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TRIBUNA

Lo que el viento se llevó

lunes 15 de junio de 2020, 20:11h

La película estadounidense Lo que el viento se llevó (Gone with the Wind) de 1939 constituye una adaptación de una novela homónima de 1936 de Margaret Mitchell, producida por David O. Selznick y dirigida por Víctor Fleming. Este magnífico film del cine clásico, encuadrado en el Sur de Estados Unidos, narra buena parte de la vida de Scarlett O’Hara, personaje interpretado por Vivien Leigh, quien tuvo que competir con nada menos que 1400 aspirantes para el papel que finalmente logró. La película se centra en el entramado amoroso que hay entre la protagonista, Rhett Butler (Clark Gable), Ashley (Leslie Howard) y Melanie (Olivia de Havilland), tomando como marco los acontecimientos socio-políticos de la época, concretamente, la Guerra de Secesión.

En estos días, coincidiendo con la oleada de protestas contra el racismo y la brutalidad policial en numerosos países, desde la terrible muerte del afroamericano George Floyd, se ha puesto en marcha en paralelo un proceso revisionista a nivel cinematográfico que ha conducido a que la nueva plataforma HBO Max decidiera excluir de su catálogo esta gran película, para posteriormente reincorporarla, eso sí, incluyendo una presentación de la afroamericana Jacqueline Stewart (presentadora de Turner Classic Movies y profesora en el Departamento de Cine y Estudios de Medios de la Universidad de Chicago), en la que se ocupa de explicar el contexto histórico del film y su valor pedagógico para los tiempos actuales.

Efectivamente, a pesar de haber sido considerada como una de las mejores películas de todos los tiempos, Lo que el viento se llevó ha sido objeto de fuertes críticas por el revisionismo histórico de apoyar la esclavitud, y ello a pesar de que hubiese conseguido provocar cambios en la forma en que los personajes afroamericanos se representaban hasta ese momento en el cine. Entre otros, el famoso guionista John Ridley, al que recordaremos porque en 2013 al ganar el Óscar al mejor guión adaptado por Doce años de esclavitud pronunció un elocuente discurso contra el racismo institucional en EEUU, ha acusado recientemente a Lo que el viento se llevó de “glorificar la esclavitud” en un artículo de Los Angeles Times.

El motivo de estas severas críticas se debe concretamente a que contara en el reparto con los personajes de las criadas de la familia protagonista, Mammy y Prissy, personajes que interpretaron Hattie McDaniel y Butterfly McQueen, respectivamente. Parece ser que ya en el momento de su estreno, la película fue acusada de “racista” debido precisamente al trato humillante que los O’Hara dispensaban a sus criadas. Sin embargo, a mi modo de ver, no se puede menospreciar que entonces fue una de las primeras películas en las que Hollywood concedió espacio a artistas afroamericanos. Es más, Hattie McDaniel, gracias a su papel de Mammy, se convirtió en la primera afroamericana de la historia en ganar un Óscar como Mejor Actriz de Reparto, habiendo tenido que pasar tres lustros hasta que otra actriz afroamericana (Dorothy Dandridge) fuera nominada al Óscar como mejor actriz principal.

En realidad, la película es hija de su tiempo y sobre todo del periodo en el que se encuadra la historia de los O’Hara y por ello debería considerarse de gran valor incluso por la reconstrucción histórica que se hace de una época en la que, sin lugar a dudas, la igualdad racial no existía y ello es lo que provoca en el espectador un gran malestar, puesto que se comprueba el pasado de sometimiento que han sufrido y sufren todavía las minorías afroamericanas.

Sin embargo, lo que más me preocupa no es lo que se narra en la gran pantalla con gran dosis de veracidad desde una perspectiva histórica, sino lo que pasó fuera de ella durante los años de rodaje y de estreno. Pensemos que tanto Hatti McDaniel, quien ganó la estatuilla, al igual que su compañera McQueen, no pudieron presenciar la ceremonia de los Óscar en el salón principal junto con el resto de actores ni, en consecuencia, compartir la alegría de haber logrado diez galardones, de las treces nominaciones.

Incluso meses antes, cuando la película se estrenó con una gran fiesta que duró varios días en la ciudad de Atlanta, ellas no fueron invitadas a la celebración. Hay que reconocer como un gesto de gran nobleza que Clark Gable se negara de entrada a ir al estreno sin sus compañeras, indignado por su injustificada exclusión.

Hattie MacDaniel no lo tuvo fácil a pesar de conseguir llegar a la gran pantalla de la mano de películas tan taquilleras como Lo que el viento se llevó. Precisamente como consecuencia de la segregación racial existente entonces, sufrió también el rechazo de la propia comunidad afroamericana que no entendía que aceptara con sumisión personajes indignos” para sus interpretaciones. Ella, con ironía, solía argumentar en su defensa que mejor era estar encasillada en la ficción con el personaje de “fiel criada” y ganar 700 dólares que ganar solo 7 haciendo de criada en la vida real. Es evidente que sabía bien lo que decía puesto que era hija de padres esclavos liberados y en 1930 tras su llegada a Los Ángeles, había trabajado como empleada doméstica hasta conseguir entrar en el mercado hollywodiense.

Varios años después del estreno de Lo que el viento se llevó, Hattie MacDaniel marcaría otro hito al convertirse en la primera afroamericana que tenía un programa de radio propio, actividad que se vio obligada a terminar por problemas de salud. En 1950 sufrió un infarto y poco tiempo después de recuperarse, le diagnosticaron cáncer de mama. Murió en octubre de 1952 a los 57 años, sin recursos económicos, en la más absoluta pobreza, a pesar de haber participado como actriz en más de trescientas películas (aunque solo en menos de un tercio apareció en los créditos) y de ser parte no solo de la historia del cine sino de la película más rentable de la historia.

Resulta estremecedor que sus restos “en la vida real” no pudieran ser depositados donde ella merecía, esto es, en el cementerio Hollywood Forever, debido a que ello era impensable en aquel momento para cualquier estrella afroamericana. Al menos, consuela saber que años más tarde se pudo colocar una placa en su honor y cuenta además con dos estrellas en el Paseo de la Fama de Hollywood.

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