El boicot de gran parte de las potencias capitalistas, que justificaron su ausencia por la invasión soviética de Afganistán, marcó el desarrollo de los
Juegos de Moscú, tras los que el español Juan Antonio Samaranch tomó el relevo del irlandés Lord Killanin al frente del Comite Olímpico Internacional (COI).
Treinta y siete países, con Estados Unidos a la cabeza, siguieron las recomendaciones del presidente estadounidense Jimmy Carter para aislar deportivamente a la URSS. Los más significados, la República Federal Alemana y Japón, que junto a los estadounidenses habían copado gran parte de los podios en
juegos anteriores.
Gran Bretaña y Australia decidieron que sus deportistas podían acudir a Moscú a título personal y desfilando bajo pabellón olímpico, algo a lo que no accedió Carter con sus atletas, y amenazó con retirar el pasaporte a los norteamericanos que quisieran viajar a la Unión Soviética.
Finalmente participaron 5.179 deportistas de 80 países, el número más bajo de naciones desde 1956.
El nadador soviético Vladimir Salnikov fue el gran triunfador de aquella cita olímpica, al ser el primer hombre que bajaba de los 15 minutos en los 1.500 metros.
El soviético Viktor Markin venció en los 400 metros con un crono excepcional (44.60) y en los relevos 4 x 400 junto a Remigius Valiulis, Mikhail Linge y Nikolai Tschernetski. El etíope Mirtus Yfter ganó los 5.000 y 10.000 metros.
Hubo dos duelos memorables en la media distancia entre los británicos Steve Ovett y Sebastian Coe, con victoria del primero en los 800 m. y del segundo en los 1.500.
Las alemanas orientales y las soviéticas dominaron de forma casi absoluta en el atletismo femenino y tan sólo dos pruebas no fueron para ellas, el lanzamiento de jabalina y el salto de altura, pruebas en las que vencieron la cubana María Colon Rueñes y la italiana Sara Simeoni, respectivamente.
En gimnasia, el soviético Alexandr Ditiantin conquistó ocho medallas: tres de oro (en el concurso general individual, en el concurso general por equipos y anillas), cuatro de plata (paralelas, barra fija, salto y caballo con arcos) y una de bronce (suelo).
El boxeador cubano Teófilo Stevenson fue el primero en ganar tres veces seguidas la misma categoría, el superpesado.
En baloncesto, ausente la selección de EEUU, el campeón de Moscú fue Yugoslavia con un gran equipo en el que jugaban Andro Knego, Dragan Kicanovic, Zoran Slavnic, Kresimir Kosic, Drazen Dalipagic y Mirza Delibasic, que venció en la final a Italia por 86-77.
Los
Juegos de Moscú tuvieron una organización modélica, unas instalaciones excelentes y un respetuoso público que asistió de forma multitudinaria a la mayoría de las pruebas, pero carecieron de la competitividad que habían tenido anteriores citas olímpicas.