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DESDE ULTRAMAR

Lábaro tricolor y subasta de piezas arqueológicas

jueves 25 de febrero de 2021, 20:09h

La presente entrega incluye reflexiones en torno a fechas relevantes cruciales, la vergonzosa venta de piezas arqueológicas provenientes de México, el aniversario del 23F y el pleito de Australia con Facebook. Pasen y lean.

2021 es un año destacable en efemérides históricas para México y desde luego, España va incluida y por partida doble. Se empalman el quinto centenario de la conquista de México-Tenochtitlan por Hernán Cortés, una epopeya que cimbró los cimientos del Cielo como aludieron sus contemporáneos y cuyo eco resuena hasta hoy, revestida de prosopopeya; a lo que se añade el bicentenario del final de la Guerra de Independencia mexicana librada para separarse de España, iniciada en 1810 ante el temor en ultramar de la rendición ante Napoleón en citramar y que aceleró su conclusión en 1821 con el advenimiento del Trienio Liberal, rehuyendo la Nueva España a la restitución de la constitución de Cádiz; y además, apunte usted, agregamos el bicentenario de la bandera nacional mexicana, que carece de apodo o mote, cuya fecha emblemática ha sido este 24 de febrero, jornada que desde los tiempos del presidente Lázaro Cárdenas (1940) celebramos coincidente con la promulgación del Plan de Iguala, encaminado a sellar un pacto independentista entre realistas e insurgentes y de cuya unión surgió aquella.

En ese marco de conmemoraciones, me aboco a destacar lo referido al pabellón nacional tricolor. A la bandera mexicana –verde (veronés, profundo, opaco) blanco y rojo– con el escudo nacional evocador de la leyenda mexica de la fundación de su capital como la ilustra el Códice Mendocino, que ahora está compuesto del águila real (quebrantahuesos) devorando una serpiente posada sobre un nopal y contorneada por guirnaldas de encino y laurel que es tan reconocible y de uso obligado; tarde se nos hace para enarbolarla en toda ocasión. Se distingue de la italiana siendo parecidas mas no idénticas y ambas inspiradas en la colocación de franjas verticales como lo hizo la francesa revolucionaria. Existe un extraño y poco sabido antecedente de la actual en la llamada Bandera Siera, en franjas verticales utilizando verde, blanco y rojo –los colores patrios– inspirada en una curiosísima ave denominada cuautotol (trogón mexicano) que luce tales tonalidades en su plumaje y con un escudo al centro compuesto por un carcaj y flechas, documentada en Zongolica, Veracruz entre los años 1811 y 1812. Así que es anterior al aporte de Iturbide.

En consecuencia, esa referencia es anterior a la insignia del Regimiento de la Línea Provincial de Puebla que pudo inspirar la tricolor definitiva y que fue la que cobró fama en los últimos días de la Guerra de Independencia contra España (1810-21), en franjas diagonales –blanco, verde y rojo– que portara una corona al centro delineada por un óvalo o círculo, para luego ser retirada y dejarla con las franjas y estrellas de ocho picos confeccionada por el sastre José Magdaleno Ocampo (ya se sabe, leyendas salpimentadas, como la de Betsy Ross en Estados Unidos). Con ella las tropas del Ejército Trigarante entraron en la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821 y el día 28 se signó el Acta de Independencia del Imperio Mexicano. Aquel lábaro fue modificado por el futuro emperador Agustín de Iturbide el 2 de noviembre de 1821 reasignando los colores en franjas verticales –verde, blanco y rojo– añadiendo un águila coronada y marcando así el nacimiento monárquico del nuevo país y consagrando su presencia en la bandera mexicana, prevaleciendo por dos centurias con sus diversas modificaciones resignificando sus colores de cuando en cuando. Después de caer el Imperio, el 14 abril de 1823 el Congreso retiró su orlada arandela a ese alado, cuya versión más moderna data de 1967, siendo oficial desde 1969, sabedores de que al desusarse un ejemplar ha de incinerarse.

