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DESDE ULTRAMAR

Entre Marte, el Papa, el Barçagate y más

jueves 11 de marzo de 2021, 20:46h

Para empezar diré que en las últimas semanas nos han asombrado noticias provenientes del espacio exterior. Las imágenes desde Marte enviadas por naves chinas y estadounidenses, con los primeros posándose en la Luna y los Emiratos Árabes Unidos incorporándose a la exploración espacial; junto con sonidos a manera de señales detectados en la Tierra que inquietan por su origen extraterrestre dudando de nuestra soledad intergaláctica; aunados a los fenómenos astronómicos tales como la conjunción de Mercurio, Júpiter y Saturno, todo nos recuerda que hay mucho más fuera de nuestro convulso y estropeado entorno planetario. Nos maravillan y nos despiertan nuevos bríos con la mirada fija en el firmamento, derivados de los indómitos deseos de la Humanidad de proseguir sus bravías exploraciones en búsqueda de elementos que contribuyan a nuestra existencia y subsistencia. No se nos escapa que se anda rastreando agua y condiciones atmosféricas favorables para, en un futuro, colarnos a otros planetas, planetiodes, exoplanetas y asteroides. Al tiempo. Ya se ha quedado atrás probar transportes y se piensa en instalar bases permanentes.

Eso sí: a ver si no nos sucede que hagamos realidad eso de que quien busca, encuentra. Y nos coman los alienígenas. Solo eso nos faltaba por andarles diciendo nuestra ubicación precisa. Nosotros mandando cacharros contándoles con pelos y señales de nos y desconocemos sus intenciones al contactarnos. A ver ellos cómo se lo toman.

Mientras soñamos con ese porvenir tan prometedor de tecnología avanzadísima que sí cristaliza utopías, quimeras y simples fantasías del siglo XX a inicios del XXI, delineando una Humanidad sideral, asuntos apremiantes reclaman nuestra imbatible atención. Y no necesariamente el culebrón desatado por Harry –ya no sé si es o no príncipe y duque– y la mujer, que se han despachado acusando a la familia real británica de tóxica y racista sin precisar exactamente quién. No, hay cosas peores.

El 8 de marzo en México nos recuerda la cifra de 10 mujeres muertas cada día. Ergo, no es la valla colocada frente a Palacio Nacional para proteger sus virreinales piedras, lo importante. Una valla convertida en memorial por unas mujeres y derribada por otras con soplete y demás. Si la fecha no redunda en eliminar la violencia contra la mujer, sirve de muy poco. Violencia de ida y vuelta: un grupúsculo activista sostiene: hombres, no nos importa su opinión ni su apoyo. Va, pues a otra cosa.

Mientras el Papa efectuaba su histórica visita a Iraq, una tan deseada por San Juan Pablo II y que no pudo ser antes, clamando por el diálogo y la tolerancia justo donde ISIS amenazó con degollarlo y tomar Roma, tal contrastaba con la impunidad de los secuestros de Boko Haram en Nigeria y la usurpación de Marruecos sobre el Sahara occidental –avalada por Trump– donde el Frente Polisario le da caña irrefrenable cumpliendo 45 años de lucha. Los saharauis no se rinden con su indeclinable e innegociable derecho a sostener su república libre, pese a súbditos marroquíes muy activos en redes sociales minimizando su heroica e incombustible resistencia.

El oportuno bombardeo a objetivos proiraníes en Siria diez días después de las maniobras navales conjuntas entre Rusia, China e Irán, volviendo así Estados Unidos a las andadas –pasando del “América primero” al “América está de regreso”– no hacen parecer bueno a Trump –­no tengamos tan flaca memoria– sino que invita a reflexionarlo atendiendo al jaloneo con Rusia y China apoyando a Teherán, en tanto Washington respalda a Bagdad. El ajedrez incluye la suspensión de suministro de armas a Arabia Saudita –con su príncipe heredero manchado con la sangre de Khashoggi– que aplacaría el conflicto generado por facciosos en Yemen, sitio tan estratégico para dominar la navegación de tres continentes. Qué oportuno ataque tan cerca de aquellos parajes clave. Sume un varapalo yanqui a otros países de la región luego de suspender acuerdos similares a cambio de enjaretarles Trump el reconocimiento a Israel. Sépase que se mueven piezas en la región y eso es importante porque cada vez que eso sucede hay problemas severos que afectan su precaria paz.

