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Lula: fortalecido por las elecciones administrativas

lunes 06 de octubre de 2008, 23:24h
El oficialismo sale fortalecido en la primera vuelta de las elecciones administrativas que se celebraron este domingo en Brasil: los candidatos de partidos que contaban con el apoyo del actual presidente, Lula da Silva, se perfilan como ganadores en un tercio de las 30 mayores ciudades del país. Sin embargo, el resultado, que robustece el partido de Gobierno no responde plenamente a las expectativas del popular presidente brasileño. En Río de Janeiro y Sao Paulo será necesaria una segunda vuelta, el próximo 26 de octubre para conocer las nuevas alcaldías; lo mismo en Belo Horizonte y Porto Alegre. Al igual que el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula, otra fuerza que sale reforzada del día electoral es el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) del ex presidente Fernando Cardoso, que ha conseguido un importante número de electos.

El apoyo de Lula, cuya popularidad está cercana al 80%, ha resultado decisivo para la victoria de algunos candidatos o coaliciones cercana al partido de Gobierno. El pragmatismo político e ideológico del actual presidente se ha profundizado en su segundo mandato y los buenos resultados de su Gobierno ha favorecido el aumento del consenso alrededor de su figura tanto que ningún candidato de los partidos opositores se atrevió a criticarlo, por miedo a perder el favor de los electores. Sin embargo, más que una victoria del Partido de los Trabajadores se puede considerar una victoria “personal”: si bien el oficialismo lograría imponerse en al menos 15 de las 26 capitales de Estado, buena parte de las alcaldías correspondientes quedarían en manos de fuerzas aliadas al gobierno y no del Partido de Lula que ha sido su principal sostén. Además, el resultado de Sao Paulo podría representar un duro golpe para Lula, ya que el presidente, a pesar de la precaución que lo caracteriza, había apoyado abiertamente a Marta Suplicy, asistiendo al inicio y cierre de su campaña.

A la luz de los resultados presentados en varios municipios es evidente que la situación política brasileña se presenta bastante compleja y más que un modelo de fidelidad partidaria, los actores políticos y los partidos muestran una particularidad: fuerzas que concurren aliadas a escala nacional pueden ser rivales en estado y municipio, confundiendo al elector y generando consenso más por el personaje político que por el partido de pertenecía. Las siglas partidarias en Brasil cuentan poco o nada. Además las elecciones se caracterizaron por la masiva reelección de alcaldes (72%), demostrando que la votación ha sido decidida sobre todo por asuntos locales o apoyo directo del presidente Lula.

Durante la última campaña electoral, Lula fue el principal propagandista de los candidatos de diferentes partidos que de centro, derecha e izquierda sirven de sustento a su Gobierno y conceden la mayoría al oficialismo dentro del Congreso. Finalmente, las elecciones se pueden considerar un test para el PT, poniéndose a prueba su capacidad de sostenerse teniendo en cuenta que para las elecciones presidenciales del 2010 ya no contará con un candidato de la talla (y carisma) de Lula. Por eso, considerando los resultados, el partido deberá replantearse un cambio de estrategia y la elección de un candidato fuerte, capaz de convencer la gente de la continuidad del proyecto del actual mandatario. El prestigio de Lula y los resultados de su acción política podrían no ser suficientes para lograr que su candidato favorito (la ministra de la Casa Civil –Presidencia- Dilma Rousseff) obtenga el próximo mandato. Y eso cuando aún la economía brasileña vive su mejor momento y la crisis financiera global no ha llegado a Brasil: el PT debe reflexionar mucho sobre estos resultados.
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