Es ocasión oportuna el denunciar la usurpación majadera del PRI apropiándose de los colores patrios para facilitar sus triunfos. La desvergüenza, el robo que hace no impide que siendo expertos en maromas y veleidades, mal justifiquen los priistas con gran torpeza que no hay tal. Hay la usurpación y ojalá que un día cese ese abusivo proceder.

Pues este bicentenario lo ha marcado el presidente López Obrador acompañado del mandatario argentino Alberto Fernández, invitado ex profeso a estas conmemoraciones y agasajado notablemente. Vacunas y pactos bilaterales están detrás del convite, desde luego, y tal acto forma parte de la celebración del otro bicentenario exaltando la consumación del proceso independentista, que tendrá verificativo en el otoño de 2021.

La rememoración del origen de la enseña nacional no minimiza el descorazonador, acaso grosero, hecho de que se anuncie por enésima vez que se pusieron a la venta en la prestigiada casa de subastas Christie’s de París, algunas piezas precolombinas mexicanas, cuyos tenedores originales difícilmente pueden probar cómo se hicieron de ellas y mucho menos podrían probar su legal salida de México quienes se las extendieron a unos y otros, sea cual sea la época en que hubiera sucedido la sustracción. La casa vendedora fue comportándose como un simple matarife de mercadillo. Para desprestigio de ella misma. Otra vez. Incluso, el gobierno mexicano le hizo ver la falsedad e impostura de algunas de las millonarias piezas ofrecidas. Y ni por esas. Qué falta, qué carencia de rigor en recibir piezas precolombinas para venderlas. Y desoyeron los reclamos de la embajada mexicana en Francia.

Se repite la historia una y otra vez porque desde luego, el saqueo del patrimonio artístico mexicano ha sido y sigue sucediendo con objetos prehispánicos como desde hace siglos y lo mismo en una desvergonzada y criminal operación hormiga (o sea, sustrayendo cada pieza de una en una) o como sucede también con el arte religioso virreinal. Bienes invaluables que luego reaparecen en casas de subastas reconocidísimas situadas en Nueva York o París, revistiendo a cada objeto de un halo de sofisticación y asombro, aunque muchos los consideramos objetos robados. ¿Qué le vamos a hacer? Uno se pregunta si de verdad las casas subastadoras tranquilamente admiten los objetos sin ir a más conformándose con lo mostrado por los oferentes del bien sin acreditar la supuesta legal tenencia u origen de las piezas y sin indagar más, cual si desconocieran que existe el tráfico de arte, el mercado negro, tanto más. ¿No sospecharán de que podría ser, y lo dejo en supuesto, que las utilizaran a ellas para blanquear lo que de otra manera difícilmente llegaría a sus manos? Abona a manchar su nombre y a sembrar la duda de su proceder como subastadoras. Y también ofende en este caso concreto, nuevamente la escurridiza y pasiva postura del gobierno francés.

Rinconete: recuerdo someramente la noche la que en México se detallaba lo sabido del 23F. A los 9 años ya miraba informativos y esos atisbos advertían de la gravedad del significado de aquellos acontecimientos en España. A la vuelta de los años revisando algunos documentales, sorprende que lo atestiguaran tantos protagonistas vigentes de la clase política española de los últimos 40 años, como integrantes de las Cortes aquellas. Una vigencia a prueba de todo, después de todo, siendo testimonios que gozan de gran valía.

Más claro tengo el pleitazo sin precedentes entre Australia y Facebook. La red ha bloqueado a los medios de información australianos, cuyas notas no pueden compartirse ni por sí ni por terceros en FB, mientras el parlamento proseguía hasta aprobar una ley que dispone que FB pague a tales medios el uso de su contenido. En realidad lo sube la gente y los medios abren sus páginas en FB. Con todo junto con Google, los australianos les han sacado una serie de ventajas a tales, que deberán someterse a lo acordado, mediante una negociación ruda que no sé si es de ganar-ganar. Ya veremos.

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