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FINAL DE LA EUROCOPA

Italia, campeona de Europa por segunda vez tras derrotar a Inglaterra en los penaltis

Italia, campeona de Europa por segunda vez tras derrotar a Inglaterra en los penaltis
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(Foto: Efe)
Javier Nuez
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javiernuezelimparciales/11/6/11/23
domingo 11 de julio de 2021, 23:54h
El conjunto transalpino logró reponerse al tempranero tanto inglés con una segunda parte dominadora.

Italia conquistó este domingo su segunda Eurocopa tras derrotar en la tanda de penaltis a Inglaterra en la final disputada en Wembley.

Golpeó primero Inglaterra con un tempranero gol de Shaw en el minuto 2 que dejó ko a los italianos durante media hora. Los ingleses no aprovecharon la superioridad en ese tramo y dejaron respirar a un Italia que no sólo reaccionó sino que tomó el dominio del partido en una segunda parte en la que empató y estuvo cerca de la remontada.

La octava prórroga del torneo fue dominada por el miedo y los penaltis volvieron a dictar sentencia. Southgate, que dio entrada a Rashford y Sancho en el úlitmo minuto del tiempo extra, vio como fallaron dos lanzamientos clave. Donnarumma emergió para enmendar los errorres de Belotti y Jorginho y se convirtió en el héroe de Italia con una parada que bien valió el segundo título continental de Italia.

Italia e Inglaterra, las selecciones más compactas de la Eurocopa, llegaban a la final de Wembley habiendo mostrado sus mayores debilidades en las semifinales. Una tanda de penaltis y una discutida decisión arbitral propiciaron que fueran ellas, y no España y Dinamarca, las protagonistas de este domingo.

Esas sufridas semifinales sacaron a relucir ciertas carencias que, anotadas por Mancini y Southgate, daban un aire renovado a los posibles planteamientos para el gran partido. De los dos técnicos, el que optó por un cambio de esquema fue el inglés, que con tres centrales y dos carrileros daba entrada a Trippier y entregaba a Mount la media punta. Mancini, por su parte, mantenía las líneas que había marcado hasta ahora.

Y la apuesta de Southgate obtuvo réditos desde el arranque del partido. Una jugada que empezó saliendo por la izquierda con Shaw pasó al lado derecho para Trippier, Kane mediante, concluyendo con un señor gol de Shaw con un tiro cruzado tras recibir el pase medido del lateral del Atlético de Madrid. Con los ojos puestos en Kane, nadie prestó atención a su llegada libre de marca.

Minuto dos de partido. Italia 0, Inglaterra 1.

La jugada del gol reflejó de manera perfecta las intenciones pretendidas por Southgate, y que había atisbado Luis Enrique antes: había que hacer salir de su zona de confort a Chiellini y Bonucci.

Para ello, Kane bajaba a la zona de creación para reconvertirse en un centrocampista más, atrayendo la atención de los vetustos centrales italianos. Trippier y Shaw, libres de marca, lograron ese 0-1 nada más empezar y contaron luego con la complicidad de unos Emerson y Di Lorenzo incapaces de tapar la sangría en las bandas.

Italia, grogui con el tanto en contra, no estaba. Jorginho no daba abasto con la multiplicación de rivales en su zona. Barella y Verratti, como si no existieran. No en vano, las sensaciones eran nuevas: Italia nunca había estado por detrás del marcador en todo el torneo.

Así, la primera hora de la final fue un plácido tramo para Inglaterra, que recibía además el aliento de los más de 60.000 hinchas de Wembley. (Sesenta mil los oficiales, algunos miles más extra tras el asalto de aficionados al estadio sin que la UEFA reaccionara –“Show must go on”, cantare Ceferin mientras tanto-).

Pasada la media hora, Italia lograba conectar su posesión más larga hasta el momento, ante cierta pasividad inglesa, que se sentía cómoda acumulando hombres atrás y cerrando las líneas en apenas 20 metros, ahogando la creación italiana.

Poco a poco, este cambio de paradigma propició que los transalpinos acecharan con cierta asiduidad el área de Pickford. Al principio sin ser capaces de filtrar ocasiones de peligro, pero lentamente, los disparos lejanos, como los de Chiesa en jugada individual, se fueron transformando en internadas. Italia había despertado. Sin embargo, el descanso llegaba para alivio inglés.

Sin cambios aparentes tras el paso por vestuarios, la segunda parte arrancó de la misma manera que terminó la anterior: Italia ya sabía encontrar el camino al interior del área rival.

En busca de mejorar las carencias, Mancini fue el primer en mover ficha con un doble cambio en el minuto 54. Entraban Cristante y Berardi por unos ausentes Barella e Immobile.

Bien entrada la segunda mitad, la distribución de papeles estaba clara, y en aparente conformidad por parte de los técnicos: el balón era para Italia, Inglaterra se mantenía expectante, confiada en la disposición para un contraataque que sentenciara.

Chiesa, de nuevo fabricándose él mismo el espacio, sacó un chut dentro del área que forzó la estirada de Pickford. Nuevo aviso.

Y del aviso, y el dominio, a los frutos: Italia lograba el merecido empate en el minuto 66. En un córner, de manera enrevesada, de rebote en rebote, el balón le quedó franco a Bonucci en el área pequeña para mandarla fácil al fondo de la red.

Y con el empate, los nervios pasaban ahora al banquillo inglés. Southgate cambiaba de idea. Adiós a los tres centrales. Se marchó Trippier y entró Saka. Defensa de cuatro y un atacante extra.

