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The Paris Review: la entrevista al escritor como un género literario más

The Paris Review: la entrevista al escritor como un género literario más
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(Foto: George Plimpton, William Pène du Bois, Jane Longee y Christopher Logue, en los primeros años de la revista. 'The Paris Review')
domingo 06 de diciembre de 2020, 08:01h

La industria editorial ha encontrado un filón en torno al oficio de la escritura. Las reflexiones de los escritores sobre su oficio, sus manías, sus rutinas y sus trucos han creado todo un subgénero libresco que ha encontrado sus lectores entre amantes de la literatura y escritores incipientes. Algo de esto supieron ver los editores de la ya legendaria revista ‘The Paris Review’ cuando a principios de los años 50 del pasado siglo decidieron publicar entrevistas con escritores bajo el epígrafe ‘El arte de la ficción’.

Todo comenzó con un bloqueo literario. El escritor E.M. Forster leía fragmentos su novela ‘Verano ártico’ durante el festival Aldeburgh, en 1951. Hasta que no pudo seguir: “Será más interesante considerar cuáles eran los problemas que tenía ante mí y por qué era poco probable que los resolviera. Es lo que me gustaría hacer, a pesar de que esto pueda enredarnos un poco en los tecnicismos de la ficción”.

Un año después, los redactores de ‘The Paris Review’ acudían al Kings College, en Cambridge, para preguntar al autor cuáles eran esos problemas que le habían llevado a dejar su novela sin terminar, qué le había empujado a hablar de “tecnicismos de la ficción”.

El formato era novedoso: entrevistas sobre el oficio del escritor y la literatura presentadas bajo la formula clásica de pregunta-respuesta, pero fruto de largas conversaciones con el autor, que se podían prolongar durante días, incluso espaciarse a lo largo de varios meses o años, y que contaban con la supervisión del entrevistado en un complejo proceso de edición. El resultado era un texto a medio camino entre la conversación y el ensayo, con la ligereza de lo dicho y el peso de lo escrito.

Este género híbrido, halagador para los entrevistados, cuajó entre los lectores y agigantó el prestigio de la revista: por ahí han pasado los principales nombres de la literatura universal contemporánea. La lista es abrumadora: Faulkner, Hemingway, Borges, Milan Kundera, García Márquez, Susan Sontag… Todos.



No fue el único éxito de ‘The Paris Review’, una revista que nació con la intención de desplazar la importancia de la crítica dando voz a los autores y que ya en su quinto número publicaba fragmentos de ‘Molloy’ de Samuel Beckett; o que puso por primera vez en letras de imprenta un texto de Phillip Roth. Sin embargo, las entrevistas sobre el arte de la ficción sí son su faceta más conocida, el sello distintivo de la publicación que, ya desde el principio, reunió selecciones con las más destacadas en formato libro.

Ahora ha sido Acantilado quien se ha embarcado en el ambicioso proyecto de reunir la más completa compilación en castellano de las entrevistas de ‘The Paris Review’. Ya en 2012, la editorial ya quiso publicar una antología propia de entrevistados, un proyecto que quedó en manos de la editora de Acantilado, Sandra Ollo, y este 2020 se materializa en lo que, hasta el momento, es el libro más extenso que han publicado -2.800 páginas-.

En un estuche especial, Acantilado reúne dos volúmenes que pretenden ser un “friso de la narrativa y la poesía desde medidos del siglo XX hasta principios del XXI”, según explica la propia Sandra Ollo.

La selección de los nombres ha dado quebraderos de cabeza a la editora, que presenta el número “ambicioso pero abarcable” de 100 entrevistas con los escritores más destacados de la literatura y sólo una transgresión: la de incluir entre ellos al cineasta Billy Wilder.

En cuanto al juego de las ausencias, Sandra Ollo reconoce que le tentó la idea de incluir a un músico, Dizzy Gilespie. "Para muchos será una antología incompleta porque falte algún autor que sea imprescindible, y otros echarán en falta mayor equidad con las voces femeninas, pero en los primeros treinta años de la revista no había muchas voces de escritoras entrevistadas", asegura.

Por lo demás, clásicos contemporáneos, con una cierta querencia por autores publicados por la propia Acantilado. El listado de las entrevistas comienza con la de Forster, la primera de ellas, y concluye con la de Roberto Calasso, “un guiño hacia uno de los grandísimos editores actuales, al frente de Adelphi, además de un autor extraordinario”.

En las páginas se encuentra a Céline, Borges, Jack Kerouac, Raymond Carver, Cortázar, Milan Kundera, Nabokov, Doris Lessing, Gabriel García Márquez, Don DeLillo, Susan Sontag, Ian McEwan, Paul Auster, Salman Rushdie o Umberto Eco… solo por citar algunos.



Otra de las tentaciones de la editora fue incluir dos entrevistas de un mismo autor, en este caso Joan Didion -la primera fue en 1978, la segunda en 2006- con el fin de que el lector percibiera el paso del tiempo en la obra literaria. El primer volumen abarca las entrevistas concedidas hasta 1983 y el segundo desde esa fecha hasta el 2012.

Aunque también incluye autores que pueden espejearse a través de los años, en su postura ante el mundo, como es el caso de Louis-Ferdinand Céline y, muchos años después, Michel Houellebecq, destaca Sandra Ollo.

Entre los autores en castellano que se incluyen en la selección, están Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Guillermo Cabrera Infante, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Octavio Paz, Camilo José Cela, Javier Marías y Jorge Semprún.

Tuvieron que ser, todos ellos, traducidos al castellano: Acantilado solicitó las grabaciones originales, pero no fue posible encontrarlas.

En la traducción trabajaron cuatro personas: María Belmonte, Javier Calvo, Gonzalo Fernández Gómez y Francisco López Martín, "para evitar homogeneizar estilos y tonos de los diferentes entrevistadores de la revista y representar así el mosaico de voces de manera más fidedigna”.

En la cubierta, y como homenaje a la estética de la revista, pequeños retratos del artista Perico Pastor para esta ocasión.

¿Un deseo para una posible reedición de la obra? La editora Sandra Ollo reconoce que no podría faltar la entrevista con Enrique Vila-Matas, publicada en el último número de ‘The Paris Review’.

Sería un buen final. Ese silencio y esos problemas de escritor, que le resultaron a Forster, a comienzos de los 50, más interesantes que continuar con la propia narración: algo de esto hay en toda la obra metanarrativa y genial de Vila-Matas.

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