Partido de defensa y contragolpe francés. Le faltó puntería a los africanos y le sobró a los europeos. Theo Hernández y Kolo Muani, goleadores (2-0).
'Hacer historia' es una expresión tan rotunda en apariencia como sujeta al contexto en el que se proclame. La selección de Marruecos, por ejemplo, ha hecho historia en Catar 2022 al colocarse por vez primera en las semifinales de una cita mundialista; y Francia, en su caso, aspira a ganar su segundo Mundial consecutivo, algo que sólo han logrado desde que se inventó el balompié la Italia de los años 30 (Giuseppe Meazza, Raimundo Orsi y Silvio Piola) y el Brasil de los 60 (Pelé, Vavá y Garrincha). No resulta equiparable abrir las puertas de la élite a África con instalar a tu país en la cima más absoluta del fútbol, siendo ambas gestas catalogables como logros históricos. Pues bien, los marroquíes y los franceses debatieron al respecto este miércoles, en el estadio Al Bayt, con un billete para la final de domingo sobre la mesa. Y la razón fue para los favoritos.
Dijo Walid Regragui, seleccionador africano que asumió el cargo hace tres meses -increíble la cohesión construida en tan poco tiempo-, que su proyecto es "el ejemplo para los países en vías de desarrollo". Con ese potente simbolismo ha vivido su delegación la maravillosa aventura que han dibujado en un torneo en el que han eliminado, de manera consecutiva, a Bélgica, España y Portugal. Le han mirado a la cara a la aristocracia del Viejo Continente, territorio en el que han nacido y germinado 14 de los futbolistas convocados para la disputa de este campeonato. Y han triunfado, para alegría de su pueblo migrante e, incluso, de un continente, raza y religión de la que se han descubierto representantes en estas semanas. Semejante responsabilidad requiere de una fuerza portentosa, la misma que han demostrado para arribar a esta semifinal.

Hoy se toparon con un coloso de verdad. Una máquina en plenitud que desbordó a la mejor defensa del Mundial en un plumazo. El bloque preparado por Didier Deschamps no luce la factura estética más bella en su juego ni se cierra con la precisión que le llevó al trono en Rusia 2018, pero su identidad competitiva anega los sueños del más pintado. Apearon a la exuberante Inglaterra desde el oficio y la puntería, misma receta con la que invitaron a los 'Leones del Atlas'. Les dieron la pelota y el terreno, obligándoles a crear en estático -con ello les negaron su frondosa pujanza al contragolpe-, y esperaron a detectar una debilidad para explosionar. Esto último ocurrió temprano. En el quinto minuto Antoine Griezmann, comandante de inteligencia, indetectable entre líneas, le mostró un señuelo a El-Yamiq y el central del Valladolid picó. Le amagó en corto y se marchó en profundidad -ruta no afinada por españoles y lusos-, capturó el pase de Varane para emitir un centro que acabó en el segundo palo, lugar donde Theo Hernández marcó de volea picada.
Un remate, un gol. El segundo intento galo arribó en el minuto 17, cuando su zaga conectó un pelotazo en el que Romain Saïss no calculó el bote. La redonda le cayó a Olivier Giroud y el delantero del Milan descerrajó un latigazo que escupió el poste. Regragui, que estrenó en esta fecha el sentimiento de ir por detrás en el marcador, arriesgó de inicio modificando su esquema para competir con retaguardia de cinco piezas. Quería cubrir las molestias físicas de tres de sus pilares: Saïss, Nayef Aguerd y Nouzair Mazraoui. Ninguno de los tres aguantó la exigencia anatómica y tampoco lo hizo el dibujo. En el 21 dio un volantazo el entrenador magrebí, cosas que pasan. Sin embargo, su escuadrón está preparado para no torcer el gesto nunca. Y así ocurrió. Dominaron la posesión e intentaron dañar por dentro, con valentía y a través del fenómeno Azzedine Ounahi (22 años, Angers, hace poco más de un año yacía en la Tercera División francesa).
El interior y Sofyan Amrabat demostraron matices quizá desconocidos para el gran público. También saben generar ante cierres atrincherados, casi siempre en dirección hacia Hakim Ziyech. Eso sí, la producción del zurdo del Chelsea en el primer tiempo se limitó al balón parado. Ahí pintó un saque de esquina al que El Yamiq estableció la guinda con una chilena que la madera y Hugo Lloris repelieron al unísono -minuto 45-. Cosa distinta, en lo relativo a la actividad ofensiva de Ziyech, se desarrolló en una reanudación de tortura para su par, Theo Hernández. Por ese carril alcanzaron a encerrar a 'Les bleus' y siguieron probando por los pasillos interiores, aunque en el transcurso concedieran alguna transición como la que el firme Tchouaméni usó para asistir a Mbappé -no llegó a engatillar por poco- y a Giroud -remató fuera-.

Deschamps sabe que la eficacia defensiva de su seleccionado no presenta la misma finura que hace cuatro años, mas eso no le lleva a renunciar a su filosofía. Por ende, pensó que el triunfo en esta noche pasaba por especular con la iniciativa, sin ningún tipo de complejo, y apostar al renacer de una zaga en la que fue titular un acertado Konaté -por lesión vírica de Upamecano-, brilló Varane, Koundé apagó al florido regateador Boufal y por la que En-Nesyri se convirtió en presa sin filo. Completaron su primer duelo sin recibir gol en el torneo catarí. Padecieron -o mejor dicho, gestionaron- un asedio por los costados que, por otro lado, sólo inquietó a Lloris con un derechazo seco de Ounahi que sacó con premura y con un rechace embocado por Hamdallah que abortó, bajo palos, el defensor del Barcelona.
Retó a los africanos a medir puntería y le salió de cara. Porque aunque todo se le vuelvan pulgas a los galos en el camarín -se les han lesionado Pogba, Kanté, Kimpembe, Nkunku, Benzema, Lucas Hernández, Upamecano y Rabiot, por el que entró Youssouf Fofana-, en el césped no resisten peros. Ni el arbitraje más que permisivo con la dureza evitó que Mbappé, de rendimiento otra vez cercano al 'postureo', sentara a cuatro rivales en el pico del área y centrara para el tanto a placer de Randal Kolo Muani -minuto 79-. El atacante del Eintracht, de 24 años, marcó en su primer contacto con el cuero. Para firmar la sentencia de la ilusión africana y corresponder con los pronósticos: habrá un Francia-Argentina por la gloria. El '11 del Gallo' regresa al último peldaño con hambre histórica. Este sí que es un relevo generacional exitoso. "La fuerza colectiva", que definió Deschamps antes de igualar a Luiz Felipe Scolari como el segundo seleccionador con más triunfos mundialistas.
Ficha técnica
2- Francia: Lloris; Theo Hernández, Konate, Varane, Koundé; Tchouaméni, Fofana; Griezmann, Mbappé, Dembèlè (Kolo Muani, min. 79); y Giroud (Marcus Thuram, min. 66).
0- Marruecos: Bounou; Mazraoui (Attiat-Allah, min. 45), El Yamiq, Saïss (Amallah, min. 21/ Ez Abde, min. 78), Achraf Dari, Achraf Hakimi; Sofyan Amrabat, Ounahi; Boufal (Aboukhlal, min. 66), Ziyech; y En-Nesyri (Hamdallah, min. 66).
Goles: 1-0, min. 5: Theo Hernández; 2-0, min. 79: Kolo Muani.
Árbitro: César Ramos (México). Amonestó a Boufal.
Incidencias: partido correspondiente a las semifinales del Mundial de Catar, disputado en el Estadio Al Bayt (Municipalidad de Jor, Catar).