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EEUU

El asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca dice que hay "manzanas podridas" en la Policía

El asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca dice que hay 'manzanas podridas' en la Policía
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domingo 31 de mayo de 2020, 21:30h
Las protestas por el asesinato de George Floyd se están multiplicando y colocando en un lugar dificil a las fuerzas del orden y a Trump.

El asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Robert O'Brien, achacó este domingo a "unas pocas manzanas podridas" la brutalidad policial contra los afroamericanos y rechazó que exista "un racismo sistémico" dentro del cuerpo. "No creo que haya un racismo sistémico. Creo que el 99,99 % de los agentes de las fuerzas del orden son estadounidenses estupendos", dijo O'Brien en una entrevista con la cadena de televisión CNN, en la que recordó que muchos efectivos son afroamericanos, latinos y de origen asiático.

"Creo que son estadounidenses geniales e increíbles, y son mis héroes, pero ya sabe que hay unas pocas manzanas podridas ahí. Hay algunos policías malos que son policías racistas, y hay policías que puede que no tengan el entrenamiento correcto, y algunos son simplemente malos policías que necesitan ser sacados", indicó.

Estas palabras llegan cuando EE.UU. vive una ola de disturbios y protestas por el asesinato el lunes del afroamericano George Floyd a manos de un policía blanco, Derek Chauvin, que lo asfixió al presionar la rodilla contra su cuello durante nueve minutos cuando lo detenía en Mineápolis (Minesota). Esos momentos fueron grabados en video por transeúntes. Chauvin y otros tres agentes fueron despedidos más tarde, y la Fiscalía lo acusó formalmente de asesinato en tercer grado y de homicidio imprudente, lo que no logró aplacar los altercados en la calle.

O'Brien mencionó las informaciones que indican que Chauvin tenía "un largo historial de estas conductas". "¿Dónde han estado los fiscales locales y la comisión de la policía? ¿Por qué (Chauvin) seguía en la fuerza?", se preguntó. En todo caso, O'Brien defendió, por otro lado, la actuación del presidente Donald Trump, que en los últimos días ha publicado tuits llamando a los manifestantes "matones", lanzando amenazas contra ellos.

En opinión del asesor del seguridad nacional, el presidente está tratando de detener la violencia en las calles, al tiempo que anima a protestas pacíficas, y subrayó que "la pasión" de sus palabras proviene del hecho de que el país "tiene agentes del orden estupendos". Agregó que él estaba junto al mandatario cuando vio el video de la muerte de Floyd y que a Trump le afectó y se conmovió.

Vehículos patrulla invistiendo a manifestantes, placajes por la espalda, uso de gas pimienta o disparos de balas de goma a la cara. Con estas dudosas prácticas, los departamentos de policía en muchas ciudades de Estados Unidos han contribuido poco en evitar que las protestas ciudadanas contra el racismo se volvieran violentas en los últimos días.

La pasada noche el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, convocó una rueda de prensa de urgencia, bajo el incesante sonido de helicópteros y sirenas policiales, para justificar una imagen de las protestas del sábado que se volvió viral en las redes sociales. Dos furgonetas de la policía de Nueva York rodeadas por una multitud de manifestantes en Brooklyn aceleraban y barrían a decenas de personas, que afortunadamente se desplomaron sobre el asfalto sin ser arrollados bajo los vehículos.

Esa táctica, junto con otras como lanzar gas pimienta sobre manifestantes con las manos en alto, han elevado las críticas contra el supuesto objetivo principal de la actuación policial: la desescalada. "No es cierto que no estamos contribuyendo a desescalar la situación", dijo este domingo el comisario de la Policía de Nueva York, Dermot Shea, quien aseguró que no va a consentir que se ponga en peligro la vida de sus agentes.

De Blasio rebajó el tono de anoche al asegurar: "no me gusta el vídeo (de las furgonetas), se va a investigar", para seguidamente matizar: "Esos manifestantes no eran pacíficos, estaban lanzando cosas contra los vehículos. Hay que ponerse en la piel de esos policías". Hubo anoche 350 personas detenidas en Nueva York, donde no se experimentó el nivel de violencia y saqueos que vivieron ciudades como Detroit, Chicago, Dallas o Albany, donde incendios y el caos fueron la tónica a partir de las 10 de la noche, hora local.

"Esta no es la misma policía que hace seis años, la estamos reformando", aseguró De Blasio, que asegura que la policía cada vez se está integrando mejor con las comunidades que patrulla. El presupuesto de la policía neoyorquina ha aumentado alrededor de un 30 % en los últimos seis años, pese a que los crímenes ya venían reduciéndose constantemente y se encuentran cerca de mínimos históricos.

Ciudades como Chicago, Houston, Detroit u Oakland destinan más de un tercio de su presupuesto a sus departamentos de policía, según datos del Center for Popular Democracy. En todas ellas, las protestas han desembocado en disturbios, saqueos y caos.

En seis años desde la muerte de Michael Brown en Ferguson (Misuri), que también motivó disturbios y protestas en todo el país, poco parece haber cambiado en el modo en que la policía aborda la desigualdad racial y económica en Estados Unidos, pese a presupuestos generosos y planes de reforma.

A esto se suma un escenario post-pandemia con presupuestos de las administraciones públicas en caída libre y un desempleo a máximos desde la Gran Depresión y que afecta sobre todo a los jóvenes y afroamericanos.

Con el presidente estadounidense, Donald Trump, haciendo poco por buscar la desescalada en las protestas contra la brutalidad policial y el racismo, la policía y los alcaldes son los que están intentando evitar mayor caos, en algunos casos declarando toques de queda, que han desembocado en arrestos masivos.

Michigan ofreció anoche un claro contraste de cómo abordar la crisis. En Detroit con la llegada de la noche, comenzaron los lanzamientos gas lacrimógeno, carreras, helicópteros policiales, y manifestantes violentos que al abrigo de la multitud y el caos comenzaron a saquear tiendas. Por el contrario, en Flint, también en Michigan y una de las ciudades más afectadas por la desindustralización del Medio Oeste, agentes de la oficina del alguacil se sumaron a las protestas al grito de "Black Lives Matter".

Esa solidaridad policial con un grito que se oye en todo el país desde hace años se repitió en Camdem (Nueva Jersey) o Santa Cruz (California). En ninguno de esos lugares se reportaron disturbios.

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