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OCTAVOS - IDA

Mbappè desquicia al Barcelona y asalta el Camp Nou | 1-4

Mbappè desquicia al Barcelona y asalta el Camp Nou | 1-4
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martes 16 de febrero de 2021, 23:50h
El delantero francés se bastó para amortizar la fragilidad de la zaga azulgrana. Anotó un triplete y fuerza a los catalanes a firmar una gesta en París. Messi nunca se desperezó. Por M. Jones

El Barcelona había subrayado este martes desde finales de 2020. Con el Atlético volando en LaLiga, los catalanes focalizaron su preparación para el evento que acogió en esta fecha el Camp Nou: la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones. El equipo progresó hasta llegar a esta cita en una racha de triunfos nunca vista en el presente curso. Mientras que el París Saint-Germain arribó en pleno proceso de asimilación del libreto del nuevo entrenador, en una dinámica salpicada de más dudas.

Ronald Koeman demostró el tiempo que llevaban pensado en este combate dando la alternativa a Gerard Piqué. El central se dañó los ligamentos de su rodilla derecha hace casi tres meses y su objetivo inmediato fue estar disponible en este día. Lo consiguió, y formó defensa con Lenglet, Jordi Alba, Sergiño Dest y Ter Stegen. Busquets y De Jong ejercerían el acostumbrado eje, con 'Pedri', Lionel Messi, Ousmane Dembèlè y Antoine Griezmann en punta. Trincao, Pjanic, Riqui Puig o Braithwaite esperarían turno. Coutinho, Ansu Fati, Sergi Roberto y Araújo seguían lesionados.

Mauricio Pochettino, en su caso, enfrentaba la prueba de fuego inicial como técnico parisino. Sin poder contar con Neymar, Di María y Juan Bernat, tres puntales fundamentales. El preparador argentino alinearía a Keylor Navas, Florenzi, Marquinhos, Kimpembe y Kurzawa en la zaga, con Paredes, Verratti y Gueye en una medular creativa. Y en el ataque, comandado por Kylian Mbappè, emergieron Icardi y Moise Kean. Ander Herrera, Rafinha, Draxler, Danilo o Pablo Sarabia conformaban el cuerpo de revulsivos.

La pelota echó a rodar y con celeridad se descubriría un parámetro clave: los franceses buscarían competir en un ritmo lento, aglutinando la posesión y los azulgrana desdeñaron las posibilidad de presionar, con lo que les costaría mucho recuperar el cuero. A partir de esos cimientos, ante las precauciones locales por no cometer una pérdida y permitir una contra visitante, se quemaría el minutaje en un intercambio denso y horizontal. Con el Barça mucho menos ardoroso de lo que cabía pronosticar, dada la tesitura y la ola anímica.

Asomaría la calidad técnica para desamarrar tanto respeto. Lionel Messi fue el encargado de frotar la lámpara. Divisó un desmarque de ruptura de De Jong ante la adelantada retaguardia gala y le puso un balón perfecto, quirúrgico, a la espalda de los centrales. El neerlandés se coló y fue zancadilleado por Kuzawa dentro del área. 'La Pulga' envió la transformación del penalti a la escuadra y colocó el viento a favor para su delegación -minuto 27-. Mas no representaría esta muesca otra cosa que un espejismo, ya que la iniciativa y la sensación de peligro sería jurisdicción francesa.

En el minuto 32 se inauguraría la explosión venidera. Justo antes, Messi dibujó una maniobra que ofreció a Dembèlè un mano a mano con Keylor Navas. El extremo marró su disparo -flojo y centrado- y en el envés de esa acción nacería el 1-1. Había amenazado al espacio Mbappè, sin concretar, hasta que finalizó una. Kurzawa se incorporó hasta la línea de fondo, centró para el toque rebosante de clase de Verrati que pescó la perla en el área pequeña. Sin espacio, regateó a Lenglet y a Piqué a la velocidad de la luz, coronando el ejercicio de escapismo con un latigazo que perforó el ángulo derecho del arco protegido por Ter Stegen.

Esa diana supondría un punto de inflexión contundente. Crecería la convicción de mando del PSG, con Verrati y Paredes gobernando sin oposición. Messi caminaba, Griezmann corría a ratos y Dembèlè no ayudó a Dest, sembrando unos desequilibrios que constituyeron la receta del empate y, más adelante, de la remontada visitante. Los desajustes tácticos, graves tanto en estático como tras pérdida, alimentaría a un monstruo apellidado Mbappè. Él sólo se bastaría para desnudar la endeblez endémica del achique culé. Retratando la situación de impotencia en que queda Busquets cuando toca cuerpear con flechas.

