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Atlanta 1996

1996


Michael Johnson, que acabó con el viejo récord del italiano Pietro Menea en los 200 metros, y Carl Lewis, que ganó en la longitud su noveno oro olímpico, dignificaron deportivamente los Juegos del Centenario, que, en el plano organizativo, decepcionaron a los participantes de todo el mundo.

La muerte de dos personas por la explosión de una bomba en el Parque Centenario, principal zona recreativa de Atlanta, dejó en evidencia el complicado dispositivo de seguridad puesto en marcha para los Juegos, en los que participaron 10.318 atletas de 197 países.

Mohamem Ali, oro en los Juegos de Rima 1960, fue el responsable de encender el pebetero, en una imagen para la historia.

Estados Unidos volvió a imponerse en el medallero general veintiocho años después, cómodamente, con 101 medallas y 44 oros, muy por encima de Rusia, con 63 medallas y 20 triunfos.

Pero el equipo local se encontró con sonoros fracasos. Los cubanos les dominaron en béisbol y boxeo, los canadienses les quitaron el oro en los 100 metros lisos y en el relevo 4x100 y nadadores de muy diversa procedencia, encabezados por la irlandesa Michelle Smith (tres oros y un bronce), abrieron amplias fisuras en su dominio de la piscina.

La selección estadounidense de baloncesto pasó de nuevo como un ciclón sobre sus rivales. Yugoslavia fue un digno rival que resistió el torbellino durante media hora y luego perdió toda opción. Oscar Schmidt se despidió de la selección brasileña participando en sus quintos Juegos Olímpicos.

Dos números uno en lo suyo, Andre Agassi y Miguel Indurain, dieron categoría olímpica a dos deportes hasta entonces poco considerados en los Juegos, el tenis y el ciclismo.

El equipo estadounidense de gimnasia artística femenina se proclamó por primera vez en la historia campeón olímpico, pero la final individual fue para la ucrania Lilia Podkopayeva. Rusia y el chino Xiaoshuang Li se llevaron los respectivos oros masculinos.

Grandes nombres de la historia de deporte pasaron por los Juegos con más pena que gloria, entre ellos Sergey Bubka, Javier Sotomayor, Jackie Joyner, Janet Evans o Vitali Scherbo.

El turco Naim Suleymanoglu ganó en halterofilia su tercer oro consecutivo en tres Juegos.

Los Juegos sufrieron de numerosos fallos organizativos. Los problemas con el transporte hicieron llegar tarde a los entrenamientos, incluso a la competición, a numerosos atletas; muchos se quejaron de incomodidad y falta de limpieza en la Villa y varios tuvieron problemas con el excesivo celo de la policía local.

El sistema informático se reveló incapaz de ofrecer los datos más elementales: listas de salida y clasificaciones. Medios de comunicación de todo el planeta presentaron quejas formales al Comité Organizador y a la empresa responsable, IBM, y solicitaron la devolución de los pagos realizados por adelantado.