Pero el momentum seguía teniendo claro color azul. Una mala salida de Pickford estuvo a punto de convertirse en el segundo tanto italiano, con Berardi errando una ocasión que no se esperaba.

El siguiente movimiento de Southgate fue de pulmones: Rice, que lo había dado todo en la sala de máquinas británica, dejaba su puesto a Henderson. Hombre por hombre.

Aún quedaba un cuarto de hora por disputarse. Y ya los nombres de Kane, Mount o Sterling empezaban a llamar la atención por falta de uso, de la misma manera que el de Donnarumma, en esta ocasión a favor del cancerbero. Y todo por la misma razón: Italia buscaba con ahínco el triunfo mientras Inglaterra era incapaz de generar peligro, anulada por el ímpetu italiano y sin capacidad de reacción ni desde dentro del campo, ni desde el banquillo.

Sin embargo, el daño le llegó a Italia en forma de lesión. Chiesa, el mejor de los transalpinos, tenía que dejar el campo. Bernardeschi entraba en su lugar.

Las interrupciones continuas de los últimos minutos dieron cierto respiro a Inglaterra, con Italia rebajando revoluciones, quizás pensando en una prórroga que parecía ineludible y aceptada por ambos. Y así aconteció. Octava prórroga en los 15 partidos de la ronda final.

Esa gran Inglaterra de la primera media hora parecía ahora una ilusión lejana, de un pasado remoto. Destruida del recuerdo por una Italia que, aunque tardó, supo rehacerse del golpe y enclaustró a su rival durante una segunda parte en la que rozó la remontada.

Para el tiempo extra, Mancini siguió dando frescura: primero Belotti por Insigne, luego Locatelli por Verratti.

En el entretanto, Inglaterra daba pasos adelante y las primeras ocasiones de la prórroga tuvieron firma isleña. Chiellini, de manera providencial, aparecía para cortar una asistencia de Sterling para Kane, que ya se relamía.

Con el partido más abierto que nunca, Southgate también movió ficha: Mount, del sector de las almas perdidas, dejaba su lugar a Grealish.

Pero el peligro real seguía siendo italiano, con fortuna en el corte, Emerson logró llegar al área y centrar. Apenas por centímetros, no llegó a rematar Bernardeschi y Pickford la sacó en un acto reflejo.

Llegaba ya la segunda parte de la prórroga. El tiempo extra de la final de la Eurocopa. Los momentos en los que la razón y la lógica se apartan por momentos. Y así la reanudación dejó microinfartos en ambas aficiones a un lado y a otro.

Un mal despeje, una reacción tardía… Inglaterra e Italia ya se intercambiaban visitas, poniendo de manifiesto quién estaba pleno para el tiempo de la agonía. Y ahí Chiellini actuó como maestro. Con la sangre fría que le dan sus 36 años, cortó con firmeza los amagos de Sterling dentro del área.

Y a falta de talento, Jorginho frenó la reacción inglesa dejando los tacos sobre Grealish con el beneplácito de Kuipers que valoró como máximo castigo la tarjeta amarilla.

A falta de dos minutos, ambos entrenadores pensaron ya en los lanzadores de penaltis. Rashford y Sancho entraron por Henderson, que ya había relevado a Rice, y Walker. Mancini hizo lo propio dando entrada a Florenzi por Emerson.

La suerte estaba echada: el campeón se resolvería desde el punto de penalti.

Italia lanza primero. Berardi, gol. Responde Kane por Inglaterra, gol.

Belotti, tragando saliva y tomándose un excesivo tiempo extra tras el pitido del árbitro, falló el segundo. Maguire, en respuesta, la mandó a la escuadra sin contemplaciones.

Bonucci para el tercero anotó con la intriga de Pickford adivinando y aguantando. Rashford, emulando a Belotti, entrando además en el último minuto exclusivamente para la tanda, falló tras dar muchas vueltas tras el pitido arbitral y amagando varias veces.

Bernardeschi adelantó a Italia de nuevo marcando por el centro. Sancho, que entró junto a Rashford para esto, falló también.

Jorginho, con la responsabilidad de meter y campeonar, falló y dio vida a Inglaterra. Mérito de Pickford. Saka, con la misión de anotar sí o sí, se econtró con el metro noventa y seis de Donnarumma.

Italia, campeona de la Eurocopa, reverdece laureles que vistió allá por 1968.

- Ficha técnica:

1 - Italia: Donnarumma; Di Lorenzo, Bonucci, Chiellini, Emerson (Florenzi, m.118); Barella (Cristante, m.54), Jorginho, Verratti (Locatelli, m.96); Chiesa (Bernasdeschi, m.86), Immobile (Berardi, m.55) e Insigne (Belotti, m.91).

1 - Inglaterra: Pickford; Trippier (Saka, m.70), Walker (Sancho, m.120), Stones, Maguire, Shaw; Rice (Henderson, m.74 (Rashford, m.120)), Phillips; Mount (Grealish, m.99), Kane y Sterling.

Goles: 0-1. Shaw, m.2 y 1-1. Bonucci, m.67.

Árbitro: Bjorn Kuipers (NED) amonestó a Barella (m.47), Bonucci (m.55), Insigne (m.86), Chiellini (m.96) y Jorginho (m.114) por parte de Italia y a Maguire (m.106) por parte de Inglaterra.

Incidencias: Partido correspondiente a la final de la Eurocopa disputado en el estadio de Wembley ante 67.173 espectadores.

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