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ENTREVISTA

Amos García Rojas, presidente de la AEV: "En 2021 estaremos todos vacunados"

El presidente de la AEV, Amos José García Rojas.
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El presidente de la AEV, Amos José García Rojas. (Foto: AEV)
sábado 05 de diciembre de 2020, 08:27h
El epidemiólogo asegura que solo "el ritmo de llegada de las dosis o el incremento del porcentaje de población reticente" podrían obstaculizar la vacunación masiva.

Lo que hace unos meses parecía una quimera está a punto de convertirse en realidad. La vacuna contra el COVID ya está aquí. Desafiando incluso los pronósticos más optimistas, laboratorios y científicos de todo el mundo han logrado en tiempo récord el ansiado 'antídoto' para una enfermedad que ya deja más de un millón y medio de muertos. Esta misma semana, Rusia y Reino Unido comenzarán a vacunar a su población, un proceso al que Estados Unidos, la Unión Europea y, por ende, España, se sumarán en poco tiempo. El incierto horizonte pandémico parece hoy algo más despejado.

Hasta este momento la estrategia epidemiológica de las naciones se ha basado en la mitigación del virus. A partir de ahora se dará cada vez mayor peso a la prevención. De forma paulatina, y a medida que vayan estando disponibles nuevas vacunas (en estos momentos hay 51 en fase clínica y 163 en preclínica, según la OMS), el número de ciudadanos inmunizados irá creciendo de forma exponencial. Este camino, no obstante, no estará exento de obstáculos. Factores como la baja disponibilidad de vacunas o la negativa de la población a ponérselas podrían ralentizar el proceso de inmunización, tal y como advierte el presidente de la Asociación Española de Vacunología, Amos García Rojas, en entrevista con El Imparcial. No obstante, si todo va de acuerdo al plan, este epidemiólogo, no duda en afirmar que 2021 podría ser el año en el que, al fin, despertemos de la pesadilla y "veamos la luz al final del túnel".


En los últimos tiempos estamos asistiendo a un incesante goteo de anuncios sobre vacunas, que llegan desde las compañías farmacéuticas. Un reflejo de la carrera que existe en el mercado por hacerse con la gallina de los huevos de oro. ¿Es buena toda esta competencia en un asunto tan delicado como la salud?

Estos anuncios son muy importantes porque van señalando la luz al final del túnel, después de todo este proceso terrible de pandemia con el que seguimos conviviendo. Por tanto, es positivo que aparezcan, pero lo que yo puedo cuestionar más es la forma en que se ha exteriorizado esta información por parte de las empresas. Lo lógico, razonable y ajustado al método científico sería que estos avances se hubieran puesto de manifiesto en revistas científicas, donde todos pudiéramos analizarlos. Sin embargo, se han hecho públicos a través de notas de prensa. Esto tiene la desventaja de que puede significar una carrera para ver quién llega antes, y eso no es bueno para la ciudadanía porque puede generar cierta desafección hacia la vacuna.

¿Qué credibilidad da a estos datos?

Total. No tengo ninguna duda de que los datos sean ciertos, porque, además, los tienen que presentar para su autorización a los órganos reguladores y, evidentemente, si no obedecen a lo suscrito en la nota de prensa, van a quedar en un mal lugar. Repito, son datos optimistas, pero también hay que cuidar la forma y el método científico.

¿Podemos saber cuánto tiempo durará la inmunidad?

No. Es imposible saberlo hasta que la vacuna tenga un cierto recorrido temporal. Es imposible saberlo con ninguna vacuna nueva, por eso existen políticas vacunales públicas. Para saber lo que va a durar la respuesta protectora hay que evaluar en el tiempo su persistencia.

"¿Cuál es la alternativa a la vacuna?: ¿Seguir con todo esto? ¿Con la pandemia? ¿El dolor? ¿El sufrimiento? ¿Los ingresos en UCI? ¿Los fallecimientos? ¿La crisis económica?..."

Según la última encuesta del CIS, solo un 32,5% de los españoles se pondría inmediatamente la vacuna, mientras que el 55% esperaría para ver sus efectos, antes de vacunarse. ¿Están justificadas estas suspicacias?

