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FINAL

Supercopa. El Real Madrid se nubla ante el Atlético pero es campeón | 0-0

Supercopa. El Real Madrid se nubla ante el Atlético pero es campeón | 0-0
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domingo 12 de enero de 2020, 21:41h
Simeone volvió a lograr que el equipo de Zidane jugará según su tacticismo. Los 90 minutos aburrirían a los porteros, con más faltas e imprecisiones que oportunidades de gol y colorido atacante. Y en la prórroga, con el cansancio abriendo huecos, Courtois y Oblak mantuvieron la tablas y Fede Valverde se sacrificó expulsándose. Saúl y Thomas marraron en la tanda de penaltis. Sergio Ramos zanjó el título.

Por vez primera en la historia de la Supercopa de España, se jugarían el título dos clubes que no ganaron ni LaLiga ni la Copa del Rey. Este era el resultado más explícito del carácter revolucionario pretendido por Luis Rubiales, presidente de la Real Federación Española de Fútbol. Una idea destinada a hacer caja, aunque resulte perniciosa desde el prisma deportivo -por el hacinamiento de partidos-. Real Madrid y Atlético se descubrieron disputando este título en la ciudad de Yeda, en Arabia Saudí. Allí, en el King Abdullah Sports City, resolverían las cuentas pendientes que mantienen como enemigos íntimos con un trofeo de por medio.

Zinedine Zidane volvió a tener que ingeniárselas sin los lesionados Marco Asensio, Eden Hazard, Karim Benzema y Gareth Bale. Y reprodujo el mismo sistema e idea que puso en práctica en la semifinal ganada al Valencia. Desplegó una medular conformada por Casemiro, Toni Kroos, Modric y Fede Valverde, con Isco en el papel de mediapunta y Jovic como delantero. Mendy, Varane, Sergio Ramos y Carvajal protegían a Courtois. Posesión y control, con Rodrygo, Vinicius, Marcelo, Mariano y James Rodríguez esperando turno.

Diego Pablo Simeone, por su parte, no contaría con Diego Costa, Lemar y Koke Resurrección. Se dio el gusto de recuperar a José María Giménez -Savic perdió el lugar- e incluyó al uruguayo en el centro de una zaga redondeada por Trippier, Felipe y Renan Lodi. Thomas, Héctor Herrera, Saúl y Ángel Correa se alineaban en un centro del campo coronado por Joao Félix y Álvaro Morata. Con Oblak como principal referente y atractivo, y al galope del golpe anímico paladeado en la remontada que le endosaron al Barcelona en la otra semifinal de este torneo. Arias, Marcos Llorente, 'Vitolo' y Riquelme serían revulsivos desde el banquillo.

El último precedente -finalizado en tablas en el Metropolitano- marcaba la hoja de ruta para el bloque colchonero, según lo expuesto por su cuerpo técnico. Y no tardarían en alternar presiones ardorosas con achiques intensos en cancha propia. Mas, el Madrid batalló por imponer su circulación controladora y golpeó primero, con un zurdazo de Casemiro desde media distancia que despertó a Oblak -minuto 6-. El rigor táctico, en cualquier caso, gobernaría el desarrollo del guión, al tiempo que Modric descerrajaba un derechazo, desde la frontal y a los guantes del meta esloveno -minuto 9-.

No defendería con las líneas muy adelantadas ninguno de los contendientes. El respeto, el conocimiento mutuo y las precauciones ante la exposición de espacios mandaban en un discurrir de tempo pausado. Pero, de repente, Sergio Ramos cometió un error grosero en la salida del juego. Regaló la pelota a Joao Félix en el borde de su área. La perla lusa no atinaría en su disparo angulado, perdonando una opción luminosa. Y Morata pediría penalti -sin argumentos- en la siguiente acción de dudas en la retaguardia merengue.

