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¿Contamina más Bartomeu o Messi al día a día del Barcelona?

¿Contamina más Bartomeu o Messi al día a día del Barcelona?
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miércoles 04 de marzo de 2020, 21:48h
El club catalán ha vuelto a enfangar su devenir tras caer en el Bernabéu el pasado domingo.

La contratación de Quique Setién no ha evitado que siga tronando en torno al Camp Nou. El aclamado regreso al estilo combinativo, denominado cruyfista, no ha fructificado en la estadística, más allá de la recuperación fundamentalista de la posesión como eje de todo lo demás. Desde que el cántabro suplió a Ernesto Valverde ha cosechado tres triunfos apurados en casa (ante Granada, Levante y Getafe), dos goleadas (frente a Eibar y Leganés), dos victorias a domicilio in extremis (en Ibiza y el Villamarín), un empate inquietante (en Nápoles) y tres derrotas.

La primera de ellas llevó al estratega a cancelar su apuesta por el dibujo que más le gusta, ese que se compone de tres zagueros, cinco centrocampistas y dos delanteros. El 2-0 encajado en Mestalla ante el Valencia, en su tercer evento como jefe del primer equipo azulgrana, le quitó de la cabeza el uso de esa disposición. Desde entonces ha transitado por el 4-3-3 y el 4-4-2, despliegues ya utilizados por el 'Txingurri' y que no han evitado la eliminación copera en San Mamés y la reciente derrota ante el Real Madrid que les ha situado, por vez primera en todo el calendario, a expensas de otros para revalidar LaLiga.

Precisamente de Chamartín se trajeron los catalanes la última de las mechas que han prendido en el vestuario. El esfuerzo de algunos medios de comunicación por escudriñar qué verbalizaba Eder Sarabia, mano derecha de Setién, en medio de sus iracundos aspavientos en la banca del Bernabéu ha destapado críticas directas a algunos de los jugadores. "Una mierda, una mierda, una mierda es eso. Los putos pases largos de mierda", criticó a Gerard Piqué, antes de afear a Ter Stegen esa misma decisión de jugar en largo.

De Semedo dijo lo siguiente: "Porque no hace nada de lo que tiene que hacer. De repente empieza a jugar y tirar cuando tiene que jugar la pelota. Me cago en Dios". De Arthur señaló que "es imposible que se lleve un puto balón" y sobre el rendimiento de Frenkie De Jong subrayó su ausencia de astucia en la lectura de la presión. "¿Por qué te vas?, ¿por qué te vas de ahí?", cuestionó al neerlandés. Este monto denudado de expresiones dirigidas a Setién, quien tuvo que calmar a su segundo entrenador, han abierto un debate en el que los clubes se quejan por la exposición pública de lo que puedan decir sus técnicos.

Sea como fuere, el descontento en el vestuario culé ya habría germinado una división entre algunas de las vacas sagradas y el cuerpo técnico recién llegado. Desde Catalunya Ràdio, en el programa 'El Club de la Mitjanit', se ha anunciado que parte de la plantilla azulgrana no cree en Setién. "Estos no saben llevar el barco" o "esto les viene grande" son algunas de las frases citadas por este medio y atribuidas a nombres gruesos del equipo. Sólo en 50 días de mandato, el cántabro ya habría sacado de quicio a más de uno, según el testimonio filtrado.

El relato señala a la derrota en Mestalla, del 25 de enero, como el acto inaugural de la pérdida de confianza precoz en las capacidades de los nuevos preparadores. Es sabido que varios de los futbolistas principales se oponían al despido de Valverde. Los analistas críticas aseguran que el 'Txingurri' se había ganado el favor de sus subordinados al permitir gustos excesivos a una plantilla acostumbrada a una dinámica interna que arrastra vicios de concentración guadianesca, rigor táctico y compromiso de todas sus piezas en la labor defensiva.

Precisamente a este último punto, el de la ausencia de intensidad en los entrenamientos de la era que contempló las debacles en Anfield, Roma y Arabia Saudí, hace referencia L' Equipe. El medio francés, en la misma línea de lo expuesto por el directivo Eirc Abidal -"Hay jugadores que no trabajan mucho", dijo, antes de enfadar a Lionel Messi-, desglosa un seguimiento a Ousmane Dembèlè, lesionado de gravedad y que nunca se había infortunado hasta llegar a Can Barça -desde entonces ha sufrido nueve lesiones-. En ese informe se esclarece que el francés, que costó más de 120 millones de euros, en el 20% de sus intervenciones en los entrenamientos esprinta, mientras que en los partidos la cifra se dispara al 90%. La distancia entre la exigencia de las prácticas y de los partidos es abismal y de ahí, entre otros factores, se deducirían sus problemas musculares.

¿Tenía razón Abidal cuando manifestaba que con Valverde los jugadores se habían acomodado y no daban todo, ni mucho menos, en los entrenos? Messi y los demás faraones saltaron al escuchar semejante teoría. Pero lo que queda refutado como tendencia al estudiar estas últimas temporadas del conjunto azulgrana es que Luis Suárez y 'La Pulga' no se involucran demasiado en la presión, que Busquets ya no llega a las ayudas como antes y que la presencia de Arturo Vidal se ha vuelto a demostrar obligada para sostener físicamente a un once en el que un puñado de los componentes desconectan cuando hay que achicar. El Barça, en Liga, ha recibido casi el doble de goles que el Real Madrid.

En cambio, cuesta desligar las reiteradas lagunas de motivación de los jugadores de los desmanes de la directiva. Del intento fallido de hacer regresar a Neymar, a pesar de haber anunciado con orgullo las negociaciones; de atacar al tridente conformado por Laporta, Guardiola y Xavi, por considerarlos opositores a la presidencia; o de presuntamente haber contratado a una empresa para mejorar la imagen de Bartomeu y ensuciar incluso de la miembros de la plantilla. Todo ese fango alimentan la desazón de la masa social y los rumores -en esta misma fecha se ha llegado a poner en duda la continuidad de Ter Stegen, el segundo mejor jugador del equipo-. Mas, el compromiso de pelaje selectivo que llevan mostrado algunos de los peones capitales desde el último año del gobierno de Luis Enrique, ¿a qué obedece?

Y cuando Arthur se salta todas las normas del club, para disfrutar de la fiesta de cumpleaños de Neymar en París -sin permiso- o para hacer snowboard a Andorra con el portero Neto -y se genera una pubalgia-, todo se enreda. Pero eso de practicar deportes casi prohibidos para futbolistas profesionales no es exclusividad del brasileño. Junior eligió correr en karts cuando Jordi Alba estaba lesionado. Regresando a la disciplina azulgrana con la mano izquierda inflamada y con quemaduras. El territorio de la permisividad -con la gestión de Piqué de la Copa Davis como cima- parecería haber ganando mucho peso en este lustro, hasta el extremo de situar una sombra de sospecha sobre la plantilla. Los jefes de ese camarín, se ha repetido cuando los resultados se tuercen desde la cúpula y los medios afines, tienen demasiado poder. Y todo bajo el paraguas de un escueto fondo de armario -en el tramo decisivo del curso sólo hay 16 jugadores disponibles-.

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