www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

LA SELECCIÓN NACIONAL NO SUPERA LOS OCTAVOS DESDE SUDÁFRICA 2010

España, incapaz de derribar la valla de Marruecos, eliminada en los penaltis

España, incapaz de derribar la valla de Marruecos, eliminada en los penaltis
Ampliar
(Foto: EFE)
martes 06 de diciembre de 2022, 22:53h
El equipo de Luis Enrique dominó la pelota y no arriesgó ante el 'catenaccio' marroquí. El duelo se fue a los penaltis y ahí fallaron los españoles tres veces.

El destino dibuja, a veces, guiños como el que se vivió este martes en el Mundial de Catar. El séptimo partido de octavos de final cayó en el Día de la Constitución, seis de diciembre, y enfrentó a España y a Marruecos, dos vecinos que están separados por sólo 14 kilómetros de mar. Dos naciones que mantienen una relación particular y que provocó que este evento deportivo sito en Al-Rayán (Doha) se viviera de dos maneras diferentes por cada seleccionado. Los europeos contemplaron el desafío como el escrutinio definitivo a su realidad -dilucidaría si el éxtasis inicial ante Costa Rica fue una excepción que inflamó de manera artificial las expectativas o si la derrota con Japón se debió a un accidente-; los africanos, en cambio, enfocaron el envite "como si fuera un derbi", en palabras del portero Yassine Bounou. Más aún, como la oportunidad deportiva de expresar las reivindicaciones de su población migrante en el Viejo Continente. Y lo consiguieron.

Los 'Leones del Atlas' se han confirmado como la revelación del torneo. En la primera fase lideraron un grupo en el que también estaban Croacia y Bélgica, concediendo un sólo gol en tres partidos. Su receta es sencilla y no admite variantes ni sorpresas: físico, defensa ordenada, intensidad y velocidad a la contra. Con dicho libreto el seleccionador Walid Regragui -que llegó al cargo hace tres meses y acabó con la guerra interna entre los jugadores y el anterior técnico, Vahid Halilhodzic- se proclamó campeón de la Liga de Campeones de Asia con el Wydad Casablanca y ha colocado a su país en la frontera histórica de su balompié, pues nunca habían accedido a los cuartos de final mundialistas. Además, en su equipo cuenta con varios futbolistas que conocen bien LaLiga y 14 de sus convocados nacieron lejos de casa, fruto de la diáspora marroquí. Su estructura básica ha brotado de la comunidad migrante de Francia, Países Bajos, Bélgica y del territorio español.

En el choque de esta tarde se mantuvieron fieles a su filosofía, tanto como Luis Enrique a la suya. Esperaron atrás, bien pertrechados por los centrales Romain Saïs y el destacado Nayef Agyerd -26 años, 35 millones de euros le costó al West Ham-, y por el poderoso mediocentro Sofyan Amrabat -26 años, Fiorentina-. Esperaron sin complejos al tiempo que la favorita se mostró coherente con su ideología, esa que defiende el asturiano hasta las últimas consecuencias. "A mí me preocupa cero el resultado", dijo en la previa, incidiendo en que lo importante es dominar. Se han destacado como el esquema que más posesión y pases ha dado en todo el campeonato y hoy replicaron el método. Mejor aburrimiento que correr hacia atrás. Control de inicio a fin, presión tras pérdida y reducción al mínimo de las imprecisiones.

El peligro marroquí nace de las transiciones que afilan sus bandas. Por la derecha compiten el madrileño Achraf Hakimi y el diamante Hakim Ziyech, y por la izquierda se despliegan el prometedor Noussair Mazraoui -25 años, Bayern- y el regateador Sofiane Boufal. Este último tomó la bandera de su delegación, muy afilado para torturar a un Marcos Llorente que saltó a la sorprendente titularidad como lateral diestro -sin haber disputado un minuto hasta entonces-. Por su perfil se coló el escaso peligro que escapó del serio rendimiento español. El bloque dirigido por 'Lucho' maniató casi todo lo que intentaron sus rivales, tanto como ocurrió en viceversa. Pedri -sin chispa-, Gavi -el más guerrero de todos, como siempre- y Busquets padecieron de lo lindo para crear entre líneas, al igual que Asensio, 'falso 9' inocuo en esta fecha.