La filosofía elegida por Zidane no permitía dudar en la asociación coral, con lo que la concentración debía resultar absoluta. Tanto en la manutención de la posesión, como en una activación tras pérdida mucho menos ambiciosa que la que arrasó al campeón de Copa el pasado miércoles. Y el pelotazo aéreo hacia Morata se tornó en la argucia de avance prioritaria para un Atlético cómodo en su ocupación del territorio. Kroos y Modric sufrían para recibir, fruto de la eficacia táctica rojiblanca. Y se cruzaría el minuto 25 con la delegación de Chamartín impedida. De una entrega imprecisa nació la conducción de Morata culminada con un chut desatinado.

Localizaban con más sencillez los atléticos pasillos centrales, dañando entre líneas a un repliegue madridista menos cohesionado. Saúl y Correa se descolgaban, generando superioridades numéricas en la mediapunta. Los colchoneros no amenazaban ni construían ataques fluidos, pero habían crecido a partir de la soga esquemática que sacó de dinámica a los cerebros oponentes. Isco debía retrasar su escaño para salir de la intrascendencia, en medio de una nube de obreros. Las faltas e imprecisiones se habían amontonado en la frontera de la media hora. Ganaba el planteamiento de Simeone, que poco a poco iba sumando a sus carrileros al mediocampo.

Los madridistas, apoyados desde la grada, no superaban la página del centro lateral inocuo y Felipe se hizo grande como antiaéreo. Kroos e Isco se granjearían más peso debido a los problemas rojiblancos para concatenar pases. Los de Concha Espina labrarían circulaciones sostenidas en campo rival y el Atlético apostó de forma definitiva por la trinchera y el pase largo. En cambio, el susurro de asedio anestesiado merengue no alcanzaría a suponer más peligro que la acción solitaria de Mendy, con regate a Trippier y derechazo, sin ángulo, a las manos de Oblak -minuto 39-. El paisaje se corroboraba gris, como lo visto en el enfrentamiento liguero. Y una chilena de Saúl -fútil pero bella- y un testarazo de Casemiro -que lamió el larguero, en córner botado por Kroos- bajaron el telón antes del intermedio.

La tarjeta estadística señalaba que los atléticos no habían tirado a puerta, mientras que los madridistas lo hicieron tres veces. Sin embargo, el combinado plácido era el colchonero, aunque Correa y Joao Félix, sus flechas más venenosas, no habían participado. Partiendo de esa asimetría de satisfacción arrancaría una reanudación que no registró sustituciones. Tampoco cambios en el aspecto árido del espectáculo. Una galopada certera de Jovic, de 40 metros y contra los dos centrales contrincantes, representó la anécdota al denso devenir. Justo antes del pase quirúrgico de Modric, en transición, que el joven serbio usó para cruzar un zurdazo que rozó la madera -minuto 52-.

Refrescó el escuadrón del 'Cholo' el reto primigenio: alternancia de presiones y repliegues. Y el Madrid se aposentó con una iniciativa más tendente a la verticalidad. El ascenso de la velocidad en el pase de los merengues les atribuyó combinaciones en tramos más peligrosos, detectando escaños entre líneas. Comprobado este matiz, Héctor Herrera cedió su lugar a 'Vitolo', en una maniobra destinada a discutir la exclusividad de la amenaza atacante. Saúl y Thomas se quedaban como doble pivote y rápido Modric les mostró en envés de ese movimiento estratégico, con un derechazo desviado -minuto 58-. Y 'Zizou' reaccionó inyectando el desborde de Rodrygo -por un Isco apagado-.

Renunciaban los dos técnicos al monopolio de la pelota, restando control y añadiendo pólvora. Aún así, la posesión seguiría pintada de blanco y se desnudó que lo que Simeone buscaba era abrazar el contragolpe. Y en el 68 de partido Rodrygo, Carvajal y Jovic tejerían una red de pases que confluyó en el centro del serbio que Fede Valverde no embocó por poco. Marró el uruguayo en su remate, con todo a favor en el área pequeña. Con 20 minutos por jugarse, el ritmo no alzaría sus revoluciones y Oblak y Courtois no multiplicarían sus intervenciones. Ni mucho menos.

