrafos porque "socavan" el equilibrio del resto del texto, que su juicio es "muy valioso". Pero ante la insistencia de la presidenta chilena, Brasil cambió de actitud y comunicó formalmente que aceptaba el Acuerdo en su integridad, lo que fue recibido por un aplauso en el plenario.

Críticas y focos de debate

El fiasco de la Cumbre ha quedado evidenciado en los últimos días por varios factores. Uno de ellos ha sido la Presidencia chilena, objeto de las críticas de una gran parte de los delegados y organizaciones no gubernamentales. Estas últimas han advertido que el texto retrotrae la negociación climática a tiempos anteriores al Acuerdo de París de 2015. "Decepcionante" , "inaceptable", "débil", "injusto" y hasta "inmoral" son algunos de los calificativos que los representantes de organizaciones conservacionistas y científicos le han dedicado.

Las principales diferencias que separaban, y separan, a muchos países se centran en la ambición climática. Unos, liderados por la Unión Europea (UE), inciden en la importancia de que todos los Estados que se han sumado al Acuerdo de París revisen al alza el próximo año sus compromisos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (las llamadas Contribuciones Nacionales Determinadas), algo que finalmente se ha aprobado, pero de manera muy genérica.

El plan de otros países, como Brasil, China o India, pasa por todo locontrario: ralentizar esas contribuciones al alza y dan una mayor prioridad a las revisiones de los compromisos financieros de las naciones más desarrolladas para contribuir a mitigar los efectos del cambio climático en las más vulnerables.

La regulación de los mercados de carbono, el asunto más polémico, se ha pospuesto, otra vez. La ordenación de este mecanismo en un sistema único y transparente para el comercio de derechos de emisión de dióxido de carbono en todo el mundo parece, a día de hoy, una quimera. Persisten los dos grandes escollos en este sentido: uno, el referido a la doble contabilidad que algunos países quieren evitar y, otro, el relativo a la transición de los remanentes de derechos de emisiones que algunos Estados conservan del Protocolo de Kioto y que pretenden mantener en la transición al Acuerdo de París.

Esta cumbre cobró especial relevancia por tratarse de la última negociación climática mundial antes de la entrada en vigor del Acuerdo París, que compromete a los países a evitar que la temperatura del planeta crezca por encima de 1,5 grados en este siglo para evitar los efectos más catastróficos del calentamiento global. Nació como la COP de la "ambición", pero se ha quedado muy lejos de cumplir esas expectativas, porque las distancias que separan en materia climática a las naciones de la Tierra son todavía muy grandes.

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  • La Cumbre del Clima salva in extremis un acuerdo de mínimos

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    11004 | Pontevedresa - 15/12/2019 @ 13:30:25 (GMT+1)
    ¡Pues vaya resultados los de esta fallida cumbre del clima¡ ¿Y hemos pagado las largas vacaciones de 25.000 aprovechateguis para que la gran conclusión sea que el año que viene trabajarán mejor. Toda esta gente pagada por nosotros ha venido a hacer turismo a nuestra costa, y el fracaso es total. Para que aprendas a hacer el indio Cum Fraude, lo caro que hemos pagado a estos caraduras.

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