Los
Juegos de Estocolmo sentaron las bases de la configuración moderna de la competición, con innovaciones como la medición electrónica de las pruebas de atletismo y la entrega de medallas sobre podios.
Participaron 2.407 deportistas, de ellos 48 mujeres que compitieron solo en natación y tenis, en representación de 28 países (debutó Japón) y con un programa de 14 deportes.
En estos
Juegos se produjo por primera vez un superávit con respecto al presupuesto de organización. Además, Suecia ganó en el medallero final.
Se eliminaron, con respecto a los
juegos de Londres, la lucha libre, el hockey hierba, el tiro con arco y el boxeo, este último por la oposición del comité olímpico sueco a que se disputasen combates en su país. Por este motivo, el COI decidió limitar el poder de los comités organizadores en los sucesivos
Juegos.
Las pruebas de atletismo se aumentaron a 30. Otra novedad fue la exclusión del ciclismo en pista.
Pero la mayor innovación de los
juegos de Estocolmo fue la irrupción de las mujeres en el programa oficial, aunque antes ya habían competido en pruebas consideradas de exhibición.
En estos
Juegos participaron dos deportistas a los que, por distintos motivos, los conflictos bélicos posteriores terminaron por "inmortalizar": George Patton, quinto en pentatlón moderno y que con posterioridad, como general en jefe, condujo a las divisiones acorazadas de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial; y el francés Jean Bouin, plata en los 5.000 metros -en la primera prueba que precisó de fotografía para decidir el ganador-, que perdió la vida en el frente en la Primera Guerra Mundial.
Fueron también los
Juegos de Jim Thorpe, ganador del pentatlón y del decatlón y que fue descalificado por profesional, al descubrirse que una vez había cobrado por jugar al béisbol. En 1982 el COI restituyó las medallas a su familia.