Otra cara es la puesta por Biden a México. En una reunión virtual con el presidente López Obrador, repleta de espacios comunes de buena vecindad y el silencio ante la propuesta mexicana de compartir vacunas, pues la buena vecindad tiene límites, el yanqui ofrece trato de iguales enmarcándolo con una política migratoria paradójica que desmantela campamentos o levanta la gabela a Guatemala y El Salvador para ya no ser tercer país seguro, empero sin propuesta clara de fondo a cambio ni tratados migratorios o una seria legalización de indocumentados. Una fuerza de trabajo que su país sigue requiriendo. De todas formas está enviando el mensaje de luz verde a nuevas caravanas que atraviesen México –que no es su objetivo a alcanzar– y sin saber cómo gestionará las deportaciones y pagadas por cuál país. Luego entonces, es muy temprano para calificar a Biden de buen samaritano y paternal acogedor de migrantes.

Mas, se anticipa tormenta. La subsecretaria interina de la Oficina de Asuntos hemisféricos de EE.UU., Julie J. Chung, ha cuestionado el proyecto vuelto ley que limita inversiones extranjeras en energías limpias –una que cambia la herencia del PRI que dejó términos desfavorables a México en la materia– avizorándose un choque con ese país y con España, ya que hay empresas españolas involucradas en contratos y promesas de contratos millonarios que es posible que ya no se verificarán.

Dramas no supuestos, sino reales nos los plantea el golpe de Estado en Myanmar. Ha sido muy sintomático que su embajador en Naciones Unidas haciendo el signo de juntar tres dedos, pidiera auxilio para su país, en contravención a lo que dictara el gobierno que ya no representa, pues fue depuesto. El galimatías de Myanmar es de una confusión total. Ya no se sabe quién es el bueno. Cada cual más terrible que el resto. Y todos señalados por sus antecedentes. Loa acaecido es una bola de nieve creciente que suma cada semana a represaliados y los muertos. Países cercanos parecen indiferentes o imposibilitados para atender el drama buscando salidas. Todo indica que no intervendrán, que nos quedaremos con las ganas.

Tal y como me quedé con las ganas de que ganara el premio Goya a la mejor película iberoamericana la cinta mexicana “Ya no estoy aquí” de Fernando Frías. Auguraban que se apuntaría el Oscar si ganaba el galardón. Pues no lo ganó. La gala, estupenda, algo similar a la correspondiente de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas –sana distancia, virtual y tal– e insuperable con ese despliegue de luminarias –de Almodóvar a Banderas pasando por Marisa Paredes y cía.– me ha dejado un buen sabor de boca. Rozalén al ganar ha compartido su premio también con México y con la mundialmente conocida banda Sonora Santanera. Es de bien nacidos….

Cierro con el enjuague que se traen en el equipo Barcelona, que para mi gusto lo desprestigia, expresándolo desde la muy comodísima posición de ni ser forofo de ese conjunto –ni del Real Madrid– y hacerlo desde ultramar. Que lo mío se mueve por razones de residencia entre el decano Recre y por afinidad con la Real Sociedad de San Sebastián. Así que más objetivo no puedo serlo. Se están cargando el buen nombre del Barça. Si me atengo al guión del Barçagate ¿para qué buscaban desprestigiar a Messi o a Piqué? No les han parado los pies en forma alguna. Ya le expresé meses atrás que son cartuchos quemados y se les ha sostenido demasiado tiempo, pues jalan dinero al Club. Pero la edad no engaña. Por delante quedarán bajo rendimiento y lastimaduras. A mi juicio, el Barcelona ya está viviendo del cuento de una generación dorada que fue sensacional, pero ya fue. Fue. La avaricia rompe el saco. Prolongar su estadía es prologar su agonía deportiva. No retirarse a tiempo ha generado el Barçagate, ese sucio proceder buscándoles desprestigio de otra manera, porque no lo consiguen consolidar la mamonería y la chulería de los aludidos y en cambio, solo ha propiciado que las autoridades detuvieran a altos funcionarios del equipo culé y que manchara su nombre por tales facinerosos, sin merecerlo. Qué fea manera de enlodarlo. Si me dice usted que una cosa es la cancha y otra los dueños y directivos, no se lo creo. Es un todo y para eso es equipo, uno que no me deja boquiabierto. Y para serle franco, ninguno.

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