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COLECTIVOS

domingo 17 de agosto de 2008, 19:06h
Hace unos días se celebró el día mundial de los zurdos, colectivo que, salvo la honrosa excepción británica, se ha pasado toda la historia sufriendo bajo el yugo diestro. Una importante figura del lobby siniestro se quejaba en televisión de lo difícil que es vivir en un mundo pensado para los diestros y por un momento creí ver en sus ojos un fulgor mesiánico que hizo que un escalofrío recorriera mi espalda. Llámenme exagerada, pero recomiendo a todos aquellos que, como yo, escriben con la mano derecha, se lo piensen dos veces antes de fiarse de un zurdo. Últimamente noto algo rara a mi hermana, que es zurda. Se rodea de gente que se saluda con la mano izquierda con aire de secretismo y hablan en clave. Vamos, que atando cabos he llegado a la conclusión de que se prepara un levantamiento zurdo, que ríete de la revolución bolchevique.

Después de una sangría y represión brutales, los zurdos se harán con el control del mundo y extenderán el modelo inglés hasta borrar cualquier vestigio de la era diestra. La palabra derecha dejará de ser sinónimo de cosas bien hechas, las tijeras serán sólo de zurdos, conduciremos por la izquierda... El problema está en que resultará difícil que los zurdos sean capaces de entregarse totalmente a la causa siniestra, desde el momento en el que se deben a las múltiples lealtades que su pertenencia social les obliga. Porque claro, los zurdos homo deberán plantearse si pesa más su mano izquierda o su lealtad al gay pride. Y qué decir de los zurdos socialistas, que se verán obligados a cerrar filas en torno a gentes como Rajoy, también zurdas, y odiar como gran enemigo al diestro Zapatero.

En fin, que vivimos en un mundo empeñado en dividirnos por clases, estilos y grupos, en el que cada día resulta más complicado conjugar lealtades. Somos hinchas de un equipo de fútbol, partidarios de una opción política, miembros de un colectivo sexual –hetero, gay, bi...-, rubios, morenos, blancos, católicos, budistas, nacionalistas...Nos empeñamos en colectivizarnos y dejar claro al mundo que pertenecemos a pequeños subgrupos sociales con normas, rituales y mandamientos que cumplimos a rajatabla para sentirnos más especiales y únicos. Hemos pasado de la era de masas a la era de las "masitas".

El mercado se diversifica para dar respuesta a esos colectivos singulares en los que las mismas almas masificadas de antaño, siguen masificándose ahora con la tranquila conciencia de saberse únicos frente al resto de tribus. Por cierto, ¿alguien se apunta a mi ‘masita’ de morenas de pelo corto? En un mundo pensado para las melenas, resulta tan difícil ser mujer y sobrevivir sin una coleta…





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