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DESDE ULTRAMAR

Cumbre del clima: intríngulis y busilis

jueves 29 de abril de 2021, 20:34h

Dos magníficos vocablos enseñorean esta entrega para aludir sin tapujos ni remilgos a la cuestión climática. Una materia que hay que abordarla sin imposturas ecologistas ni protagonismos facetos que solo difunden el asunto adornándolo con falsos pudores y posicionamientos tan políticamente correctos, como efímeros y huecos. Gretas incluidas.

Así, el tema hay que atenderlo sin florituras. Y a ello se pusieron los participantes de la reciente Cumbre del clima compareciendo de manera virtual –forma tan etérea como las propuestas que allí se expresaron– en la reunión de la semana anterior, que ha servido para oír engolados discursos, promesas al aire, ningún mea culpa y de paso, en el muy particular mexicano, para centrarse los opositores nuevamente en paparruchas repetidas sin ton ni son acerca de la comparecencia de presidente López Obrador. Merecen atenderse por estrellarse contra la pared.

Vamos por partes. La enésima cumbre tratando el cambio climático se efectuó con un tono de alarma superlativa que no debe sernos indiferente. Estamos en un punto de inflexión ha advertido el conspicuo secretario general de las Naciones Unidas, el portugués Guterres, definiendo el problema como pretender “un planeta verde que está en alerta roja”. El recién publicado informe desde Naciones Unidas alusivo al tema, no muestra buenos datos y anota a que no pueden postergarse decisiones. Claro que….a grandes problemas, grandes anuncios y eso hizo más de un líder mundial, quien cual si fuera subasta en pública almoneda vociferaba ofrecimientos calmaconciencias que edulcoraran los oídos del mundo más que actuar en consecuencia, no explicando cómo conseguirán las apabullantes metas anunciadas de reducción de emisiones contaminantes. Usted escoja: ¿2030? ¿2050? Ya podemos dormir tranquilos. Que sí, que yo quiero verdor, no lo dude.

Es lo que tienen estas cumbres: China puede ser la principal emisora de CO2, pero no alcanza a las cantidades emitidas por EE.UU. desde siempre. La BBC advertía que aunque suene comprometida la propuesta reduccionista de Biden, está atada a los vaivenes de la política yanqui. Y es correcto. Biden puede decir misa, en 4 años ya estaremos viendo qué dice quien lo suceda. Reducir contaminantes significa hoy renunciar a estándares de vida. Y eso siempre ha sido el coco de los políticos yanquis. Nadie quiere mojarse y se opone su sociedad al no contar con sucedáneos. Una ecuación lógica que se lleva al planeta por delante, como lo ha hecho. No hay ni cómo adornarla y es capitalismo puro. Y si hay duda, que baje Dios y lo vea. Y sucede bajo un marco neoliberal privatizador de recursos naturales que debilita acciones y propuestas de los gobiernos. Cosas del Consenso de Washington que no es mejor que el Foro de Sao Paulo, dicho sea para que nadie adorne al primero poniéndose de hinojos cual encandilado.

A finales de 2019 y con motivo de la cumbre similar efectuada en Madrid, la mexicana Patricia Espinosa Cantellano –exministra de Relaciones Exteriores y exembajadora en Alemania– a la sazón secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático –llamada por Guterres para ser parte de su equipo– ya había advertido de los enormes riesgos de no implementar medidas tendentes a aminorar el impacto ambiental que incide en el cambio climático. Rebuscando sus declaraciones, dos llaman la atención: una, la expresó a Vogue –mira tú por dónde – por existir un compromiso por impulsar moda ecológica: “Tenemos que fijarnos en todas las decisiones y acciones de nuestra vida cotidiana y pensar en qué impacto tienen para el medio ambiente y el cambio climático. Reflexiona sobre tu rutina diaria.” La otra durante esta reciente Cumbre: “La emergencia del cambio climático en el mundo es un peligro claro, presente y creciente para todos los habitantes de este planeta. No reconoce fronteras y, aunque los países puedan verse afectados de forma diferente, ninguno es inmune”, tal recoge la página institucional del organismo que preside.

