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Eden Hazard ya está bajo sospecha en el Real Madrid

Eden Hazard ya está bajo sospecha en el Real Madrid
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jueves 10 de septiembre de 2020, 18:25h
En el club no se ha entendido que se quedara con Bélgica, para no jugar, en lugar de trabajar en su forma física en Valdebebas.

Eden Hazard costó 100 millones de euros -o 160, según fuentes ajenas al club-. Fue el fichaje estrella del Real Madrid en 2019, el jugador llamado a liderar el ataque y a maquillar el vacío dejado por Cristiano Ronaldo. Venía de resplandecer con el Chelsea, club a que llevó a ganar la Europa League con una actuación sensacional. Su estatus en la Premier League seguía intacto: uno de los emblemas, capaz de desequilibrar como nadie y de conducir a su equipo a ganar el título liguero. Por lo que las expectativas se dispararon.

Pero las lesiones y los problemas para mantener una forma de alto nivel desde la pretemporada apagaron la luz que se le presuponía. El belga acabó hundido en la intrascendencia. Sólo la explosión de Karim Benzema y la irrupción de Vinicius, Rodrygo y el centro del campo disimularían la debacle del primer curso como merengue de Hazard. Su tarjeta estadística es la siguiente: 22 partidos y un solo gol. Unos datos terribles y que reflejan el desconsuelo del futbolista. Mas, se trató de un viaje marcado por los infortunios, con lo que todavía le quedó crédito para renacer.

El problema es que ha regresado de vacaciones igual que hace 11 meses. Lejos de su mejor condición física y, lo que ha sentado mal en Chamartín, con una actitud dudosa. Porque aunque no iba a jugar ni un minuto con Bélgica en los dos compromisos internacionales, eligió quedarse en la concentración -Courtois volvió a Madrid-. Parte de la estructura madridista esperaba que, visto lo visto en el curso precedente, hiciera como Modric: negarse a irse a su país y centrarse en entrenar duro en Valdebebas. No ocurrió.

Roberto Martínez, entrenador del combinado belga, fue claro al respecto. "Médicamente está perfecto, es sólo cuestión de ser muy cuidadosos con su introducción. No está en plena forma aún y no vamos a asumir ningún riesgo", comentó, especificando que la presencia de Hazard en la concentración nacional iba a representar el rol de mero acompañante. Su rol fue ejercer de guía para los más jóvenes. Desatendiendo la exigencia que dejó aparcada en la capital española.

"No lo escondo. Cuando estoy de vacaciones, estoy de vacaciones. Soy alguien que coge peso rápido y lo pierde rápido", le dijo a la publicación francesa L'Equipe en 2019, respondiendo a las críticas recibidas por su estado de forma cuando se estrenó en aquella pretemporada con el Madrid. Pues bien, ese alegato ya no vale. Porque tardó en debutar con la elástica merengue cuatro partidos debido a una lesión muscular derivada de la ausencia de trabajo durante el periodo estival.

Nada, o casi nada, se vio en Concha Espina del afamado regateador que conquistó Inglaterra. Y con el episodio de falta de profesionalidad de Gareth Bale muy presente, la flexibilidad con Hazard parecería haberse reducido de forma sobresaliente tras su estancia con la selección nacional de estos días. Y es que en el club que le pagan le cuidaron hasta el extremo, regulando al milímetro su participación para regular los riesgos de una nueva lesión en el tobillo operado. Arriesgando los resultado deportivos del conjunto.

"Sabemos el jugador que es, fundamental y muy bueno. Los rivales lo saben también y ojalá no haya ninguna intención de hacer daño a un jugador. El rival siempre intenta jugar fuerte contra nosotros. Con Eden hay que estar tranquilos, ha tenido un tiempo fuera del campo con muchas dificultades y hay que ir despacito. No tengo la menor duda de que luego todo va a desaparecer y que va a estar muy bien dentro de poco", defendió Zidane en sala de prensa, justo antes del envite ante el Getafe que marcaría las opciones madridista de ganar LaLiga, en la vuelta del fútbol tras el confinamiento.

La maniobra salió bien, pero no para el pedigrí de Hazard. El jugador que el 26 de noviembre fue lesionado por su compatriota Thomas Meunier -en duelo ante el PSG-, que volvió tras 83 días de ausencia y recayó en su regreso a las canchas -ahí se decidió parar por el quirófano-, se retiró del Etihad cojeando y con una bolsa de hielo en su tobillo tocado, en la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones ante el City. Esa es la última imagen que dejó el belga en su primer año -calificado por él mismo como "el peor de mi carrera"-. Y la primera todavía no ha llegado. Porque ha preferido asistir, en primera fila, a los partidos de su país. Y su estampa no es tan fina como cabría esperar. Otra vez.

Todo ello estrecha el filo de la sospecha sobre la profesionalidad del atacante. No se sabe si ha cambiado su rutina y en sus vacaciones ha tratado de mantener la forma con prácticas en solitario. Su figura no apunta en esa dirección. Lo que está claro es que a día de hoy no tiene ritmo de entrenamientos y eso irrita al más pintado. Porque se teme que repita la lesión muscular que retrasó su debut. Un hecho que clamaría al cielo si se atiende al mimo y paciencia con los que ha sido tratado en el camarín madrileño. La exigencia que sostiene sobre sus hombros se ha multiplicado por razones obvias. Sin fichajes, vuelve a portar la ilusión por la novedad en el Bernabéu. Sin embargo, será su tobillo y su actitud los que marquen el juicio que empezará cuando vuelva a jugar -en el club tienen muchas dudas de que está listo en la primera jornada-.

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