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TRIBUNA

Un empresario que tiende puentes

sábado 13 de marzo de 2021, 19:43h

El término ‘egregio’, hoy en desuso, me resulta hermoso. Parece ser que fue Juan de Mena (el autor de El Laberinto de la Fortuna) quien primero lo empleó por escrito, allá por 1438; según leo en el Diccionario crítico etimológico, de J. Corominas y J. A. Pascual.

‘Egregio’, que significa insigne o ilustre, procede de la composición del prefijo ex- y del sustantivo grex, grexis (rebaño). Sería, por tanto, quien está fuera de rebaño o por encima de él; alguien que no se aborrega y que tiene valor; alguien, pues, que merece ser referente para alcanzar lo mejor que nos sea posible.

Tener un ancestro ilustre ofrece esplendor, sin duda, pero también incomodidad. No es agradable sentirse obligado a estar a la misma altura de un familiar insigne; una presión con la que con frecuencia se tiene las de perder. Cada cual debe encontrar su lugar, su horma personal. Y hacer su vida, al margen del dictado de la tribu. Y qué decir cuando te unen lazos de sangre con alguien depravado. ¿Estás condenado a seguir sus pasos, estás unido a sus culpas?

Recuerdo que el mismo día que murió Franco entré en una librería y compré dos libros de la colección Austral que no tenía. Uno era ‘A qué llamamos España’, de Laín Entralgo, y el otro era ‘Ensayos liberales’, de Gregorio Marañón; éste me entusiasmó y lo leí de corrido.

Ahora, su nieto que lleva el mismo nombre y apellido ha escrito ‘Memorias de luz y niebla’ (Galaxia Gutenberg). Gregorio Marañón Bertrán de Lis ha sabido encontrar su lugar en la vida. Su apellido es un ingrediente de su personalidad, pero ésta no se reduce a él o a pretender una imposible réplica. Consciente de su condición de heredero, pero sin obsesionarse con serlo, supo hacerse un hombre culto y aprovechó como referencia el molde de su abuelo paterno. Marañón Bertrán de Lis alude con humor a que debe de ser de los pocos madrileños con sus cuatro abuelos nacidos en Madrid, aunque de orígenes cántabro, gaditano, valenciano y asturiano. Sus coordenadas temporales las describe con una fórmula: “El futuro es mi tiempo; el presente, fugacidad; y el pasado, un espejismo de luz y niebla”.

El Derecho es el punto de arranque de su formación académica que derivó en el mundo de la empresa y en un potente fomento de la cultura. Fue director general del Banco Urquijo y ha participado de forma muy activa en diversos patronatos y consejos de Administración. En esa lista inacabable, citaré que es académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Desde muy joven estuvo relacionado con personas que adquirieron un destacado relieve e influjo. Mencionaré tres ejemplos distintos: Antonio Escohotado, Gregorio Peces-Barba y Óscar Alzaga; de quien, por cierto, el ministro de Justicia en 1969, Antonio de Oriol y Urquijo le dijo a Marañón que se trataba de un ‘prochino revolucionario’. Ahora, ante lo inaudito, es buena hora para sonreír o soltar una carcajada.

La densidad de sus amistades y relaciones es impresionante, entre ellas manifiesta particular devoción por Juan Lladó, Jesús Polanco, Plácido Arango y Shlomo Ben Ami. Hoy día, Marañón Bertrán de Lis preside la Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón, formada en 2013 con la fusión de la ‘Ortega y Gasset’ y la ‘Marañón’, constituidas, respectivamente, en 1978 y en 1988.

En particular, me ha interesado el capítulo dedicado a política y políticos. Él entiende que aquella “nos concierne a todos los ciudadanos y no debemos darle la espalda”. Y confiesa haber sido tentado para participar en ella en primera línea. No se ha arrepentido de haber dicho que no, y declara que no ha dejado de hacer política desde la sociedad civil. En 1979, UCD le propuso ir en su lista al Senado. En 1993, se le propuso encabezar la lista del PSOE al Congreso, por Toledo. Y en 2009 ZP le ofreció la cartera de Ministro de Cultura. Siempre en una línea de continuidad de la perspectiva liberal: dispuesto a entenderse con quien piense de otro modo que él y coherente con el mandato de que los medios justifican el fin y no al revés. Hoy celebra que Cs, “bajo el nuevo liderazgo de Inés Arrimadas”, haya recuperado la vocación de centro. “Es, además, lo que nuestro país necesita”, apostilla. Habrá que ver si se puede enderezar su rumbo y no quede, al final, fundido bajo la etiqueta en que lo dejó Rivera, al querer convertirlo en otro PP.

Haciendo cuentas sobre sus trayectorias personales y públicas, Marañón confiesa que su vida “es un permanente descubrimiento de caminos inesperados”. Declara que su solidaridad con quienes carecen de lo más elemental en nuestras ciudades, y esto exige “trascender el sentimiento y pasar a la acción”. Que los buenos propósitos de hagan realidad es lo que da consistencia al tender puentes alrededor.

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