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MMA

UFC. ¿Que Conor McGregor volverá este fin de semana a pelear?

UFC. ¿Que Conor McGregor volverá este fin de semana a pelear?
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(Foto: Instagram: @thenotoriousmma)
viernes 17 de enero de 2020, 09:22h
El irlandés ha desterrado su tradicional agresividad verbal antes de la pelea contra Cerrone.

Quince meses de ausencia son muchos para un rey. Esa montonera de tiempo ha pasado desde la última vez que Conor McGregor se subió a un octágono. Tras su histórica derrota ante Khabib Nurmagomedov en el volcánico UFC 229, el peleador irlandés se enterró en una decepción que le alejó tanto del deportes que acabaría por anunciar su retirada. La sanción impuesta por la batalla campal desataca en el T-Mobile de Las Vegas en aquel evento congeló su reactivación y terminó por tirar la toalla. Pero no pocos analistas no le dieron por jubilado todavía. Y acertarían.

'The Notorious', centrado en su millonario negocio de whisky y acomodado sin más preocupaciones que atender su matrimonio y a sus hijos, arrastraría su frustración en peleas en bares o en plena calle, acudiendo a los juzgados más de una vez, en todo el tiempo de destierro voluntario. Por ello, el regreso a la actividad ha supuesto para él una alegría mayor que la de sus seguidores. Este hombre de 31 años, que ha entregado su vida al crecimiento como peleador de artes marciales mixtas (MMA, por sus siglas en inglés), anhelaba volver a la jaula. Ansiaba el momento para recuperar la adrenalina de una dura preparación para una pelea.

Al anunciarse que Donald 'Cowboy' Cerrone aceptaba el reto de ser el rival en el renacer de McGregor en la UFC, el planeta de los deportes de contacto se removió. El estadounidense, de 36 años, tiene el récord histórico de victorias (23) y de finalizaciones (16) en la empresa gestionada por Dana White. Había coqueteado con Conor tras la derrota frente a Khabib y ha estado buscando una pelea que le catapulte hacia la cima de la división y, por ende, el atisbar tardío de una oportunidad por el cinturón. Las espadas se pusieron en alto de inmediato.

Pero una sorpresa mayúscula se ha expandido en la previa del UFC 246 que se celebrará este domingo. McGregor retomará el paso de su trayectoria deportiva espectacular (21 victorias y 4 derrotas) donde la dejó: en Las Vegas. Volverá al T-Mobile en el que fue abofeteado por la venganza del discurso xenófobo, de odio religioso y socarrón que desplegó durantes meses contra el invicto daguestaní. Se trata para él de una catarsis. De un trago necesario (y suculento, pues se habla de un bote de 80 millones de dólares pactado con White, 30 más de lo percibido en la guerra ante Nurmagomedov) para seguir creciendo en su obsesión de no parar nunca de mejorar.

El aficionado más fiel del irlandés ha sido anestesiado, cuando no desnortado, por su ídolo. El 'trash talking' (vacile provocativo), que le caracterizó a McGregor desde sus inicios y hasta su caída a los infiernos, ha dado paso a un discurso más respetuoso de lo que incluso necesita la promoción de las peleas de la UFC. El pelaje macarra de las previas a los eventos han influído de manera sobresaliente en que la comparía de MMA estadounidense haya multiplicado sus beneficios de forma exponencial. Y una de sus banderas ha sido Conor.

Hasta ahora. "Es difícil no respetar a Donald. Tiene mi respeto. Aunque habrá sangre derramada, hoy no habrá mala sangre. Mi predicción es un KO", proclamó en la conferencia de prensa previa. Había llegado al pabellón 15 minutos antes del incio de la parafernalia publicitaria, todo lo contrario de lo ejecutado cuando se medía a Khabib (en esa ocasión llegó 25 minutos tarde y su rival no le esperó). Rubricando un cambio en el enfoque de su rol en las MMA que ya le había susurrado a la ESPN cuando señalaba que 2019 le ha servido para "aprender".

Sin provocaciones ni insultos, McGregor se limitó a desafiar a 'Cowboy' de una manera educada. Impropia en relación con lo visto en esta pasada década. Su modus operandi ha cambiado. "Puedo leer a Donald como un libro de niños. Es un buen luchador, tiene trucos. Pero sé lo que tiene. Estoy preparado", recalcó. Y tuvo que ser Cerrone el encargado de alterar los ánimos. El veterano calentó la pelea aludiendo a los "problemas legales" del irlandés -acusado de abuso sexual en su país natal-. McGregor no pasó de una sonrisa calmada y fue Dana White el que cortó esa deriva. La hoja de ruta de Conor es clara: volver al trono.

Se ha subido a una división más potente, la del peso wélter. Así que si gana a Cerrone sabe que este año podría culminarlo con una opción de título de una división que ya ganó en su día. "Si todo sale bien, pelear el 7 de marzo sería posible. La pelea más emocionante sería contra (Jorge) Masvidal y (Kamaru) Usman tiene el mismo estilo de Khabib", expuso, deslizando que apunta hacia el peleador más de moda y hacia el actual campeón de la división, el nigeriano Usman. Pero, no se cierra ahí la cosa en este renacer. "Las negociaciones con Pacquiao están en marcha. También me gustaría una revancha con Mayweather. Es una aspiración ser campeón mundial en boxeo", zanjó.

Y se fue dejando en el camino esta declaración de intenciones más reconocible: "Cuando Conor McGregor se lo toma en serio, nadie le hace frente. Este juego lo inventé yo y se lo voy a recordar al mundo este sábado (domingo español)". De cualquier modo, si su carácter explosivo se ha reformado o no sólo es interesante para el folclore. Cuando entre en el octágono de nuevo se examinará qué luchador regresa del retiro. Se comprobará si ha trabajado en sus flaquezas -poseía un perfil pegador casi unidireccional- para aspirar a la gloria otra vez. De esto último dependerá el tiempo que dure esta segunda etapa. Pues no se contempla al irlandés encadenando derrotas por dinero.

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