Los primeros
Juegos tras la 'era Coubertin' contaron con la participación de 2.883 deportistas de 46 países en 17 especialidades.
Las mujeres, pese a las reticencias de Pio XI, compitieron por primera vez en atletismo y gimnasia.
La oposición de algunos sectores de la Iglesia a la participación femenina puso especial hincapié en la carrera de los 800 metros por considerarla, además de inhumana, escasamente acorde con la condición de las mujeres. Ganó la alemana Lina Radke, pero la prueba fue suprimida hasta los
juegos de Roma.
El país que logró sumar mayor número de medallas fue Estados Unidos, aunque mantuvo una dura pugna en el atletismo con Finlandia.
En los 5.000 m. Vilho "Ville" Ritola se impuso en la última curva al otro gran fondista finlandés, Paavo Nurmi. En los 10.000 las tornas se cambiaron y el vencedor fue Nurmi, que se adjudicó su novena y última medalla de oro olímpica por delante de Ritola.
Los triunfos fineses continuaron en el decatlón con Paavo Yrjola, un granjero que se entrenaba solo, y en los 3.000 obstáculos con Toivo Loukola, que cinco años antes había sido declarado inútil en el Ejército a causa de una tuberculosis. Nurmi fue segundo en esta prueba que significó su última aparición olímpica.
El japonés Mikio Oda, que ganó el triple salto con una marca de 15,21 metros, se convirtió en el primer asiático que lograba una medalla de oro olímpica.
La prueba más representativa de toda la cita olímpica, el maratón, se la adjudicó el argelino, nacionalizado francés, Mohamed El Ouafi, que se convirtió en el precursor de los atletas africanos que posteriormente obtendrían victorias en la dura carrera. El argelino registró una marca de 2 horas 32 minutos y 57 segundos.
Johnny "Tarzán" Weismuller se despidió en Amsterdam de la competición olímpica de natación con una medalla de oro en los 100 metros libre (58.6) y otra en los relevos 4 por 200.
Si Uruguay confirmó su hegemonía en fútbol, en hockey sobre hierba lo hizo la India, cuya superioridad fue manifiesta hasta los
Juegos Olímpicos de México de 1968, en los que Pakistán tomó el relevo.
Fueron los primeros
Juegos presididos por la llama olímpica, que fue encendida en Olimpia y trasladada a Ámsterdam a través de Yugoslavia, Austria y Alemania.