www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

CÓNCLAVE DEL EURO

Calviño se queda sin la presidencia del Eurogrupo tras perder frente a Donohoe

Calviño se queda sin la presidencia del Eurogrupo tras perder frente a Donohoe
Ampliar
(Foto: Twitter de Nadia Calviño)
jueves 09 de julio de 2020, 08:13h
A pesar de tener el apoyo de Alemania, Francia e Italia, los países pequeños han decidido la votación.

La ministra de Economía de España, Nadia Calviño, ha perdido la presidencia del Eurogrupo en segunda vuelta frente a su rival, el conservador irlandés Paschal Donohoe. De este modo, se imponen los países peuqeños a los grandes, ya que Calviño contaba con el apoyo de Francia, Alemania e Italia.

La derrota es un mazazo para la diplomacia española, que maniobró hasta el último momento para para tratar de colocar a la ministra de Economía, Nadia Calviño, al frente del Eurogrupo, el cónclave de ministros de Finanzas de los países que comparten la moneda única. La candidatura de Calviño, socialdemócrata, se enfrentaba a la del conservador irlandés Paschal Donohoe y la del liberal luxemburgués Pierre Gramegna.

Tras una primera votación sin que ningún candidato consiguiera los diez votos necesarios de un total de 19 para alzarse como presidente del Eurogrupo, Gramegna se retiraba y, en segunda votación, salía elegido Donohoe, a pesar de que Calviño contaba con el apoyo de Alemania, Francia e Italia, un potente eje en cuanto a poder económico y población.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha lanzado un mensaje sobre la derrota en el mitin socialista celebrado en el contexto de las elecciones vascas. "Habíamos presentado a Nadia Calviño para presidir el Eurogrupo. ¡Nos hemos quedado a un voto de tener a una mujer socialista! Le mando un abrazo. Trabajaremos juntos con el ministro irlandés", ha manifestado.

El pasado mes de junio, Angela Merkel dio su apoyo a la española, lo que se consideró un espaldarazo suficiente para que la carrera de Calviño llegara a buen puerto, pero finalmente se han impuesto los países pequeños en la votación, en la que cada país cuenta con un voto que vale lo mismo.

Francia incluso otorgó su apoyo públicamente a Calviño a pocas horas de la votación, pese a que el gabinete de Emmanuel Macron pertenece a la familia liberal y, por tanto, estaba al menos teóricamente más próximo a los postulados de Pierre Gramegna.

Este martes, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ponía en valor la candidatura de Calviño desde el punto de vista del feminismo: con su presidencia, se completaría un triunvirato femenino: Ursula von Der Leyen al frente de la Comisión Europea, Christine Lagarde al mando del Banco Central Europeo y la ministra de Economía española en la presidencia del Eurogrupo.



El primer ministro italiano, Giusepe Conte, que se encontraba al lado de Sánchez en la rueda de prensa de La Moncloa, tras un encuentro para encontrar posiciones comunes entre países afines en la disputa por la configuración del fondo de reconstrucción europeo, estaba de acuerdo. Calviño era una excelente candidata, reconocía Conte, y una de sus virtudes, no la única, era la de ser mujer.

Fuera de España, Calviño cuenta con un amplio reconocimiento. Desempeñó varios altos cargos en la Comisión Europea. Entre ellos, desde 2014, el de directora general de Presupuestos de la Comisión Europea. En los círculos de opinión europeos, la ministra de Economía es la principal valedora de la ortodoxia económica del Gobierno de coalición PSOE-Podemos.

Sin embargo, el conservadurismo de Donohoe se ha impuesto, en un momento en el que debe negociarse cómo será la Europa post-Covid.

El ambiente de opinión favorable a Calviño, alentado incluso desde Berlín, no fue suficiente. Son 19 los integrantes de este centro de decisión informal -Francia, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, Alemania, Italia, Irlanda, Grecia, Portugal, España, Austria, Finlandia, Eslovenia, Chipre, Malta, Eslovaquia, Estonia, Letonia y Lituania-. Cada uno de estos países tenía la capacidad de emitir un voto, de modo que el voto maltés contaba lo mismo que el español y los tres países bálticos tenían mayor poder, unidos que Alemania y Francia juntas

¿Será tan importante el Eurogrupo para la salida de la crisis del Covid?

Conviene recordar cuál es la naturaleza del Eurogrupo. Se trata de una reunión informal de los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona que cobró una importancia decisiva durante la crisis de deuda soberana, que tuvo su epicentro en Grecia, pero que salpicó a todos los países conocidos en determinada prensa como PIGS -cerdos, por las siglas en inglés: Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España-. 

De los 27 países que conforman la Unión Europea tras la salida del Reino Unido, 19 comparten la moneda única. Eran esos países, precisamente, los que se enfrentaron a la posibilidad de la salida de uno o varios de los integrantes de club. 



Se extendió la idea de que el euro era reversible. Una moneda sustentada por un Banco Central Europeo, pero compartida por países sin una unión fiscal. Una Torre de Babel en la que los inversores conjeturaban que, si tras la quiebra de Grecia no habían recuperado su inversión en euros griegos -perdieron el 78,5% de lo invertido tras las sucesivas quitas-, no valía lo mismo un euro alemán que un euro italiano, irlandés o español, ya que el día de mañana quizá tuvieran que afrontar otra quiebra o, incluso, quién lo sabía, cobrar en liras, en libras irlandesas o en pesetas. 



Fue en Frankfurt donde se resolvió aquella crisis, tras la intervención del Banco Central Europeo comandado por Mario Draghi. Sin embargo, las discusiones más importantes se sucedieron en el Eurogrupo, que se percibía más y más poderoso a medida que las primas de riesgo crecían. A puerta cerrada, la informal asamblea reunía a los ministros representantes de países acreedores y deudores en un entorno menos alambicado que el de otras instituciones europeas y donde sólo estaban los interesados, es decir, los países que compartían el euro. 

Pero esta crisis, la desencadenada por el Covid-19, no es monetaria.

Por tanto, ya no son 19 sino 27 los interesados en su desarrollo. Es posible que el poder que alcanzó el Eurogrupo durante anterior crisis no vuelva a replicarse. Así lo desliza con cierta malicia el influyente semanario británico The Economist -desde Londres ya miran los asuntos europeos con atlántica indiferencia, no exenta de mala leche-. En su artículo “Cómo un club gastronómico se apoderó brevemente de la UE”, se vaticina la vuelta a la irrelevancia del Eurogrupo: “Quizá volver a ser un simple viejo club gastronómico no está tan mal, después de todo”, concluye.

Sin embargo, y tras perder la votación, España no podrá marcar la agenda de las reuniones de este club de países que comparten el euro para tratar de influir en las negociaciones sobre la reconstrucción de la economía europea tras la pandemia de Covid-19.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios