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TRIBUNA

El jabalí

Juan José Vijuesca
miércoles 15 de junio de 2022, 20:16h

En medio de un ciclón sahariano, quizás como homenaje a la bellaquería de don Pedro por su fineza con Marruecos; uno busca la sombra como aliviadero de tantas y tan variadas calamidades existenciales. -La culpa de esta escandalosa subida de temperaturas también la tiene este gobierno. Raro sería lo contrario –oigo decir a mi alrededor. En cierto modo uno se decanta por la maldad y a fe que lo nuestro es de chiste en nada que hagamos inventario de las desdichas: pero claro, de estos desamparos vienen estas chilindrinas.

El personal está desahuciado de ánimos y no es para menos. Pedro Sánchez, entra y sale de nuestros bolsillos unas veces con ganzúa y otras por el sistema del tirón; más no se preocupen que para justificar nuestra demacrada economía doméstica siempre nos darán la versión utilizando como respuesta la excusa o la evasiva, por no hablar de la jeringonza: -“Señora ministra, el gobierno prometió bajar el precio de la luz un 30% y ahora dicen que será solo un 15%”- La respuesta, en sentido figurado, pero no tan diferente, viene siendo algo parecido: “Perejil comí, perejil cené, y de tanto comer perejil, me emperejilé”. Y si esto no queda claro, pues la culpa la tiene Estrellita Castro (q.e.p.d) o tal vez Nabucodonosor, rey de Babilonia.

Lo cierto es que don Pedro nos está gaseando (lo del gaseo también sirve para lo de Argelia), ni siquiera los 20 céntimos guardan luto por el empobrecimiento existencial. Contra más empeño en tapar lo evidente más caro se lo ponen al contribuyente. Según las hemerotecas el precio del barril de hoy está más barato que el de hace diez años, sin embargo el precio de la gasolina de aquél entonces era de 1,37 euros/litro a diferencia de los casi 2,20 euros que pagamos a día de hoy por un litro de gasolina 95 sin plomo. Está visto que para algunos y algunas dos más dos suman cinco. Son esas cosas sencillas de la vida que pagamos los mismos protagonistas de siempre.

Como estamos en ese peregrinaje hacia la nada resulta que el señor Bolaños, actual ministro de la Presidencia, hombre raro donde los haya, tal vez movido por una revelación apostólica-política se ha marcado un selfi con el papa Francisco y ha vuelto del Vaticano en éxtasis celestial: “El papa Francisco es un hombre bueno. Su figura es inspiradora y él y nuestro Gobierno PSOE-Unidas Podemos comparten los mismos valores” Uno se queda más tranquilo al saber que el pontífice es bueno, otra cosa es lo de compartir valores, sobre todo porque el bueno de Francisco ha asegurado que la guerra de Ucrania es un negocio para vender armas. Y aquí el señor Sánchez está a partir un piñón con eso del negocio bélico. Me temo que en cuanto se percate el santo padre de este detalle Moncloa a va a ser excomulgada. Yo que Bolaños le devolvía el rosario y le reclamaba al sumo pontífice los plátanos de La Palma, el azafrán y la botella de aceite de oliva que le llevó como regalo de inspiración. Por cierto, de muy mal gusto ir a ver al Su Santidad con la bolsa de la compra de Mercadona.

En fin, lo único que nos queda es marchar a la playa para cambiar de paisaje y de paisanaje; lo que sucede es que uno llega a esa solitaria e idílica playa, se encorva para fijar la sombrilla y cuando te incorporas de tal quehacer hay lo menos otras 25.000 a tu alrededor según los organizadores, y no más de 10 o 15, según el CIS de Tezanos; y claro, a uno le sobreviene la duda corrosiva: ¿tanto habré tardado en instalar la sombrilla?

No crean, las playas tampoco son lo que eran. Ahora mismo te sientas en la orilla con los pies al remojo y te aletea un tiburón blanco, una carabela portuguesa o con suerte te muerde un jabalí que surfea sobre aguas de Alicante practicando el body board como si tal cosa. Y si no que se lo pregunten a esa señora de Cuenca que mientras tomaba vitamina D en la playa de Alfaz del Pi, se vio atacada por un jabalí en toda regla.

Por suerte la señora víctima de la mordida salió mejor parada de lo que supone un susto de tal calibre. Mordida, eso sí, por un bicho de largo hocico y colmillos en pico. Miren ustedes, que salga del mar un jabalí y se lie a mordiscos en nada que reflexionemos nos daremos cuenta de que vamos a peor por muchas milongas que nos cuenten pretendiendo seducirnos. Y para remate ahora con lo del Sáhara Occidental que sumado a lo de Argelia, pues no queda otra que adaptar aquél estribillo tan famoso de los años 90: ¡Ay mami que será lo que tiene Marruecos!

Ustedes se preguntarán que tiene que ver un jabalí en todo este artículo. Yo tampoco le encuentro explicación. En fin…

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