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AL PASO

Santos Juliá y Francisco Rubio, revisitados

Juan José Solozábal
martes 22 de junio de 2021, 20:50h

La pandemia ha determinado, como se sabe, que nuestra presencia en determinados acontecimiento académicos o culturales haya disminuido significativamente. En cambio han aumentado las oportunidades de seguir tales actos en streaming o a través de You Tube. Además se han puesto a nuestra disposición materiales de archivo obrantes en algunas instituciones que tienen un potencial informativo realmente impresionante. Así, la Fundación Giménez Abad está empeñada en un propósito de ofrecer por los medios informáticos al uso, esto es, su propia mediateca y el canal citado You Tube, la totalidad de su ingente labor relativa a la vida constitucional y política española: decenas de conferencias, presentaciones de libros, debates por los más prestigiosos académicos, seleccionados sin filtro político alguno. Se trata de una muestra interesantísima sobre lo que la Universidad española ha sido capaz de ofrecer desde los mismos comienzos de la Fundación, establecida en 2002 inmediatamente después del asesinato por ETA del dirigente del Partido Popular y Letrado del Parlamento de Aragón Manuel Giménez Abad.

Husmeando en el fondo de la Fundación he asistido, como quien dice, primero, a una conferencia de Santos Juliá sobre la “Historia del siglo XX”, pronunciada en mayo de 2011. Santos selecciona tres momentos del siglo pasado español que son el golpe de estado de la dictadura, el derrumbe de la Republica en el 36 y la transición a la democracia que culmina en la aprobación de la Constitución de 1978. Lo que el profesor Juliá quiere indicar, luego de reflejar lo significativo de los primeros dos momentos, entendiéndolos sobre todo a partir de los agentes sociales y económicos que los protagonizan, es que frustraron unas posibilidades de desarrollo, en la línea de normalización de la vida española según parámetros europeos, que pudieron perfectamente llevarse a cabo. Esto no sucedió, pero pudo haber ocurrido. La monarquía constitucional española de Alfonso XII pudo haberse reformado en la segunda parte de la Restauración, como quería la nueva sociedad española, especialmente, en sus núcleos urbanos y pretendían los intelectuales, democratizándose. Al revés, en 1923 se entregó a la dictadura y su modelo autoritario de Estado. La República no fue solo un cambio de régimen político, sino la esperanza de una renovación profunda de la sociedad, llámesela si se quiere Revolución, que no pudo lograrse. Pero no estaba en nuestro destino, “escrito en las estrellas” dice Santos Juliá, que el fracaso aconteciese y España se sumiese en la guerra civil. El tercer momento no es una acto, que pueda datarse con exactitud y detalle. Se trata de un proceso, esto es, una serie concatenada de acontecimientos, concluyentes en un final, que si se puede determinar con precisión, y al que se llega tras una confluencia de aportaciones y un acuerdo de voluntades. La base de este proceso es más sólida que la que está detrás de los acontecimientos, aunque estos resalten más que los procesos, y por ello, cabe pensar, según Santos Juliá que sean más fértiles y duraderos. Santos identifica los mundos que están detrás de la transición, los comunistas y católicos que están por la concordia, y el modelo que comparten, a saber, la transformación de Italia, Alemania y Francia tras la segunda guerra mundial, restaurando las democracias respectivas.

El segundo elemento que descubro es un video de Francisco Rubio Llorente de 21 de febrero de 2012 en el que el maestro constitucionalista no da una conferencia sino que interviene como moderador en la presentación de un libro de Angel Garrorena, actuando con Manuel Aragón. El acto ilustra una dimensión de Francisco Rubio, bien notable, que es la de generosidad intelectual, así cuando afirma que le gustaría poder acreditar las palabras de Angel Garrorena que se confesaba discípulo, al lado de Rodrigo Carvajal, suyo. Pero lo que esta pieza muestra es la capacidad de Rubio para actuar en el debate on the corner, o a la contra, y por decirlo así de modo heterodoxo o provocador. Así cuando, corrigiendo a Garrorena o Aragón, niega que sea posible construir una teoría de la Constitución en abstracto, o fuera del contexto del tipo histórico del estado de que se trate, dando por tanto la razón a Heller frente a Jellinek, prefiriendo a la idea ilustrada de la Norma Fundamental, proyección meramente intelectual del racionalismo, el caso de la constitución inglesa como forma política verdaderamente existente en la realidad. La Constitución se basa antes en precedentes institucionales, como las revoluciones o las luchas frente a la opresión, que en construcciones intelectuales, por ejemplo, pactos o vinculaciones de origen religioso. Rubio completa una fina observación de Manuel Aragón que había matizado la pretensión fundante de la Constitución, según Garrorena en la excelente obra que se presenta, Teoría de la Constitución y Sistema de fuentes, abarcando no solo al Estado sino a la propia sociedad. En realidad, viene a decir Rubio, el pacto político de la Constitución puede ser, por lo menos así sucede en las revoluciones de la independencia, a la vez pactum societatis y pactum sujectionis, un momento en el que nace no solo una organización concreta política, o diseño institucional, sino el propio Estado. Hay varias puntualizaciones extraordinarias de Rubio en la actuación en Zaragoza que comento, así cuando pone en duda que la compresión kelseniana de la ordenación de las normas, pueda llevarse a cabo sin implicar una jerarquía material de las mismas, como si fuesen casual o meramente formales las relaciones de supra o subordinación entre ellas. O la denuncia de la desigualdad entre los Estados de la Unión europea, que para nada se asemeja a la equiparación existente entre los Estados de un federación como la americana. Rubio llama la atención sobre la necesidad de que los constitucionalistas, por lo menos en algún momento, desciendan de la nube, por lo alta y poco clara, de la teoría y hagan sitio a la capacidad constituyente de una carta de la autoridad europea oportuna, para mover, prácticamente, de la noche a la mañana los obstáculos, inamovibles parecía, a la reforma constitucional en agosto de 2011. En fin, delicioso el apunte que vincula a la geografía constitucional de la independencia hispanoamericana las decisiones administrativas de las autoridades militares coloniales…

Bueno, háganme caso, y consulten el archivo de la Fundación Giménez Abad. Es mejor que la mejor serie…

Juan José Solozábal

Catedrático

Juan José Solozabal es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Madrid.

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