En esa tesitura, el jefe de Estado mexicano tomó la palabra en su turno y mencionó la idea de reforestar Centroamérica y el sureste de México para retener migrantes en tan loable labor y a EE.UU. pidió financiar ese plan dirigido a robustecer esa región –esquilmada por las empresas estadounidenses– frenando la migración, pues se supone que generaría riqueza a quedarse, esta vez sí, en la zona que históricamente ha sido saqueada de forma sistemática, dígase también. Para sus insufribles opositores, el señor López Obrador acudió solo a hablar de migración en una cumbre climática. Falso. No lo vieron –no pueden ni en pintura– sino que repitieron lo que las redes sociales difundieron desde participantes opositores. Craso error tragarse tales bulos. La verdad es otra: López hizo varias propuestas y anuncios. La propuesta aludida era criticable por muchas razones evidentes y lo es, pero eso implica pensarle y eso no se le da a muchos de sus oponentes. Lástima. No les haré su trabajo. Prosigo. El pitorreo al presidente mexicano eclipsó el programa de Ciudad de México para reducir en un 10 % las emisiones contaminantes a 2024 presentado por su jefa de gobierno, Claudia Scheinbaum, sumado ahí a políticas de movilidad sostenidas desde hace 15 años.

La secretaria de energía de los Estados Unidos, Jennifer Granholm, ha dicho que apostar por energías limpias es el reto y lo que toca. Claro, tales se consiguen con tecnología y volvemos así al cuento de nunca acabar: la tecnología la tienen los de siempre. El rezago se evidencia y los desafíos para los no tenedores, igual, que han apostado su desarrollo por décadas a explotar y malbaratar sus recursos naturales para sufragarlo y ahora se enteran de que no, que lo de hoy son las energías limpias promovidas por los mismos que les mal pagaron sus activos ahora metidos de ecologistas. Todo un tema resulta eso de las energías limpias con contratos sucios, como ha sucedido en México. Les platico el asunto. México apostó al petróleo, lo despilfarró y sobreexplotó y está en números rojos la petrolera –saqueada sobre todo por el PRI, sobre todo aunque no únicamente, pues el PAN tiene su parte en ello– y al partido Morena le toca apechugar. El intríngulis está servido: ¿cómo conseguir explotación de energías limpias en México prescindiendo del petróleo detonador de crecimiento nacional, sin la voracidad estranguladora de la inversión extrajera en el emergente ramo de energías limpias? México necesita de tales modalidades energéticas pero, y lo subrayo, en condiciones favorables, máxime tratándose de la explotación de sus recursos, faltaba más, que tendrá derecho a buscar las mejores condiciones para sí, después de todo; y por ser un mercado millonario, además, y anteponiéndole la expresión ‘soberanía energética’, como la defienden para sí mismos EE.UU. o la UE, por citar un par de ejemplos. Así que sobra escandalizarse o espetar que eso de ‘soberanía energética’ es algo pasado de moda. No lo es. No ha pasado y para nadie, a menos que aplique la ley del embudo.

La política del actual gobierno mexicano frena acertadamente la saqueadora reforma energética del PRI y Peña Nieto. Otra vez nos topamos con el PRI ladrón. Replantea. Implica renegociar términos de concesiones petroleras, eólicas, de energía solar y modificar leyes que impidan el entreguismo escandaloso priista. Sí, anticipa choques directos con los inversionistas extranjeros. Incluidos los españoles. No implica apostar solo por combustibles fósiles, sino hacer que el negocio energético también convenga a México y no solo a unos cuantos que se beneficiaron dentro y fuera de políticas equivocadas, ajenas a los intereses de ese país. Ese es el busilis. Sol y viento, sí, también, pero no que sean energías limpias en contratos sucios heredados del PRI. Sencillo de entender, difícil de afrontar. ¿Traerá problemas el asunto? es muy probable. Ya se lo contaré.

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