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Encuentro y entrevista en Tánger un 14 de agosto del 2008.

Tahar Ben Jelloun: "Cuanto más rico eres, menos estorba el color de tu piel"

miércoles 17 de septiembre de 2008, 22:50h
- Señor Ben Jelloun, si volviese hoy, en el 2008, a editar “El Racismo explicado a mi hija”, ¿ampliaría algún capítulo, suprimiría algún otro, en fin, cómo lo actualizaría?
-El problema del racismo es su constancia; no es una crisis o una moda, es un hecho que existe y que siempre ha existido en el hombre. Mi pequeño libre es un manual pedagógico que no tiene nada de coyuntural. No hay nada que modificar en este texto, quizá yo debería desarrollar ciertas materias, como por ejemplo el racismo y su vinculación económica pues el dinero puede, si no borrarlo, sí hacerlo más hipócrita, falso. Cuanto más rico eres, menos estorba el color de tu piel. Me gustaría también hablar del racismo en el interior de una misma categoría humana como, por ejemplo, relatar cuanto ha ocurrido este invierno en África del Sur en donde trabajadores negros han expresado su rechazo a otros trabajadores, también negros, llegados de países vecinos. Es insistir en cómo el racismo es un cáncer que corroe a todas las sociedades y, por ello, la lucha debe ser permanente y la vigilancia sin relajo. Lo que ocurre es que a los racistas no les da vergüenza afirmar su racismo; ponen cuidado en evitar caer bajo la ley pero expresan sus pensamientos nauseabundos con arrogancia. Esta banalización del racismo plantea nuevos problemas para combatirlo.

-Como marroquí, como ciudadano que denuncia la “inmigración irregular”, las “pateras”, las “mafias”… ¿cómo cree usted que deben luchar los gobiernos para terminar de una vez con este drama?

-Hay que ir a las raíces del mal: la pobreza, la miseria. Para luchar contra la inmigración ilegal, hay que combatir la pobreza en los países de los que proceden estos desesperados. Hace falta que Europa invierta más en estos países. Ello dará trabajo a sus gentes que no tendrán ganas de poner en peligro sus vidas et perder sus ahorros para entrar ilegalmente en países donde nadie les espera. La inversión no es suficiente. Hay que romper, hacer añicos, los fundamentos de ese “sueño” que los intermediarios y las mafias hacen circular. El “sueño” es una pesadilla y el “paraíso” es un infierno. Basta, evidentemente, con que uno sobre diez candidatos de esta inmigración ilegal triunfe para que los nueve restantes continúen alimentando esa esperanza y sigan soñando con ese relámpago. El trabajo de desmitificación debe hacerse a ambos lados de la frontera. Es necesario informar, educar y ofrecer trabajo. Sin ello siempre habrá hombres y mujeres que intentarán el todo por el todo pues la vida en la miseria les empuja a esos desgraciados intentos.

-Años atrás escribió usted: “llegué a la poesía como urgente necesidad para denunciar la injusticia, la explotación y la humillación. Mantenerme en silencio hubiera sido una intolerable complicidad”. Señor Ben Jelloun, ha pasado un cierto tiempo, su confesión ¿no cree que sigue siendo insuficiente?

-Un escritor no tiene más que las palabras para vivir. Entonces piensa que la poesía es una necesidad; pero decir y denunciar no anula aquello que se ha dicho y se ha denunciado. Lo contrario sería arte de magia. Sigo creyendo que escribir es necesario y que el silencio no es positivo. Pero añado, la literatura tiene sus límites y con un libro no podemos cambiar el mundo. No obstante, si imaginamos un mundo sin Cervantes, sin Don Quijote, estaríamos ante un mundo aún más triste y más desesperante que en aquél en el que actualmente vivimos.

-Diálogo Euro-Mediterráneo, Conferencia de Barcelona, reciente Cumbre de París para acercar las orillas Sur y Norte del Mar Mediterráneo… ¿Cree usted que los europeos vamos por buen camino para entender y acercarnos al Magreb?

-Todo aquello que permita reunir, unir y acercar a los pueblos del Mediterráneo es positivo. Incluso si la Cumbre de París sobre la Unión para el Mediterráneo ha estado “atascada”, esperemos que la idea se desarrolle y se acompañe con otras ideas anunciadas en la Cumbre de Barcelona. Lo que yo valoro en esta unión es la idea sobreentendida de resolver los conflictos que envenenan la región como, por ejemplo, el conflicto israelo-palestino y, en menor medida, el del Sáhara, pero, como ustedes conocen, los dirigentes argelinos (los militares) alimentan un odio contra Marruecos que mantienen a través de este conflicto sahariano y, esto retrasa la construcción del Magreb. Por tanto, si esta unión ve verdaderamente la luz, las fronteras se abrirán, lo que Argelia rechaza a pesar de las repetidas solicitudes del soberano marroquí. Yo creo en el Mediterráneo y soy un mediterráneo convencido.

-Señor Ben Jelloun, cuando yo tenía 14, 15 años y también vivía aquí, en Tánger, mis mejores amigos eran un norteamericano, Seth, protestante; un marroquí, musulmán, Mehdi; mis primeros amores, una católica, Blanca; una judía, Esther… Usted, que conoce y valora positivamente esta ciudad, este modelo internacional, liberal, abierto y acogedor, ¿no cree que convendría respetarse y repetirse?

-Tánger, por su estatuto internacional, ha sido una ciudad cosmopolita, abierta y mestiza. Yo también recuerdo que en el liceo tenía amigos franceses, españoles, ingleses e incluso suecos. Tampoco había fanatismo religioso. Pero este estatuto internacional tenía también sus lados oscuros. No olvidemos que Tánger era terreno privilegiado para espías, traficantes y personas “conflictivas”. Pero siento nostalgia pues para un adolescente era una apertura hacia otras culturas con las que convivía. Ese modelo se agotó, lo que no es óbice para trabajar en esa dirección de fraternidad y de curiosidad humana. Los tiempos han cambiado. Hoy hay casi en todas partes el espectro del terrorismo y de la inseguridad. Marruecos, al contrario que Argelia, escapa de esta maldición (aunque ha habido atentados criminales). Pero el miedo está ahí, explotado y ampliado por los americanos que imponen a lo largo del mundo su sistema de seguridad. Lo que olvidan es que matan a diario civiles iraquíes y ello no sorprende a casi nadie. Esto también es terrorismo. Tánger parece renovarse hoy en su vertiente cosmopolita. Tánger cambia, se mueve, se desarrolla y necesariamente atrae a gentes de diversos países y culturas.

http://www.taharbenjelloun.org/


En la imagen, el presidente de la República Francesa, Nicolas Sarkozy, impone la medalla de la Legión de Honor a Tahar Ben Jelloun (Febrero de 2008)
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