En ese paisaje, cada robo francés se traduciría en elaboraciones verticales. Siempre atacando a Dest y a Piqué. Por ahí Mbappè conectaría con el zurdazo angulado de Kurzawa que Ter Stegen desvió con una parada de foto. Y también germinó un cambio de banda que derivó en el derechazo espinoso que descerrajó Moise Kean, igualmente despejado por el meta alemán. Ya el mejor del bloque catalán a estas alturas. Su actuación salvó la igualdad al descanso. Los azulgrana se habían dejado dominar, sacrificando el talento de 'Pedri', y sólo crearon una contra culminada por Griezmann con un relámpago cruzado que rozó la madera. E Icardi remataría cerca de diana para bajar el telón.

En la reanudación, visto lo visto, Pochettino ordenó más ambición y sus subordinaron aplicaron presiones selectivas que acabarían de encerrar a los locales en su tercio de cancha. Ganaban los franceses en intensidad, fluidez en la asociación, fuelle y posicionamiento. Su despliegue susurraba una superioridad que no se traducía en el electrónico porque Stegen negaría el festejo a Kean y al propio Mbappè, recién estrenado el segundo acto. En cambio, el excepcional arquero germano nada podría hacer para esquivar el 1-2. En el 65, Paredes sangró un fallo de coordinación de la zaga barcelonesa. Florenzi se coló en el segundo palo y centró un balón que rodó y rebotó sin dueño. Ante las dudas de Stegen y de Piqué. Ahí apareció Mbappè para sellar la remontada.

Restaba en torno a media hora para que los representantes de la Ciudad Condal se rebelaran. Debían arriesgar, reclamar la posesión y la iniciativa de una vez. Y lo hicieron, ya perdiendo. Pero su fútbol, con Messi dormido, no daría para trazar un asedio al área de Navas. Todo lo contrario, puesto que las combinaciones flácidas culés desembocaban en contraataques ajenos. Mbappè bien pudo sentenciar en uno de ellos, de nuevo desbordando a un Dest desasistido (y suplido por Migueza). Y en el 70 se corroboró la certeza de los síntomas cuando Kean cabeceó a la red una falta lateral.

Con 20 minutos por delante se veía desde lejos la goleada. Koeman buscó un renacimiento de la energía y actitud de sus pupilos inyectando a Trincao, Pjanic, Riqui Puig y Braithwaite, pero no surtiría efecto. No fabricarían más allá de un desatinado chut de Dembèlè ni el exceso de confianza de Keylor Navas que por poco le costó un gol encajado ante el rebote en Griezmann de su pase. Se secaron el Barça y su fe, con pilares como Busquets y Piqué en la grada. Y con Messi paseando, cabizbajo, por un césped que terminaría de bordar Mbappè con el 1-4 final. Al galope, sin marca, cruzó un delicado trueno hacia la escuadra del segundo poste -minuto 85-. Guinda a un rendimiento individual de orden histórico, que asienta el desempeño más que lustroso de su colectivo y deja al gigante barcelonés, nuevamente, sonrojado y contra las cuerdas.

- Ficha técnica:

1 - Barcelona: Ter Stegen; Dest (Mingueza, min.71), Piqué (Riqui Puig, min.78), Lenglet, Jordi Alba; Sergio Busquets (Pjanic, min.78, De Jong, Pedri (Trincao, min.78); Dembélé, Messi y Griezmann (Braithwaite, min.85).

4 - PSG: Keylor Navas; Florenzi (Kehrer, min.89), Marquinhos, Kimpembe, Kurzawa; Paredes, Gueye (Ander Herrera, min.46), Marco Verratti (Draxler, min.73); Moise Kean (Danilo, min.85), Mbappé y e Icardi.

Goles: 1-0: Messi, min.27 (p.). 1-1: Mbappé, min.32. 1-2: Mbappé, min.65. 1-3: Moise Kean, min.70. 1-4: Mbappé, min.85.

Árbitro: Björn Kuipers (HOL). Mostró tarjeta amarilla a Gueye (min.20).

Incidencias: partido de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones disputado en el Camp Nou a puerta cerrada.

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