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VÍCTIMA PROPICIATORIA DE LA AMBICIÓN DE PODER DE PEDRO SÁNCHEZ

martes 10 de mayo de 2022, 14:06h
La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha defendido de forma contundente a la directora del CNI...

La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha defendido de forma contundente a la directora del CNI, Paz Esteban. La Policía y la Guardia Civil se han solidarizado con ella. La opinión pública está mayoritariamente a su lado. Hay conciencia de que ha realizado una excelente gestión al frente del CNI, seria, leal, responsable, discreta y profesional. Pero Pedro Sánchez necesitaba una víctima propiciatoria que le permitiera atender la insolente voracidad de Pedro Aragonés. Se ha hincado de rodillas ante el presidente de la Generalidad, implorando los votos que necesita para prolongar la legislatura. Y ha arrojado a sus pies la carne fresca de la directora del CNI.

Un escándalo, una indecencia, una muestra atronadora de que en Pedro Sánchez predomina el interés personal sobre el interés general del pueblo español. Son muchas las decisiones indecentes del presidente del Gobierno durante los últimos años para mantener el equilibrio de su poder. Pero ninguna tan lamentable como la que ha terminado con el sacrificio de una mujer admirable, de una profesional seria que ha cumplido siempre con su deber y lo ha hecho de forma eficaz y responsable, dentro de la ley.

Pedro Sánchez ha arrojado, efectivamente, a la fiera independentista carne fresca. Una vez devorada por Pedro Aragonés, los secesionistas volverán a la carga y dejarán al presidente Sánchez genuflexo ante el rebenque, exigiendo de él nuevas concesiones. La fragilidad del Gobierno es tan acusada que los grupos independentistas y los bilduetarras que le sostienen en la Moncloa continuarán exigiéndole las más vejatorias concesiones tanto políticas como económicas.

Un escándalo, en fin, que ofende la dignidad de España y causa general alarma entre los ciudadanos. Se ha llegado al límite con los secesionistas y los bilduetarras, hasta el punto de que se ha comprometido la misma seguridad del Estado español con su incorporación a la Comisión de Secretos Oficiales. Y todo ello ¿por qué? Porque un César de alpargatas quiere mantenerse a toda costa sentado cómodamente sobre la silla curul del Palacio de la Moncloa.