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OCTAVOS - VUELTA

La épica del Atlético, Oblak y Llorente conquistan Anfield y apagan al Liverpool | 2-3

La épica del Atlético, Oblak y Llorente conquistan Anfield y apagan al Liverpool | 2-3
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miércoles 11 de marzo de 2020, 23:34h
La apuesta más ambiciosa de Simeone no duró casi nada y Oblak sostuvo a su equipo cuando los ingleses arrasaron con su ritmo. Lograron los madrileños forzar la prórroga, abrazando la épica. Y, tras sufrir la remontada y quedarse sin energía, encontraron un doblete de Marcos Llorente patrocinado por un error garrafal de Adrián. Para decretar el trabajado paroxismo madrileño. Por Diego García

El Atlético aterrizó este miércoles en un reto de orden histórico. El destino le encuadró ante un desafío colosal: eliminar a un Liverpool legendario en Anfield. Sin duda, una de las cumbres de la nueva era colchonera asomaba. El 1-0 cosechado en el Metropolitano, en la ida de los octavos de la Liga de Campeones, supuso el inicio de una rebelión contra los pronósticos que debía ser rematada en esta fecha. Chocando las dudas propias con las inyectadas al rival, que desde su derrota en Madrid perdió el invicto en Premier, cayó en FA Cup y enterró sus sensaciones imperiales. Seguir la exitosa senda continental marcada en Stamford Bridge, Allianz Arena y Camp Nou representaba la hoja de ruta.

Jürgen Klopp, que afirmó sentir alivio cuando sus jugadores perdieron, al fin, hubo de lidiar con la sensible baja del portero Alisson y con las molestias de varios de sus hombres clave. El español Adrián se colocó bajo palos, Robertson (tocado) en el lateral zurdo y Henderson -el capitán, lesionado y forzado a comparecer-, en el eje. El germano reprodujo su idea y once reconocibles. Sin Fabinho, apostó por la potencia y pegada de Wijnaldum y Oxlade-Chamberlain como compañía de Salah, Manè y Firmino. Van Dijk, Joe Gomez y Alexander-Arnold redondeaban una elección más eléctrica que creativa. Origi, Lallana, Milner y Minamino esperarían turno.

Diego Pablo Simeone, en su caso, dio una vuelta de tuerca a su paleta. Pareció aprender de la debacle defensiva vivida en Turín en la pasada edición de la Champions. Aglutinó talento en su medular y ataque, con la intención de contar con el cuero como aliado. Fijó a Joao Félix y a Correa junto a Diego Costa. Las molestias de Morata le colocaron el rol de revulsivo. Lodi (mermado), Trippier, Felipe y Savic custodiarían a Oblak. Y Saúl, Koke y Thomas armaban la medular de una selección más ambiciosa de lo esperado. Lemar, Marcos Llorente y Yannick Carrasco yacían en la banca.

El afamado cántico 'You'll never walk alone' prendió la mecha atmosférica de una batalla de intensidad asfixiante. Y a los 30 segundos el Atlético ya había subrayado su pretensión más colorida: quería anotar un gol a domicilio que les allanara el terreno. No iban a fiarlo todo al achique. Antes de cumplirse un minuto, Joao Félix efectuó un control distinguido y un pase vertical que desembocó en un derechazo de Diego Costa que lamió el lateral de la red. Y a ese mismo punto llegaría el centro apurado de Trippier, en el 8 de juego, tras una acción de pizarra ensayada y propulsada por Thomas.

No consiguió el bloque británico imponer el asedio estudiado en el prólogo. Tardarían 11 minutos en localizar las escasas fisuras capitalinas. Primero, con un zurdazo arriba de Salah, desde el pico del área y amortizando un robo adelantado de Manè; y en segundo término, a través de un lanzamiento desviado, desde media distancia, de Henderson. La cohesión rojiblanca de líneas, y su selectiva ocupación de espacios -bien en su mediapunta, bien presionando-, torpedearía la querencia local al monólogo de ritmo endiablado. En todo caso, la altura de la exigencia sería recodada con el cañonazo angulado de Oxlade-Chamberlin que Oblak repelió como pudo. Y, en el 17, Van Dijk arrebató un remate a Correa de manera providencial, justo antes del testarazo mordido de Felipe.

