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La contraola

domingo 02 de noviembre de 2008, 15:53h
La Argentina vive en medio de una contraola ideológica. En los años noventa, bajo la presidencia de Carlos Menem, el Estado argentino privatizó casi todo. Desde 2003, bajo las presidencias sucesivas de Néstor y Cristina Kirchner, ha venido estatizando casi todo. Ahora le ha tocado el turno al sistema de jubilaciones, cuyo futuro se debate arduamente en el Congreso con una probable aunque vacilante mayoría kirchnerista.

El debate abarca dos temas simultáneos. En uno de ellos, de tipo ideológico, todavía cuenta la nueva contraola estatista, fuertemente antimenemista, donde se suman no sólo los legisladores kirchneristas sino también el ala izquierda del antikirchnerismo. Pero a este sesgo ideológico se agrega un segundo tema de corte político porque, al enviar el proyecto de estatización jubilatoria al Congreso, el Gobierno arrasó de un plumazo el método mixto que él mismo había impuesto hace sólo un año, cuando ofreció a los futuros jubilados la opción entre el sistema del reparto, plenamente estatal, y el sistema privado que triunfó entre los 14 millones de ciudadanos consultados con una mayoría del 80 por ciento.

Y es en este último punto donde se suman más opositores que en el primero porque muchos hacen notar el dudoso espíritu democrático de un gobierno que pretende desconocer abiertamente la voluntad recientemente expresada por una amplia mayoría de los ciudadanos.

Es que todo el arco de la oposición tiene sus dudas sobre el destino que darán los Kirchner a los 30.000 millones de dólares que hasta ahora ha administrado el sistema privado de jubilaciones. Los oradores kirchneristas insisten dentro y fuera del Congreso que esa importante suma irá nomás a los jubilados, pero la oposición se pregunta si la verdadera intención del oficialismo no es desviarla hacia sus propias necesidades de “caja”, cada vez más apremiantes en función de la crisis financiera que, como a tantos otros países, afecta a la Argentina.

La clave del poder político de los Kirchner se ha basado hasta ahora en el manejo discrecional de un fuerte superávit fiscal mediante el cual han favorecido a los amigos y han castigado a los enemigos de una manera sistemática. Ese superávit, sin embargo, ha venido disminuyendo considerablemente en este año de crisis. Fue urgido por esta escasez de recursos que el Gobierno intentó aplicar en marzo un fuerte aumento de los impuestos al agro, lo cual generó un largo y dramático conflicto con la gente de campo que el oficialismo perdió finalmente en el Congreso cuando la oposición, sumada a disidentes venidos del propio kirchnerismo, terminó rechazándolo. La oposición denuncia que es para reponerse de las consecuencias tributarias de esta derrota que el Gobierno intenta ahora reponer su “caja”, esta vez a costa de los futuros jubilados.

El método de gobierno del matrimonio Kirchner, mientras tanto, se ha vuelto cada día más evidente desde que Cristina sucedió a su marido en la presidencia hace casi un año porque, en tanto Néstor mantiene un control político y económico absolutos, Cristina se dedica a tareas protocolares y sobre todo publicitarias mediante discursos emitidos varias veces por día, a los que ha sumado últimamente una secuencia de columnas que llevan su firma en diversos diarios de provincia.

Desde 2003 a la fecha, en suma, Néstor monopoliza el poder real pese a que no ejerce ningún cargo público desde 2007, cuando su mujer lo reemplazó como cabeza formal del Gobierno. Si se aprobare la reforma jubilatoria en curso, el poder real de Néstor aumentaría aún más porque el sistema privado de jubilaciones ha sido hasta estos momentos la fuente principal de financiamiento de las empresas que operan en la Argentina. Este decisivo poder crediticio pasaría, en el caso de que triunfara la estatización de las jubilaciones, directamente a las manos de Néstor Kirchner, siendo un secreto a voces que su intención es que él o su mujer sean reelectos otra vez en 2011, cuando los argentinos tengan que escoger un nuevo presidente.


Mariano Grondona

Doctor en Derecho

MARIANO GRONDONA es Abogado y doctor en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires

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