www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

AL PASO

Tres esquinas: pandemia, integrismo islamista y pax americana

Juan José Solozábal
martes 27 de octubre de 2020, 20:08h

A veces sucede que se amontonan los temas a ser tratados. Veamos, primero, la crisis sanitaria y los problemas jurídicos que plantea. Si un día pudo decirse que la democracia constitucional se la jugaba con la descentralización autonómica, quizás hoy podemos afirmar que la credibilidad del sistema autonómico depende de que supere la prueba de la pandemia. Muchos querrían que la experiencia del Estado de alarma, fuese el inicio de la rectificación centralista del Estado; y otros que se dejasen libres las manos de las Comunidades Autónomas, sujetas solo a mínimas y por lo demás consentidas, atribuciones del poder central. Lo curioso es constatar que entre los partidarios de la descentralización máxima encontramos a las Comunidades Autónomas más potentes de siempre, que no es necesario señalar, y también a una nueva allegada animada por un sorprendente nacionalismo cheli, realmente llamativo.

Para mí, la salida de la encrucijada es la afirmación de la solución constitucional correctamente entendida. Nuestro sistema de descentralización, como forma federativa que es, supone un equilibro entre una dinámica territorial que insiste en el autogobierno como capacidad de adopción de medidas propias, también en el campo sanitario y de la salud, de una parte; y de otra, el reconocimiento de una actuación de signo centrípeto de coordinación y de dirección autónoma en esta materia.

Quizás tiene sentido una anotación marginal sobre las ventajas de la forma federal en el ámbito sanitario: la pandemia no afecta por igual a todo el territorio (aunque por supuesto no son consideraciones territoriales las únicas que diferencian a la población afectada: generacionales, de salud, etc.); por lo demás conviene reparar en las posibilidades o ventajas para el conjunto nacional que pueden ofrecerse a partir de las experiencias concretas de los tratamientos o experiencias en las diversas Comunidades Autónomas. Esta reflexión general, más bien optimista sobre las posibilidades en abstracto del Estado autonómico, debe contrastarse con el examen del horizonte, no tan esperanzador, y las posibilidades del momento presente, en que acabamos de someternos a un tercer estado de alarma. Yo me temo que todo acabe en 17 estados de excepción, porque las Comunidades Autónomas- no solo Euskadi y Cataluña, sino también Madrid y Galicia-no parece que estén por la labor de dejar de hacer lo que ya están acostumbradas, aceptando de grado un encuadre armonizador del poder central, de indiscutible base constitucional, por lo que el futuro se muestra más bien confuso.

No se ha modificado la Ley de Medidas Especiales en materia de Salud Pública, para permitir la adopción de medidas restrictivas de derechos fundamentales, generales y no individualizadas; la reforma de la Ley de la Jurisdicción Contencioso Administrativa, que podría cubrir esas restricciones, se ha movido peligrosamente en las aguas de la ley orgánica; y los jueces -empezando por el TSJ de Madrid y de Aragón- se han comportado en ocasiones inadecuada e imprudentemente, porque a mi juicio el cierre perimétrico era perfectamente posible (lo del confinamiento domiciliario nocturno es otra cosa). Un desastre. Y Pedro Sánchez sin hablar con Casado, que ahora le plantará cara, en su línea de presentar -creo que equivocadamente- batalla política en la lucha contra la pandemia. De modo que tendremos un cuestionamiento del estado de alarma sumamente inconveniente, pues desmoraliza y genera descontrol social en la confusión.

La segunda cuestión a que me gustaría referirme, y que suscito en el contexto del escándalo provocado por el horroroso asesinato del profesor de historia de un instituto de Paris por un exaltado islamista, pretende hacerse eco del artículo aparecido en el Pais, hace unos días. Se trata de la pieza “Libertad religiosa para infieles” de la escritora española, de origen árabe, Najat El Hachmi. En la primera parte se hace una exposición de lo que la libertad religiosa faculta en un estado de derecho como España: es interesante porque la libertad religiosa no se plantea, correctamente, solo en el terreno intelectual o de las creencias, sino en el terreno efectivo del comportamiento de los ciudadanos en cuanto derecho a desenvolverse, también en la vida social, sin trabas ni compromiso de origen religioso. Pero lo importante de este artículo es la sospecha que transmite de que, a la luz de la previsión constitucional de la enseñanza en las escuelas, y conforme al acuerdo con la Comisión Islámica de España, plasmado en la Ley 26/1992, para que la confesión religiosa musulmana no quede discriminada respecto de la católica, podría estarse ejerciendo algún tipo de control social por parte de teólogos e imanes sobre la población musulmana que resultase contraria a la libertad religiosa proclamada en nuestra Constitución.

En tercer lugar, me gustaría hacerme eco de la conferencia que, en la edición de este año, en recuerdo del profesor asesinado por ETA, Francisco Tomás y Valiente, ha pronunciado el profesor Josep H.H. Weiler sobre el colapso de la Pax Americana en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid. La conferencia consistió en una exposición de las razones por las que América ha renunciado, por lo menos comparativamente respecto a su posición en todo el siglo XX, a ser el hegemon del mundo libre. Hay razones económicas, militares e ideológicas, que no son atribuibles al liderazgo de Trump, a las que podríamos llamar, por su profundidad, estructurales, y que se identifican con el peso del pragmatismo sobre el idealismo en la política exterior americana. La injerencia de los Estados Unidos en los asuntos internos de otros Países en muchos casos no ha tenido éxito ni reconocimiento suficientes para compensar el coste, en vidas y dinero, que supone para los ciudadanos americanos. Sin duda el profesor Weiler quería llevar a quien escuchaba su conferencia, que no pudo ser presencial pero que no decayó en su interés, a comprender que el vacío protagonista de América debía ser ocupado por el ascenso como verdadero poder, también militar, de Europa, que ya no podría contar en el futuro de antemano con la protección asegurada de los Estados Unidos.

Juan José Solozábal

Catedrático

Juan José Solozabal es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Madrid.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (12)    No(0)

+

0 comentarios