www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

La guerra de todos

Juan José Vijuesca
miércoles 06 de abril de 2022, 20:36h

Hoy me van a permitir que ponga negro sobre blanco. El enemigo es aquél que se sitúa uno enfrente del otro; de tal manera que alguien decreta a cada tirador que dispare al opuesto. Basta un fusil y algo de munición para que la secuencia de un combate bélico quede entre el enemigo de allí y el enemigo de este otro lado. Así pues, adversario uno y adversario el otro ambos forman parte de un metaverso con fuego real y nada virtual. Sin embargo, en un nanosegundo todo se vuelve oscuro, uno porque mata y el otro porque muere ¿Y después?

A esta pregunta solo puede responder la historia con sus hechos consumados. La obviedad de lo que está sucediendo en Ucrania no es más que la repetición de la barbarie en grado superlativo que tantas otras veces se cita con la anuencia del ser humano. Cuando leí el libro “Leningrado-La tragedia de una ciudad asediada” uno percibe que nada aprendemos de tantas crueldades que vienen de la mano de unos y de otros; aquél entonces por la perversidad de los nazis, mientras lo que ahora acontece es achacable a las fuerzas rusas. Civiles con tiros en la nuca, cuerpos calcinados, cadáveres con las manos atadas o cuerpos mutilados son algunas de las instantáneas de los crímenes de guerra en Ucrania. En definitiva, una vez más, parecida infamia, idéntico relato.

Lo cierto es que los peligros que veíamos a distancia, nos miran ahora cara a cara, quizás porque el dividendo de paz que ha gozado Europa durante los casi últimos 80 años se ha agotado. En el mejor de los casos se está evitando una guerra mundial a base de gradual y sistemática apocalipsis, pero la realidad, a mi entender, es que si Rusia sale derrotada de este terrible conflicto, será una de las pocas oportunidades para reinventar Europa, la alianza con la OTAN y el flaco favor de la ONU. Lo peor para todos sería lo contrario, con un Putin vencedor la guerra global estará servida, porque Rusia es como la caja de bombones de Forrest Gump, nunca sabes la razón de sus actos. O sea, lo que te puede tocar en suerte.

Todas estas cosas que nos suceden no es caprichoso, epidemias, calentamiento global, embriones manipulados, crisis energética, previsión de hambrunas, desempleo, crisis económica, erradicación del uso de muchas palabras, por las ideas y sentimientos que inspiran, y la amenaza nuclear que supone el conflicto de Ucrania como puerta de entrada a Europa para Putin, nos convierten en el famoso arquetipo de un plan preconcebido. Es el nuevo concepto de guerra como método para no extender el progreso humano fuera del control de una supremacía que instaura el doble pensamiento por el que una cosa puede ser esa y la contraria al mismo tiempo.

Como antes expuse, todo este relicario de sucesivos aconteceres forma parte de un conflicto que guarda analogía con todos los males que se acumulan. Esta es la guerra de todos y lo peor es que el enemigo avanza en todas direcciones. Es la nueva corriente que perfila al individuo hasta moldearle a imagen y semejanza del Nuevo Orden Mundial. ¿Conocen la fábula de la rana hervida? Fue el filósofo francés Olivier Clerc quien ideó esta fábula para poder explicar como cuando un cambio se produce de forma lenta en nuestras vidas, escapando a nuestra conciencia, la situación puede volverse insostenible y peligrosa. En otras palabras, paulatinamente se va entrando en un círculo vicioso que provoca un deterioro emocional y anímico hasta quedar sin fuerzas.

Y eso es lo que están haciendo con nosotros a base de inculcarnos situaciones negativas para exterminar el gozo de la libertad y llevarnos al límite de nuestra resistencia. Nos consumen a fuego lento, optimizan el pesimismo, cercenan las válidas palabras y arrinconan la moral. Borran la historia de nuestra memoria, la resetean para encuadernar pobreza, miseria, inseguridad y recelo.

Mientras tanto, muertes, muchas muertes, tan inútiles como sangrientas. Pero siempre les da igual que estas procedan de una pandemia o de una guerra, los escrúpulos nunca están ni estarán representados en esas cumbres de poder que dicen velar por nuestra seguridad. Mentira, cobardía e intereses contrapuestos en un mundo cada vez más ajeno, más inseguro y de mayor soledad existencial. En fin, les propongo contemplar la posibilidad de vivir de otro modo. Intenten cruzar la línea invisible que separa la honestidad de nuestros actos de todo aquello que esté escrito con tinta de sangre. Eso sí, no olvidemos que las personas masacradas, violentadas y vilmente sacrificadas son idénticas a nosotros, con la única diferencia de que unos están allí y los demás estamos aquí, de momento.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (25)    No(0)

+
0 comentarios