Cayó de pie el dibujo 'atlético', manejando su amenaza de contragolpe con sabiduría. Sacudiéndose las oleadas enérgicas locales -de muy difícil enmienda- con la subida de líneas astuta. Reclamaban arte a un centro de campo inglés no muy dotado para elaborar -menos, sin Fabinho y Keita-. Y ganaron la media hora anulando, también, la argucia del juego directo hacia Manè o Salah -que buscaban manos a mano con Trippier y Lodi-. Sin atrincherarse ni haber sufrido más de lo asumible. Asimismo, Felipe y Savic funcionaban con solvencia como antiaéreos, si bien no se registraría tormenta alguna de centros laterales.

Escudriñaban los 'Reds', sin éxito, pasillos centrales de acceso al borde del área visitante. Firmino no se asociaba con los llegadores ni con sus colegas de tridente. Klopp ordenó la siembra de segundas acciones tras pelotazo, por mor de combatir las imprecisiones de sus pupilos. En cambio, no pescaría en este tramo más que un chut inocuo de Manè -después de una recuperación muy arriba de un participativo Salah- y un centro venenoso de Alexander-Arnold que Oblak despejó, pleno de reflejos. La jerarquía y seguridad rojiblancas engordarían su peso en la trama, hilvanando circulaciones que anestesiaban y adivinaban los desmarques de Costa. Aunque secas en lo concerniente al peligro.

Subiría el Liverpool sus revoluciones antes del descanso, empujando su derroche al límite. Como pauta su identidad. Le tocaba a la delegación española volver a replegar y evidenciar su valía agónica. Pero se descubrirían los colchoneros comprometidos. Dos errores consecutivos de Trippier, en su cuerpeo con Manè, inauguraron un lapso agobiante para los visitantes que devino en el 1-0, obra de Wijnaldum -minuto 44-. Desbordó el motor inglés a la resistencia oponente, con Firmino desperezándose, y Oxlade-Chamberlain enviaría un centro quirúrgico que el interior neerlandés usó para empatar la eliminatoria -de aterciopelado cabezazo-. Para mandar el encuentro al intermedio y examinar la consistencia psicológica de un Atlético serio en los primeros 45 minutos.

Ya no bastaba con defender el resultado del primer capítulo de esta rivalidad. La diana constriñó a Simeone a elegir el camino. Y sus subordinados saldrían a combinarían más en terreno contrincante, asumiendo riesgo tras pérdida. Y Lodi centraría a las manos de Adrián, a las primeras de cambio. Acto y seguido, Van Dijk leyó el agujero a la espalda del carrilero brasileño, para el zurdazo rasante de Salah. Se abrían los espacios y mutaba el ajedrez hacia un ida y vuelta del que parecía sacar mayor tajada el escuadrón isleño, feliz cuando corre. Oxlade-Chamberlain descerrajaría dos latigazos -el más espinoso, conjugado por la estirada de Oblak- y le urgía a los madrileños apagar a Salah tanto como encender a Joao Félix, Koke, Saúl y Correa en la circulación.

El luso probaría suerte en el 56, culminando una triangulación con Marcos Llorente. El mediocentro suplió a Diego Costa -de pobre rendimiento en el aguante como faro-, en una maniobra rápida del 'Cholo' ante la anarquía desfavorable desatada. Habían vuelto a perder el balón y se habían descosido al granjearse ambición. El tino en el pase, en medio de la red de emboscadas locales, se erigía como un punto obligado. Y Adrián detendría los remates de Joao Félix y Correa, después de la parada magnífica de Oblak en un saque de falta lateral resbaladizo -del genial asistente Alexander-Arnold-. La superioridad numérica colchonera en el ecuador de la pista matizaría el descontrol y abonaría el renacer de la presión a la salida de juego británica. Mas, un error condenaba. Y sólo el larguero frenó el remate Robertson al centro de Salah -pérdida mediante de Koke-.

