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PARRICIDIO

Crimen de Godella: "Me dijo que los había matado y que los podía hacer renacer"

Crimen de Godella: 'Me dijo que los había matado y que los podía hacer renacer'
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(Foto: Efe)
Efe
martes 01 de junio de 2021, 09:11h

El padre de los niños que fueron asesinados en Godella en marzo de 2019 ha negado este lunes en la primera sesión del juicio por estos hechos haber tenido ninguna responsabilidad en el crimen, ni desde el punto de vista material ni como inductor, como sostiene el fiscal.

El juicio, que se celebra por el procedimiento del jurado, ha comenzado con más de cuatro horas de retraso por la meticulosidad de las partes en la selección del jurado, y se ha prolongado hasta cerca de las 20.30 horas.

Los dos acusados, Gabriel y María, se enfrentan a una condena por asesinato. El fiscal pide 25 años de prisión por cada uno de estos crímenes, con un máximo de 40 años de encarcelamiento para el padre y de internamiento en un centro psiquiátrico para la madre, por padecer esquizofrenia y tener alteradas las facultades que harían posible su imputación.

Las defensas de ambos padres piden la libre absolución y sostienen que sus clientes no fueron responsables de las muertes a golpes de los niños (un varón de tres años y medio y una niña de cinco meses), si bien la defensa de la madre admite que su clienta enterró los cuerpos.

A preguntas del fiscal, durante las cuales la madre ha preferido ausentarse de la sala de vistas, Gabriel ha indicado que "unos días antes" del crimen llevó a María al psiquiatra a Godella, junto con la abuela materna, "porque la vi desvariar mucho". "Me decía que escuchaba voces que le decían que tenía que matar a los niños, por eso la llevé al psiquiatra", ha asegurado

Sobre la noche en la que se produjo el crimen, ha dicho que se fue a dormir sobre las 22 horas con el niño a la cama, que fumó "uno o dos porros" antes, y que ella se fue con la niña -un bebé de cinco meses- a un sofá.

"Las noches anteriores no había dormido bien porque María estaba muy nerviosa y como enfadada. Me desperté por la mañana, cuando todavía no era de día, porque María se me estaba subiendo encima obligándome a tener relaciones. Estaba desnuda y fría, con el pelo húmedo, no era agradable. Vi que los niños no estaban, la empujé y fui a ver dónde estaban", ha relatado. "Ella me decía que estuviese tranquilo, que estaban en un sitio seguro, me llevó por varios caminos, hacia el cementerio de Rocafort, me decía que estaban en un sitio, luego en otro, tras unos arbustos... íbamos corriendo, yo en pijama y ella desnuda", ha añadido.

"Hubo un momento en que me dijo que no pasaba nada, que los había matado pero que los podía hacer renacer, que teníamos que hacer el amor antes de que saliese el sol, luego me dijo que los niños estaban en un aljibe y al asomarme intentó tirarme dentro, lo esquivé, pero luego saltó ella y tuve que sacarla. Después se encerró en casa y yo seguí buscando por el jardín, vi sangre en las escaleras de la piscina", ha declarado entre sollozos el padre de los menores asesinados.

Posteriormente, ha relatado que recuerda que llegaron muchas patrullas de Policía Local y Guardia Civil, que fue esposado y tirado al suelo. Al ser preguntado expresamente, Gabriel ha negado que actuase de común acuerdo con su mujer y que hubiesen acordado ambos ningún tipo de ritual con sus hijos

Antes del inicio de la declaración de los procesados, la abogada de la madre, Luisa Ramón, ha propuesto incorporar a la causa unas cartas que Gabriel escribió a su defendida desde prisión una semana y media después del crimen (obran otras ya en la causa en sentido inverso) en las que, según esta letrada, se puede observar cómo el acusado "habla como si nada hubiese ocurrido". Igualmente, ha pedido la testifical de dos personas que podrán acreditar, según ha asegurado, que Gabriel tenía un carácter irascible y que maltrataba a su hijo mayor.

El perfil del padre según la Fiscalía

El fiscal del juicio con jurado popular ha explicado, por su parte, que es el juicio más "brutal" al que ha asistido, ya que considera que "no hay nada más brutal que el asesinato de dos niños a manos de sus padres".

"Gabriel (padre) inculcó a María (madre) la creencia de que la única forma de proteger a sus hijos frente a la persecución de una supuesta secta era darles un baño purificador y enviarlos al más allá", ha indicado el fiscal, que considera a ambos autores materiales del crimen. "Haciendo y dejando hacer el uno al otro, primero los bañaron, después les propinaron golpes contra el suelo y con objetos contundentes, y posteriormente enterraron a los niños en diferentes puntos de la parcela", ha apuntado.

"Gabriel es una persona manipuladora, tenía comida la cabeza de María, pretendía apartarla de su familia y amigos y llevarla a un retiro espiritual en México para imbuirse de ideas y creencias esotéricas de las que hizo partícipe a todo su entorno. Es una persona camaleónica, capaz de actuar en su propio interés, estudió una especie de artes escénicas y utiliza ese método de manipulación", según el fiscal, que considera a María "una persona altamente influenciable, que amaba a sus hijos por encima de cualquier cosa".

El fiscal ha dibujado un perfil de Gabriel agresivo e incluso "maltratador" con su mujer y sus hijos, y ha asegurado que hay testigos que así lo ratificarán. Posteriormente, el fiscal ha insistido en la idea de que "tiene tanta responsabilidad el que ejecuta el hecho delictivo como el que mete la idea en la cabeza al autor. Ese concepto de inducción lo recoge el Supremo, y es influir psíquicamente en una persona. Nuestro Código Penal castiga a quien se queda de brazos cruzados y establece que el que permite hacer es igual de responsable".

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