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CORONAVIRUS

España, abocada a un nuevo confinamiento domiciliario

 Un vecino camina por una zona desierta en la zona básica de salud de Doctor Tamames, este lunes, en el municipio madrileño de Coslada.
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Un vecino camina por una zona desierta en la zona básica de salud de Doctor Tamames, este lunes, en el municipio madrileño de Coslada. (Foto: EFE)
lunes 02 de noviembre de 2020, 17:16h
Con los datos epidemiológicos disparados, Sanidad se resiste a emplear su última carta y deja todo en manos de las comunidades.

La pandemia sigue desbocada en toda Europa y cada vez son más los gobiernos que están cerrando sus países para tratar de frenar las alarmantes cifras de contagios, que ya amenazan con colapsar los sistemas de salud. Pese al empeño de los países por imponer medidas intermedias, como los toques de queda, los cierres perimetrales o sectoriales, el imparable ascenso en el número de infecciones por covid-19 hace pensar a muchos que la única solución viable para aliviar la presión hospitalaria, pasará eventualmente por un nuevo encierro general de la población.

El Gobierno de España rechaza, públicamente, decretar un confinamiento domiciliario, aunque, según han publicado numerosos medios, trabaja ya en el borrador del próximo estado de alarma. "Ni estamos trabajando en ello. Pensamos que con el abanico de medidas que están a disposición de las autoridades de las Comunidades Autónomas para poder actuar es suficiente", ha desmentido este lunes el ministro de Sanidad, Salvador Illa, respondiendo así al presidente asturiano, Adrián Barbón, primero en solicitar esta medida para su comunidad.

Moncloa quiere evitar a toda costa volver a cerrar el país, consciente del durísimo golpe, quizá mortal, que supondría para la economía nacional un nuevo confinamiento como el de marzo. No hay que olvidar que el primer cierre ha costado al país 700.000 desempleados -más que en 2019-, otros 700.000 trabajadores en ERTE y una caída anual del PIB de hasta el 12,6%, según el Banco de España. Los casos de comunidades como Madrid o Cataluña, que han empezado a dar síntomas de estabilización, demuestran, para Sanidad, que se puede doblegar la curva sin recurrir a restricciones tan drásticas.

Con todo, los datos epidemiológicos no terminan de invitar al optimismo y hacen creer a muchos que, tarde o temprano, se terminará recluyendo de nuevo a la población. Sanidad ha notificado un millón de contagios desde el 1 de julio -inicio de la 'nueva normalidad'-, cuatro veces más de lo vivido durante la primera ola. A lo largo de las últimas semanas se han batido récords de infecciones en ocho días, el último este mismo lunes con 55.019 casos más. Desde el fin del primer estado de alarma han fallecido a causa del covid unas 8.000 personas, según el ministerio. El INE, no obstante, eleva el exceso de mortalidad más de 13.000 españoles. Según el Euromomo, nuestro país es, con mucho, el que peores cifras de exceso de mortalidad registra de toda Europa, con 10,43 decesos por cada 100.000 habitantes.

Pero lo más preocupante es la situación de los hospitales. El 20 de agosto -primer día que Sanidad comenzó a ofrecer esta estadística- había 4.636 pacientes hospitalizados por coronavirus en toda España. Hoy son 19.170. Solo en octubre esta cifra ha aumentado en más de 8.000 personas, 1.000 tras el último fin de semana. El porcentaje de camas ocupadas por enfermos de covid ha pasado en este periodo del 4,3% al 15,51%. Los ingresos en cuidados intensivos se han multiplicado por cinco desde mediados de agosto, pasando de 522 a 2.650, según el balance de este lunes. 1.000 de estas hospitalizaciones se han producido únicamente durante el mes de octubre.

Hasta ahora, el plan del Gobierno se ha centrado en dejar hacer a las administraciones autonómicas. Tras el sonoro fracaso en su gestión de la primera ola, Sánchez se ha desembarazado de cualquier responsabilidad, dejando todo en manos de las comunidades autónomas. Sin embargo, si la tendencia epidemiológica continúa en la misma línea ascendente, al Ejecutivo no le quedará más remedio que decretar un nuevo estado de alarma que suma al país en otro cierre total.

Países cerrados

Hasta ahora cuatro naciones europeas ya han decretado el cierre nacional: Irlanda, Francia, Austria y Reino Unido.

Irlanda fue la primera en decretar la medida más estricta hace exactamente dos semanas. Este confinamiento, menos restrictivo que el impuesto durante la primera ola, durará al menos cuatro semanas más, con vistas a levantar progresivamente las restricciones hacia principios de diciembre para dar un respiro a la economía de cara a las Navidades.

El primer ministro británico, Boris Johnson, anunció este sábado un confinamiento nacional de un mes de duración, desde el próximo jueves hasta el 2 de diciembre, a causa de los alarmantes datos de la pandemia de la covid-19. Esta medida, que pone fin a la estrategia de restricciones locales por la que había apostado el Gobierno conservador británico, supondrá el cierre obligado de los comercios y negocios no esenciales, así como de toda la hostelería, aunque escuelas y universidades seguirán abiertas.

