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SEMIFINALES

Catar 2022. El mejor Messi aniquila a Croacia y mete a Argentina en la final

Catar 2022. El mejor Messi aniquila a Croacia y mete a Argentina en la final
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(Foto: EFE)
miércoles 14 de diciembre de 2022, 00:33h
Actualizado el: 15 de diciembre de 2022, 01:26h
Nueva exhibición del zurdo, con gol y asistencia. Doblete de Julián Álvarez (3-0). Los balcánicos, impedidos ante Scaloni. Modric se despide.

Nadie en lo que va de Catar 2022 ha puesto más pasión, hambre competitiva y casi sangre que Argentina. Y cuando se dice Argentina, se acoge a la hinchada, el cuerpo técnico y los futbolistas. Esas tres patas de un mismo cuerpo social sin par en el planeta viajan donde sea envueltos en tanto fervor que en ocasiones descarrilan. Uno de los ejemplos de esta vertiente se vio en los cuartos de final ante Países Bajos, partido tras el que la 'Albiceleste' más parecía que volvía de una guerra que de un encuentro de fútbol. Y una de las muestras de la cara luminosa de ese ardor se pudo vivir este martes en el estadio de Lusail. La intensidad bien entendida, la astucia de un seleccionador aplicada para la victoria con deportividad y el genio de una nómina de jugadores que han envuelto a Lionel Messi con unas ganas de ganar y una frescura mental nunca vistas desde que la 'Pulga' debutara, allá por 2005.

Ha llegado el siete veces Balón de Oro a este torneo mundialista acolchado frente a las críticas, las presiones nacionales atávicas y demás lastres. Y eso se nota. El triunfo en la pasada Copa América, después de haber perdido cuatro finales de manera consecutiva, destrozó la mochila de pesares que le llevó a anunciar su abandono de la selección en 2016. Con él como emblema batieron a Brasil en la final de Maracaná y ahí se desinflaron de golpe los demonios. Para siempre. En consecuencia, y gracias a la construcción precisa que ha erigido a su alrededor Lionel Scaloni, el seleccionado argentino ha llegado hasta estas semifinales cataríes con una sola derrota en sus últimos 41 choques. Esa memorable racha se cimenta en el colectivo y, por supuesto, en el Messi más 'maradoniano' que ha visto jamás un Mundial.

No luce sus característicos 'slaloms' largos ni juega tan cerca del gol como le ha sido familiar durante su trayectoria, pero rinde como nunca. Con economía de esfuerzos y la brillantez que le es inherente. En esta fecha ante Croacia, con las puertas de la final entreabiertas, toco el balón pocas veces. Zlatko Dalic le preparó la misma jaula con la que le frenó en Rusia 2018 y con la que apagó a Neymar hace un puñado de días. Le esperaba una noche enredada. Y así fue. Pero emitió tal jerarquía en cada contacto con el cuero que no dejó de asombrar. Su presencia basta para concentrar en su sombra los esfuerzos defensivos del rival, incluso los de una retaguardia tan contrastada como la balcánica -que llegaba a esta altura con una sola victoria en cinco partidos, valga semejante dato para notar el ejercicio de eficacia en el achique-. Por ahí se puede explicar la explosión argenta, que entre los minutos 34 y 39 sentenció su anhelado triunfo.

Scaloni agitó su varita y esta vez ideó un centro del campo superpoblado, con Leandro Paredes, Enzo Fernández, Rodrigo De Paul y Alexis Mac Allister en el eje. Quería dominar la pelota y, además, nublar a la portentosa línea que han afinado Marcelo Brozovic, Matteo Kovacic y Luka Modric. Y lo logró, taponando toda posibilidad entre líneas del avance croata. Con ese principio establecido en el guión de partido -y los intentos de contra sostenidos por Romero y Otamendi- quedaba por cubrir el desborde de la sólida zaga liderada por Josko Gvardiol (20 años, ya se lo rifan en el Viejo Continente) y el veterano Dejan Lovren. Para descubrir dicha fórmula hay que volver al párrafo anterior. Messi avisó rompiendo un par de emboscadas -de tres contrincantes cada una-, con una soltura magnética, y atrajo miradas. Hipnotizó, en resumen. Y consiguió que los centrales croatas se despistaran y permitieran que Julián Álvarez quedara en mano a mano con Livakovic, tras un pase en profundidad de los de boca abierta del fenomenal Enzo Fernández (21 años, general encubierto, otro al que se barajan los aristócratas europeos). La acción concluyó con penalti por arrollamiento del meta al delantero. Y Messi inauguró el marcador con un cañonazo cruzado, arriba. Sin titubeos.