No están fundadas en criterios objetivos, pero las entiendo perfectamente porque en todo el contexto de la pandemia hemos vivido en un mar de incertidumbre. Debemos reforzar la idea de que estamos en un país muy vacunador. Las coberturas que tenemos en las primeras fases de la vida superan el 95%. La ciudadanía tiene metido en su disco duro lo que significan las vacunas como herramienta básica de salud pública. Creo que, cuando se vaya vacunando a los primeros grupos poblacionales, estas reticencias irán desapareciendo. Además, habrá que plantear a los ciudadanos dos elementos clave de reflexión. En primer lugar, ¿alguien puede pensar que si hubiera la más mínima duda sobre la seguridad de las vacunas, serían autorizadas por los órganos reguladores, compuestos por profesionales de muy alta solvencia científica? Por otro lado, si no nos vacunamos, ¿cuál es la alternativa?: ¿seguir con todo esto?, ¿con la pandemia?, ¿el dolor?, ¿el sufrimiento?, ¿los ingresos en UCI?, ¿los fallecimientos?, ¿la crisis económica?...

¿Existen precedentes de vacunas que hayan tenido efectos secundarios graves después de comercializarse?

En vacunas, ninguno. Si los hay en algún fármaco, como la talidomida. Hubo algunos casos de narcolepsia que se relacionaron con una vacuna frente a la gripe A, pero no quedo muy claro cómo y, de todas maneras, fueron pocos. Hoy me ha pasado una cosa muy curiosa. Me ha llamado un señor de 77 años, asegurándome que no pensaba ponerse la vacuna porque creía que podría producir efectos a medio-largo plazo, es decir, dentro de 25 o 30 años… Tenemos que ser conscientes de que el perfil de intervención inicial serán personas de edad avanzada. No hay posibilidad biológica de que se produzcan efectos adversos a medio-largo plazo. No sé en función de qué parámetros se pueden producir esos efectos secundarios. Estamos hablando de vacunar a personas en situación de vulnerabilidad extrema para que no sufran o, incluso, no mueran. Si con la vacuna conseguimos que una persona de 80 años no fallezca mañana yo estaré muy contento.

Hasta ahora las vacunas tardaban años o décadas en desarrollarse, pero la del COVID, ha llegado en meses... ¿Asistimos a una revolución biotecnológica?

Sin ninguna duda. Estamos en mitad de un hito histórico, además, empleando tecnologías que van a suponer una auténtica revolución en la historia de las vacunas, por ejemplo, mediante el ARN mensajero. Esto permitirá que, en el futuro, dispongamos de vacunas frente a otras enfermedades transmisibles e, incluso, crónicas.

"La vacunación tiene que ser voluntaria y únicamente habría que plantearse elementos de obligatoriedad si las coberturas no crecen, cosa que dudo, o si la pandemia sigue adelante, produciendo muertos y dolor"

¿Está a favor de obligar a vacunarse?

No. Creo que sería contraproducente, porque estamos en un país con un amplio sustrato vacunador y, hacer obligatoria una medida teniendo esa historia de contacto estrecho con la vacunación, podría incluso reafirmar los movimientos que están en contra. Tiene que ser voluntaria y, únicamente, habría que plantearse elementos de obligatoriedad si las coberturas no crecen, cosa que dudo, o si la pandemia sigue adelante, produciendo muertos y dolor.

En mayo usted declaró a este periódico: "Aunque la vacuna podría estar lista para el próximo otoño-invierno, su disponibilidad para la ciudadanía tardará muchos más meses." Acertó de lleno en la primera parte, ¿mantiene la segunda?

Lo suscribo y creo que se ha demostrado. Estaríamos en condiciones de empezar a vacunar, con mucha suerte, a finales de enero. Posiblemente, la vacunación se podría ir canalizando en el primer trimestre del próximo año, pero no tendremos suficientes dosis y se irá haciendo de manera prioritaria en función del ritmo de llegada de las vacunas.

A diferencia de lo que sucedió en la primera ola, con las mascarillas o los respiradores, en esta ocasión todos los países de la UE han actuado conjuntamente, adquiriendo 1.400 millones de dosis de más de una decena de compañías. ¿Qué debemos tener presente en un horizonte en el que, presumiblemente, habrá tantas vacunas distintas en circulación?