La convivencia en un centrocampismo tenebroso, de imprecisión e infracción repetitiva, se prolongaría. El que anotara se llevaba el trofeo. Y en el 80 Trippier entraría en ignición. Primero, con un pase filtrado sensacional que dejó a Morata en mano a mano con Courtois. El meta belga salvó a los suyos. Y, en segundo término, el inglés puso en vuelo un saque de esquina que Casemiro desvió in extremis. En este desenlace incierto comparecerían Mariano y Marcos Llorente -por un Jovic mejorado y un Lodi vacío-, y Oblak se desperezaría en una acción de pizarra, en el testarazo fuera de Sergio Ramos -minuto 89- y en el cañonazo raso de Rodrygo -sin marca, en el 92-. Así que nada detendría la celebración de la prórroga. Ni el sorpresivo lanzamiento de falta de Thomas -pobre actuación- que forzó a Courtois -minuto 94-.

A este entretiempo llegó más complacido Zidane, dentro del marasmo generalizado. Mas, se vería apurado con celeridad. Un relámpago alimentado por Thomas y Morata desembocó en el chut de 'Vitolo' -molestado por Ramos- que repelió Courtois -minuto 93-. Giménez cabecearía arriba el córner consiguiente. Se felicitaban los rojiblancos por poder correr, al fin, con espacios. Aparentaban sufrir menos cansancio en este intervalo de la exigencia, aunque Savic y Arias suplieron a Giménez -poco rodado- y Joao Félix -oscuro-, devolviendo a Saúl (el mejor de su camarín junto a Felipe) al centro del campo tras pasar por lateral zurdo. Y Kroos y Mariano lo probarían sin suerte -minuto 102- antes de la entrada de Vinicius -por el propio Kroos-.

Arriesgaba el preparador francés en busca de la gloria. Y cosechó el monopolio de los ataques, tras haber incrementado la amenaza en transición. Pero una salida congelada en la segunda parte del tiempo extra les encerró. Courtois sostuvo a sus compañeros, al remate de Morata, tras haber fallado por alto -minuto 107-. Y en la alternancia de empuje Modric y Mariano se estrellaron en Oblak -minuto 109-. La sombra de los penaltis añadió ambición por doquier y se alocó, finalmente, la pelea: Fede Valverde fue expulsado cuando abrasó a Morata de forma providencial -el delantero se escapaba-; Courtois sacó sobre la línea un centro de Correa desviado por Mendy; y un chut angulado del mediapunta argentino.

El Madrid escapó del respingo colchonero y Vinicius puso un centro-chut para clausurar el derroche. Y en la lotería ganarían los madridistas, que acabaron peor, pero mantuvieron su pastoreo en las finales disputadas en la era del 'Cholo'. Saúl y Thomas fallaron y Sergio Ramos certificó el nueve de nueve de 'Zizou' en los eventos con una copa en juego.

- Ficha técnica:

0 - Real Madrid: Thibaut Courtois; Dani Carvajal, Raphael Varane, Sergio Ramos, Ferland Mendy; Casemiro, Luka Modric, Fede Valverde, Toni Kroos (Vinicius, m.103), Isco (Rodrygo, m.60) y Luka Jovic (Mariano, m.83).

0 - Atlético Madrid: Jan Oblak; Kieran Trippier, Felipe, Jose María Giménez (Savic, m.98), Lodi (Marcos Llorente, m.90); Ángel Correa, Thomas, Héctor Herrera (Vitolo, m.57), Saúl Ñiguez; Álvaro Morata y Joao Félix (Arias, m.101).

Penaltis (4-1): Carvajal: gol. Saúl: falla; Rodrygo: gol; Thomas: falla; Modric: gol; Trippier: gol; Sergio Ramos: gol

Árbitro: Jose María Sánchez Martínez. Expulsó a Fede Valverde (m.115) por una entrada por detrás a Álvaro Morata. Mostró tarjeta amarilla a Felipe, Thomas, Savic y Correa, del Atlético Madrid, y a Mendy, Modric, Carvajal y Casemiro, del Real Madrid.

Incidencias: final de la Supercopa de España disputada en el estadio King Abdullah Sports City ante 59.053 espectadores.

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