Los IV
Juegos Olímpicos fueron los primeros que se llevaron a cabo con seriedad, buena organización y una alta participación.
A pesar de que se concibieron como parte de la Exposición Internacional Francobritánica, los organizadores les dieron el relieve suficiente para que brillasen con luz propia.
Se pasó a 2.008 deportistas de 22 países y a 14 deportes, divididos en deportes de verano y de otoño. Hubo otras disciplinas no oficiales, como patinaje y rugby, hasta un total de 21 modalidades.
Se eliminaron el tenis y la halterofilia, se incluyó el hockey sobre hierba y se recuperaron el tiro con armas de fuego y la vela, ausentes en 1904.
Con ocasión de estos
Juegos el arzobispo de Pensilvania, Ethelbert Talbot, dijo la célebre frase de "lo importante no es ganar, sino participar", que se atribuiría después erróneamente al Barón de Coubertin.
La gesta que ha pasado a la
historia es la que protagonizó en la carrera de maratón el italiano Dorando Pietri. La carrera se disputó por primera vez en la actual distancia reglamentaria de 42,195 kms, para acomodarla al paso por delante del palco real.
Pietri entró en el estadio totalmente extenuado, hasta el punto que confundió la dirección. Rectificó y enfiló hacia la meta, pero cayó desplomado a falta de 70 m. Dos jueces le ayudaron a levantarse, pero cuando estaba a 20 m. volvió a caer. Otro juez y el escritor Sir Arthur Conan Doyle, que asistía como periodista, le sostuvieron para que cruzase la cinta.
El italiano fue descalificado y se proclamó vencedor al estadounidense John Hayes, que llegó 30 segundos después.
Gran Bretaña fue el país ganador, aunque Estados Unidos dominó el atletismo.
Entre las participantes ilustres, la británica Charlotte "Lottie" Dod, plata en tiro con arco y que en 1887, con 15 años, había ganado el primero de sus cinco títulos de Wimbledon; también venció en diversas competiciones de golf, hockey hierba, esquí, patinaje sobre hielo y crícket.