Acto y seguido, los 'Vatreni' botaron un saque de esquina que fue despejado, la redonda le cayó al zurdo legendario que, acuciado, prendió una contra al primer toque. Álvarez, que sólo por la presencia de Erling Haaland no es titular en el City de Guardiola, controló y emprendió una aventura a toda velocidad, rebosante de potencia. Su recorrido algo trompicado le deparó dos rebotes favorables -uno de Juranovic, otro del calamitoso Borna Sosa- y un remate placentero para el 2-0. Mal día eligieron los croatas para ceder en cuanto a brío y contundencia. Había dicho su seleccionador que necesitarían "mucha disciplina" para acceder a sus segunda final mundialista seguida. No erró el diagnóstico y por ese agujero se les escaparon las opciones. Pecado mortal en esta exigencia.

Croacia se ha ganado el derecho a yacer contra las cuerdas y todavía atisbar como factible un imposible. Su balance atestigua una armadura a prueba de armamento nuclear: cinco prórrogas en sus últimas seis eliminatorias en Mundiales, remontadas ante Canadá y la 'Canarinha' en estas tres semanas, y una derrota en sus 21 duelos precedentes. Por eso le costó festejar a los argentinos antes de tiempo. Dalic cargó de atacantes a su once tras el descanso -sólo había inquietado a Emiliano Martínez con una vaselina alta de Perisic y un centro de Juranovic envenenado por el desvío de Tagliafico-. Sentó a Brozovic y metió a Orsic, Petkovic y Vlasic. E intentó ganar verticalidad, mas el orden suramericano también emana consistencia. Sólo rascaron al 'Dibu' con chuts lejanos y el peligro se le volvió hacia su área.

Se fue rompiendo el paisaje a medida que los balcánicos iban hacia adelante. Asumieron ese riesgo, ya muy a contrarreloj, y le regalaron a Messi metros para disfrutar en transición. Para desempolvar un 'deja vu' delicioso. Regresaron los 'slaloms' prolongados, como en un chispazo distinguido, para tornar a Livakovic en el mejor de su delegación -le sacó un remate con buenos reflejos- y aclararle a Gvardiol que, pese al talento demostrado, todavía tiene mucho que aprender. En el minuto 68 recibió pegado a la cal diestra y aceleró y frenó varias veces, como en tantas otras ocasiones a lo largo de este siglo; como ante tantos buenos defensores que sufrieron un golpe bajo al caer en unos cambios de ritmo y dirección de otra galaxia. Llegó hasta línea de fondo encendido, con finura en el manejo, y redondeó su obra con una asistencia para el doblete de Álvarez, dibujar la guinda a un festival del que incluso participaría Paulo Dybala -llegó lesionado a Catar-, despedir a un Modric ovacionado y sustituido, y para volver a la tierra prometida. Son ya cinco goles -para erigirse en el máximo goleador histórico de Argentina en los Mundiales- y tres asistencias los que figuran en su hoja de servicios. Se le ha puesto cara de Diego Armando a los 35 años.

Ficha técnica

3- Argentina: Emiliano Martínez; Tagliafico, Otamendi, Romero, Nahuel Molina (Foyth, min. 86); Paredes (Lisandro Martínez, min, 62), De Paul (Palacios, min. 74), Enzo Fernández, Mac Allister (Correa, min. 86); Messi y Julián Álvarez (Dybala, min. 74).
0- Croacia: Livakovic; Borna Sosa (Orsic, min. 45), Gvardiol, Lovren, Juranovic; Brozovic (Petkovic, min 50), Kovacic, Modric (Majer, min. 81); Perisic, Pasalic (Vlasic, min. 45) y Kramaric (Livaja, min. 72).
Goles: 1-0, min. 34: Messi (penalti); 2-0, min. 39: Julián Álvarez; 3-0, min. 68: Julián Álvarez.
Árbitro: Daniele Orsato (Italia). Expulsó a Mandzukic (entrenador asistente) y amonestó a Livakovic, Kovacic y a Romero.
Incidencias: partido correspondiente a las semifinales del Mundial de Catar, disputado en el Estadio de Lusail (Municipalidad de Al-Daayen, Catar).
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