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TRIBUNA

La huerta de Garzón

Juan José Vijuesca
miércoles 07 de julio de 2021, 20:24h

Primero fue arremeter contra el juego online, la ludopatía y las casas de apuestas y para ello puso en marcha una batería antiaérea que al final quedó en un lanzamiento de simples confetis. Desde entonces el sector ha ganado un 25% más y el número de jugadores un 8% Hablando en euros por resultar más magro el fracaso de Alberto Garzón como ministro de Consumo, así, de ingresar 338 millones se ha pasado a más de 851 millones gracias al plan integral de un responsable con poco salero y menos confianza incluso entre los suyos que le acusan de blandengue. Todo esto a pesar de que el susodicho fue jurar su cargo y poner una pica en Flandes prometiendo raudo acabar con la salud viciada de tantos adictos al juego. A día de hoy su plan no ha servido ni para hacer galas por los pueblos.

Compromisos incumplidos y para mayor reacción alérgica Garzón, según parece, renovó la licencia de una docena de compañías de juego online, la mayoría con base en países con ventajas fiscales, como Irlanda, Malta o Luxemburgo. O sea, la pica se ha convertido en un arpón para cazar anchoas.

Voy a cambiar de temporada, no así de ministro. ¿Recuerdan el semáforo nutricional? En su primera andadura ya tuvo el primer tropiezo con el aceite de oliva virgen extra al catalogarle como producto poco recomendable dentro de la escalera de color que marcaba los alimentos de más a menos saludables. Entre estas y otras lindezas se mueve nuestro flamante ministro de Comercio al que solo le faltaba debutar en las redes sociales con un mensaje en Twitter. Y lo hace como si dominara las metáforas de la tierra en forma de frutas y hortalizas, especie de maestro reencarnado para recordarnos que comenzamos el mes de julio y lo conveniente que resulta el consumir fruta y verdura de temporada. No crean que su labor tuitera se queda corta, el ministro nos sugiere una lista de vegetales apropiados entre los que destacan las acelgas, apio, pepino, tomate, cereza, nectarina o melocotón, entre otros. El señor Garzón también ha señalado que “consumir de temporada ayuda a la economía local, reduce emisiones y el impacto ecológico y además es bueno para tu salud”

Teniendo en cuenta que la cartera del ministro tiene una dotación presupuestaria de 41 millones de euros pagados por todos los españoles es de agradecer que cada mes “cuelgue” en las redes sociales su particular consejo nutricional. Tengo que reconocer que este Gobierno cuida de nuestra salud y gracias a sus desvelos he aprendido a diferenciar un apio de julio de otro de septiembre. Duro ejercicio este de la nutrición, pero si esta es la función del señor ministro habría que exigirle algo más a tono con la época estival, por ejemplo recetas para días de campo y playa o como hacer unos buenos filetes “empanaos” para sorprender a familiares y amigos.

Como sus recomendaciones me importan un rábano, me voy a permitir indicarle una manera de sembrar para luego recoger. En primer lugar se elige algo de temporada alta, por ejemplo del tipo Raphanus sativus, especie de sobra conocida en todo el mundo por el escaso intelecto de sus raíces, aunque rica en propiedades para el desgobierno y la mentira. Es una planta que encuentra su origen en la zona de Eurasia, pero actualmente se da bastante por la zona de la Moncloa.

Para sembrar Raphanus sativus con éxito es importante saber delimitar bien el terreno, es decir, nada de sobrepasar competencias ni pretender aprovecharse del poder que se ostenta por aquello de cultivar en terreno ya abonado por otro, práctica muy de este Gobierno por su afán recaudatorio aprovechando que el español se enfada bastante si un pobre diablo le roba un tomate para comérselo, pero se encoge de hombros indiferente si el que se lleva la huerta entera es alguien que manda. De esta manera y con los mejores cuidados pronto brotarán tallos de la clase baby boomers, del ministro Escrivá con su preocupante nueva vuelta de tuerca al sistema de pensiones o como elegir entre recibir menos pensión y trabajar más, cuando la realidad es que este tipo de hortaliza sabe a mentira, porque no hay dinero para las pensiones públicas y por eso el ministro de la Seguridad Social y Seres Vivos Cotizantes tuvo que desmentir por decir la verdad: “que las pensiones españolas no son sostenibles con el actual sistema piramidal”. Esto lo dijo un jueves y el viernes obligado salió a los medios para desdecirse: “ayer no tuve mi mejor día”

Verán que la huerta del ministro Garzón da muchos más frutos de lo que nos anuncia como dieta sana a tener en cuenta; de manera que si dejamos crecer la cosecha ya verán como nos llevan al huerto. Ahora mismo los tallos de la clase “baby boomers” del ministro Escrivá se está desarrollando a toda prisa, tanto que subirán las cotizaciones “gradualmente” a quien gane más de 49.000 euros para evitar que los jóvenes de hoy soporten el gasto de las pensiones de los mayores. Y uno se pregunta, sin tener mucha idea de sembrar otra cosa que 40 años de cotizaciones a la Seguridad Social: ¿Y qué hay de miles de pensionistas que soportan miserables pensiones de jubilación y además deben mantener a hijos e incluso nietos por falta de trabajo? A lo mejor es que ha comenzado a brotar esa nueva especie llamada gerontofobia cuyas propiedades resultan tóxicas para las arcas del Estado.

En fin, creo que mi abuela también fue ministra. Lo digo porque me obligaba a comer coles de Bruselas diciendo que eran de temporada. Las odio.

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