La prioridad pasó por no cometer errores con la circulación y así se quemó buena parte del minutaje. Con un trabajo industrial y serio. Al descanso, en consecuencia, sólo inquietaron a Bounou con un zurdazo angulado de Asensio al lateral de la red. El primer tiro a puerta español se detectó en el minuto 55, cuando el balear amagó el centro y Dani Olmo encañonó desde larga distancia para el despeje del meta del Sevilla. Pobre bagaje, que redundó más en el naufragio nipón -1050 pases- que en la bacanal 'tica'. Aunque es lo que se pidió desde el banquillo. Las precauciones mandaron y restaron soltura y riesgo a los creativos. Eso sí, Marruecos no lució exuberancia más allá de los chispazos que prendió un Boufal iluminado en la finta. Unai Simón no se desperezó más allá de los intentos lejanos de Achraf y Mazraoui.

Con todo, objetivos cumplidos en ambas trincheras, disfrutó de más felicidad Regragui en el paso por vestuarios. Prueba de ello es que Luis Enrique metió a Carlos Soler y a Álvaro Morata en el minuto 62. Quiso dar un viraje al añadir un delantero rematador y un llegador en la fórmula, abriendo la posibilidad de los centros laterales. Mas, la ruta siguió las coordenadas: buscar los desmarques de ruptura de piezas como Jordi Alba, subrayado a la espalda de Achraf. Había demasiado tráfico por el centro, el sistema marroquí clausuró esa parcela con un planteamiento que no se encerró, sino que yacía en bloque medio. Eso significa que las incorporaciones desde segunda línea por los costados se evidencian como desatascadores. El carrilero catalán lo leyó mejor que nadie. Vigiló a Ziyech y amenazó arriba.

La trampa de los africanos, apiñados atrás y salivando para recuperar y explotar en contragolpe, consiguió apagar a una España a la que le ganó el miedo a las virtudes ajenas. Les benefició el arbitraje suramericano, que patrocinó la dureza de sus entradas, pero duró hasta que se vació su fuelle y un errático Ferrán Torres dejó su lugar a la electricidad de Nico Williams -minuto 76-. Este matiz alertó a los futbolistas nacionales, había que subir revoluciones y ambición. El extremo del Athletic, el mejor de su equipo, pintó un desenlace indigesto a Mazraoui y dio argumentos a Marcos Llorente para, al fin, subir la banda. Aceleró tarde el combinado ibérico, cuando aflojó el fuelle de los 'Leones del Atlas', y le bastó para asustar con un cabezazo fallido de Morata y un centro-chut envenenado de Olmo y una volea sin ángulo de Sarabia que tocó el palo. Pero el estilo como dogma de fe del preparador asturiano se acabó examinando en la prórroga y en los penaltis. Y ahí Bounou se erigió en el héroe y despidió a los españoles, que fallaron sus tres lanzamientos -muy nerviosos- y se despiden por esta lotería en dos Mundiales consecutivos.

Ficha técnica

0- Marruecos: Bounou; Mazraoui (Attiat-Allah, mim. 82), Saïss, Aguerd (El Yamiq, min. 84), Achraf Hakimi; Amrabat, Ounahi (Benoun, min. 120), Amallah (Chedira, min. 82); Ziyech, Boufal (Ez Abde, min. 66) y En-Nesyri (Sabiri, min. 82).
0- España: Unai Simón; Jordi Alba (Alejandro Balde, min. 98), Laporte, Rodri, Marcos Llorente; Busquets, Gavi (Carlos Soler, min. 63), Pedri; Dani Olmo (Ansu Fati, min. 98), Ferrán Torres (Nico Williams, min. 76/Sarabia, min. 119) y Asensio (Morata, min. 63).
Penaltis: Sabiri marca (1-0); Sarabia falla (1-0); Ziyech marca (2-0); Carlos Soler falla (2-0); Benoun falla (2-0); Busquets falla (2-0); Achraf Hakimi marca (3-0).
Árbitro: Fernando Rapallini (Argentina). Amonestó a Laporte y a Saïss.
Incidencias: partido correspondiente a los octavos de final del Mundial de Catar, disputado en el Education City Stadium (Municipalidad de Al-Rayán, Catar).