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AL PASO

Acotaciones constitucionales a la crisis

Juan José Solozábal
martes 16 de marzo de 2021, 20:18h

Aunque lo deseara de otra forma, no soy capaz de afrontar la columna quincenal si no es apuntando algunas ideas sueltas, a modo de brochazos, de una situación esquiva y un tanto caótica:

1- Registro, en primer lugar, una tendencia a la hipérbole, esto es, la exageración y la teatralidad que me disgustan: la presidenta de la Comunidad de Madrid llama a la participación ante un dilema tremendo: socialismo o libertad; y desde la oposición se la replica acusándola de trumpismo. Es, por lo visto, mucho pedir la vuelta al pragmatismo y la moderación, evitando la polarización que se busca propiciar además con la presencia en las elecciones autonómicas de Pablo Iglesias. También en política han de cuidarse las buenas formas, que, en negativo, impiden insultar, pero que, en positivo, demandan argumentar con sensatez y equilibrio. Ni hay riesgo de socialismo, desde las posiciones de un partido socialdemócrata que se mueve en los parámetros del estado social europeo, ni es verosímil encuadrar a la Sra. Ayuso en la deriva autoritaria e iliberal de Trump. Seguramente la capacidad de protagonismo de Iglesias, de otra parte, sea más reducida de lo que se presume, si los sondeos demoscópicos sirven de algo.

2- Es de lamentar la consolidación de la burbuja política, como mundo aparte, ensimismado y un tanto alucinado (al decir de Juan José Laborda), que transcurre en paralelo del plano de la realidad de las cosas en el que nos movemos los demás. Parece que cuesta aceptar que la pandemia requiere de estabilidad institucional, exigiendo como es el caso todos los esfuerzos de la comunidad. Esto no lo vio así el Partido Popular que creyó que la crisis sanitaria debería desgastar o derrocar al gobierno de Sánchez; ni el Gobierno de la nación que ha pensado que el tiempo de la pandemia podía ser hábil para ensanchar su base política. Obviamente no estoy abogando por gobiernos sin oposición durante la pandemia; pero sí una disposición para el acuerdo en políticas de Estado, como es la que se refiere al tratamiento de la crisis sanitaria, y un compromiso a favor de la estabilidad institucional en el Estado y las Comunidades Autónomas. No tiene sentido una convocatoria electoral en los tiempos actuales, inducida por razones partidistas; pero tampoco lo tiene apoyar una moción de censura en un parlamento regional, que era muy difícil no entender como primer paso de un asedio al objetivo del gobierno de la Comunidad de Madrid.

3- La crisis actual ha mostrado aspectos del Estado Autonómico que merecen una reflexión. El Estado autonómico supone reconocer un espacio de actuación política de tipo territorial: es una oportunidad para el autogobierno de nuevos sujetos en la escena pública, la España de las provincias, de que hablaba Ortega, las regiones y nacionalidades constitucionales. Pero estos nuevos actores no agotan su protagonismo en su ámbito respectivo sino que influyen en el sistema político total o nacional, en el que entonces se juega en dos tableros, el nacional y el autonómico, que no están separados sino en interrelación. Tal interrelación tiene aspectos positivos: el escenario local sirve de ensayo y anticipación en el plano nacional. Además la descentralización opera como verdadera división del poder vertical, esto es, como nuevo factor de limitación y control. El Gobierno responde frente a su oposición parlamentaria nacional y, a la vez, a la vista de la alternativa de los gobiernos regionales de diferente signo político.

Pero, como acaba de mostrar la crisis actual, la forma política dual que disfrutamos tiene su dimensión negativa, de modo que la estabilidad del conjunto puede resentirse de las dificultades que sufra no ya solo en su centro o Parlamento nacional sino en cualesquiera de los sistemas parlamentarios autonómicos. Como también hemos visto el riesgo del centrifuguismo se estimula si las terminales de los partidos nacionales en el nivel autonómico no están en una situación de sintonía o control con las direcciones nacionales, como ha sido el caso de Ciudadanos, parte de cuyos diputados autonómicos no se han atenido a las instrucciones marcadas por la dirección naranja, y han incurrido en un censurable transfuguismo.

3- Por tanto, en un contexto más bien crítico, pueden encuadrarse sin dificultades especiales las maniobras que acabamos de presenciar, sin insistir especialmente en su gravedad o, mucho menos, ilicitud constitucional. Suerte además que nuestro ordenamiento haya permitido la intervención al quite de los Tribunales que han resuelto en términos muy favorables, en punto a la rapidez y el acierto, el embrollo que había producido la coincidencia de la disolución de la asamblea autonómica y la convocatoria electoral consiguiente por parte de la Presidenta de la Comunidad de Madrid; y la presentación de dos mociones de censura por sendos grupos parlamentarios, que habría impedido que se llevase a efecto la disolución y convocatoria electoral. El Tribunal Superior de Madrid, al oponerse a las medidas cautelarísimas solicitadas por la Asamblea, aunque sin prejuzgar el fondo del litigio, ha establecido, en primer lugar, la prioridad temporal del decreto de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, que disolvió cuando no estaba en trámite moción de censura alguna; y, en segundo lugar, su negativa a reconocer eficacia interruptiva a la presentación de las mociones de censura, en el periodo en que todavía no se había publicado el decreto de la Presidencia, pues otra cosa impediría de hecho que la Presidenta del gobierno pudiese disolver la asamblea, quebrando así el equilibrio consustancial propio de la forma política parlamentaria. Irreprochable argumentación que inexplicablemente no se les ocurrió a los letrados de la Cámara, ni pudiesen anticipar tampoco los grupos políticos que confiaban en que prosperasen sus pretensiones. Apuntemos, con todo, que sensatamente, con la publicación del decreto de la Presidenta se suspendieron las sesiones de la Asamblea, y que los firmantes de las mociones de censura se aprestan sin mayor dilación a prepararse para las nuevas elecciones.

Juan José Solozábal

Catedrático

Juan José Solozabal es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Madrid.

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