A falta de 20 minutos, el Liverpool impulsó más su inercia hacia el vacío del fuelle. Oblak desviaría un trueno raso de Alexander-Arnold, al tiempo que sus compañeros no acertaban a mezclar la subida de líneas, el manejo del cuero y las coberturas. La banda de Salah y Alexander-Arnold hería al equilibrio de la alineación española, con Firmino y Oxlade-Camberlain influyendo. Sin embargo, se asentó el matiz táctico pensado por Simeone y Saúl chutaría fuera de diana en el 79. Aunque, en transición, Robertson perdonara. Lodi y Trippier se incorporaban, estirando a los suyos, con Llorente desplegando su poderío físico para nutrir el respiro de su equipo. Y Milner y Vrsaljko sustituirían a Oxlade-Chamberlain y Trippier, primeras víctimas del abrasivo compás.

El minutaje decretó un desenlace en el que Manè remató dos chilenas a las nubes, Wijnaldum conectó un centro-chut que Oblak esputó y Salah sentó a tres peones para disparar fuera. Descolgaban los colchoneros todavía jugadores a posiciones atacantes, pero el cansancio les había pegado más duro que a sus rivales y su supervivencia pasaba por arrancar una prórroga menos incierta que los apuros consiguientes a semejante desigualdad energética. Y lo lograron. Sin embargo, la dinámica no podría cambiar: Wijnaldum cruzaría un derechazo y Firmino rubricaría la remontada (en el 93, a centro del neerlandés y tras cabecear al palo).

Y, contra las cuerdas, la épica rojiblanca florecería. En el 96, Adrián cometió un error terrible. El portero local despejó mal con el pie y Joao Félix controló para asistir al zapatazo de Llorente, que se coló por la cepa del poste. Los fallos penalizaban, impíos, y este golpe de suerte sobrevenido e inesperado multiplicó la convicción 'atlética' de clasificación. Atisbando la orilla, se recluyeron los rojiblancos y Morata concurrió como el desahogo necesitado. Y la operación le salió redonda al 'Cholo': en una conducción del atacante, Llorente firmaría un doblete extraordinario. Con un lanzamiento calcado e inapelable. Y el interior asistiría al definitivo 2-3, en vuelo, de Morata. Los 'Reds', virtualmente sentenciados a pesar de chutar más de 30 veces, acabarían, orgullosos, con cuatro delanteros -entraron Origi, Fabinho, Minamino y Giménez-. Mas, no evitarían el éxtasis de un Atlético reforzado en su aura competitiva. Que esperó y esperó hasta detectar la improbable oquedad e ir a por la eternidad con valentía. Con la receta familiar. El defensor del título fue otra presa ilustre del pegajoso libreto que ha edificado la resurrección continental colchonera en el presente siglo.

- Ficha técnica:

2 - Liverpool: Adrián; Alexander-Arnold; Van Dijk, Gomez, Robertson; Henderson (Fabinho, m.106), Wijnaldum (Origi, m.106), Oxlade-Chamberlain (Milner, m.81); Mané, Firmino (Minamino, m.113) y Salah.

3 - Atlético de Madrid: Oblak; Trippier (Vrsaljko, m.90) Felipe, Savic, Lodi; Koke, Thomas, Saúl, Correa (Giménez, m.106); Costa (Llorente, m.56) y Félix (Morata, m.103).

Goles: 1-0. Wijnaldum, m.43, 2-0. Firmino, m.94, 2-1. Llorente, m.97, 2-2. Llorente, m.105+1 y 2-3. Morata, m.120.

Árbitro: Danny Makkelie (HOL) amonestó a Morata (m.119) por parte de los visitantes.

Incidencias: partido correspondiente a la vuelta de octavos de final de la Liga de Campeones disputado en el estadio de Anfield (Liverpool).

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