Si todas tienen un perfil similar de eficacia, como la de Moderna o la de Pfizer, fantástico. Ojalá vengan muchas y diferentes vacunas, porque así podremos ir solucionando parte de las debilidades de unas con las fortalezas de otras. Esto no quiere decir que una persona se pueda intercambiar la vacuna, que empiece con la de Moderna y se cambie a la de Pfizer. No. Tendrá que seguir con la misma. Pero, por ejemplo, si se podrá adaptar cada una a un grupo poblacional, en función de sus características. Siempre es bueno tener más de una vacuna y, además, cuantas más lleguen más bajan los precios.

"El ciudadano no elegira qué vacuna se pone; esto no es un supermercado"

Porque el ciudadano, en ningún caso, elegirá…

No, no. Esto no es un supermercado. En las fases iniciales habrá solo una. Cuando haya varias, los criterios de uso corresponderán a los sectores profesionales que trabajan en este mundo, de manera consensuada en todo el país. Ya en estos momentos, ofertamos vacunas diferentes para tratar la misma enfermedad, por ejemplo, frente a la gripe. Aquí no se elige.

Si todo marcha según lo previsto, Sanidad espera comenzar a vacunar en enero, empezando por los grupos más vulnerables y llegando a 20 millones de personas vacunadas en junio. ¿Le parece un plan realista?

Creo que sí. En nuestro país las redes de atención primaria, a pesar de las debilidades objetivas que tienen y se han visto con la pandemia, siguen siendo el esqueleto fundamental para este tipo de intervenciones. Así se puso de manifiesto con la vacunación antigripal, a través de la que se ha vacunado muchísimo en muy poco tiempo. Tengo más dudas de que se pueda hacer en todos los centros de salud, porque hay vacunas que requieren condiciones de almacenamiento muy concretas.

"Se trata de salvar la Navidad, para que sean una fiestas entrañables, pero tienen que ser diferentes porque no hay que olvidar que lo fundamental es salvar vidas"

¿Estaremos todos vacunados en 2021?

Yo creo que sí. Por lo menos, el sustrato está trabajado. Los únicos elementos que pueden hacernos dudar de que esto suceda son dos: el ritmo de llegada de vacunas, que no podemos controlar pues depende de la producción de las distintas industrias; o que aumente el porcentaje de población contraria a vacunarse, tal y como reflejan las encuestas.

El Gobierno ha presentado esta semana su plan para la Navidad, criticado desde diferentes sectores por su ambigüedad y laxitud. ¿Estamos cayendo por tercera vez en el mismo error?

Creo, y espero, que no. Es evidente que la segunda onda pandémica tuvo su origen en una relajación colectiva, porque se trasladó un mensaje excesivamente optimista a la ciudadanía. Me preocupa muchísimo la Navidad, pero incluso más este puente, porque lo que no podemos hacer en este contexto es bajar la guardia. Esta época no puede ser igual a la de otros años. Estamos en una pandemia y tenemos que ser conscientes de que si bajamos la guardia corremos el serio riesgo de debutar en el mes de enero con una tercera onda pandémica. No quiero ni pensar lo que eso supondría. Por tanto, mucha cautela. Se trata de salvar la Navidad, para que sean una fiestas entrañables, pero tienen que ser diferentes porque no hay que olvidar que lo fundamental es salvar vidas.

Amos José García Rojas

Es jefe de la Sección de Epidemiología y Prevención en la Dirección General de Salud Pública de Canarias.

Desde 2013 preside la Asociación Española de Vacunología (AEV).

También es presidente de UNICEF Canarias.

En el año 2005 fue Premio Profesor Rey Calero, de la Real Academia Nacional de Medicina, al mejor trabajo de sobre Vacunas.

Cuenta con más de 30 años de experiencia como profesional de salud pública, principalmente en las áreas de epidemiología y vacunas. Posee varios artículos publicados en revistas científicas de ámbito internacional y nacional, así como varios capítulos en libros referidos a salud pública. ha ofrecido múltiples ponencias y comunicaciones a diferentes congresos, así como varios centenares de horas como docente de materias de vacunas y epidemiología.

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