Francia inició el pasado viernes un nuevo confinamiento nacional para intentar frenar el coronavirus, una decisión drástica que tuvo que tomar el Gobierno ante el fracaso de otras medidas como los toques de queda regionales. El país es el segundo de Europa, tras Irlanda, en aplicar un nuevo confinamiento nacional, que en este caso se extenderá inicialmente por un mes, hasta el 1 de diciembre. No obstante confinamiento será más suave que el que vivió el país entre marzo y mayo pasados. Los ciudadanos podrán salir una hora al día, a un máximo de un kilómetro de sus domicilios, para pasear o hacer deporte, y se mantienen abiertas guarderías y educación primaria y secundaria.

El Gobierno de Austria anunció el pasado viernes un nuevo confinamiento, más moderado, a partir del próximo martes, 3 de noviembre y durante un mes, con restricciones de movimiento y contactos privados, así como el cierre de hoteles y locales de gastronomía, ocio y culturales, entre otras medidas. Entre otros, se impone un toque de queda a partir de las 20.00 horas locales para impedir los encuentros y fiestas privados nocturnos. Solo se permite salir de casa de forma individual para pasear, hacer deporte y trabajar.

Incidencia acumulada en Europa durante las últimas dos semanas | ECDC

Cierres parciales

El grueso de países europeos, no obstante, continúan apostando por una estrategia de incremento progresivo de las restricciones, en función de los datos epidemiológicos. En este grupo, además de España, se encuentran otras naciones como Alemania, Portugal, Italia o Bélgica.

En Alemania, este lunes entran en vigor las nuevas restricciones consensuadas el miércoles pasado entre el Gobierno federal y los länder. Durante todo el mes de noviembre permanecerá cerrada la hostelería, así como del ocio, la cultura y el deporte aficionado, mientras que escuelas, guarderías y comercios seguirán abiertos.

Por su parte, el Gobierno italiano ha aprobado un nuevo decreto para frenar la pandemia de coronavirus que establecerá tres fases de riesgo para las regiones en función de su nivel de contagios, y a nivel nacional un toque de queda, el cierre total de museos, y de centros comerciales los fines de semana. Así lo ha explicado hoy el primer ministro, Giuseppe Conte, en una comparecencia en la Cámara de los Diputados. El último decreto cerró desde el 26 de octubre cines, teatros y otras actividades como salas de bingo, y en coherencia con esta iniciativa el Ejecutivo ha decidido cerrar "museos y exposiciones" y también cualquier "espacio de apuestas y videojuegos".

Bélgica anunció este viernes una batería de nuevas restricciones, entre ellas, el cierre de todos sus comercios "no esenciales" hasta mediados de diciembre, con el objetivo de "evitar el colapso" de los servicios sanitarios. No obstante, se trata de un confinamiento sin un aislamiento domiciliario como el de la primera ola. Las nuevas medidas, destinadas a combatir el resurgimiento del coronavirus en Bélgica y que son casi las mismas para todo el país, entran en vigor este lunes y durarán, como mínimo, hasta el domingo 13 de diciembre.

Austria entra este martes en un confinamiento parcial para evitar el colapso del sistema hospitalario. Las nuevas restricciones implican el cierre por un mes de todas las actividades de ocio, bares, restaurantes y hoteles, así como un toque de queda entre las 20.00 y las 06.00. Las restricciones conllevan también el cierre de la enseñanza secundaria y la universidad, aunque las guarderías y educación primaria continuarán con clases presenciales.

Otros países como Portugal o Grecia siguen apostando por los confinamientos perimetrales de las poblaciones más afectadas. Portugal confinará desde el jueves todos los municipios con más de 240 casos por 100.000 habitantes en los últimos 14 días. Esta medida afectará a 121 localidades, entre ellas Lisboa y Oporto, en las que habita alrededor del 70 % de su población. No obstante, los establecimientos comerciales y los restaurantes permanecerán abiertos, aunque deberán cerrar como máximo a las 22.00 y las 22.30 horas, respectivamente.

Por su parte, el gobierno heleno decretará el confinamiento de las unidades periféricas de Salónica y Serres, en el norte del país, durante dos semanas para intentar revertir el constante aumento de casos de coronavirus. Además, se adelantará el toque de queda a las 21.00 horas (19.00 GMT); y desde esa hora hasta las 05.00 (03.00 GMT) sólo se permitirán los desplazamientos por motivos de salud o laborales. El resto del día el Gobierno heleno recupera el modelo que ya utilizó durante el confinamiento nacional la pasada primavera, con el que los ciudadanos podrán moverse por la ciudad siempre que envíen antes de salir un mensaje de texto con un código que indica el motivo del desplazamiento.

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